Curruca mirlona - Sylvia hortensis (Gmelin, 1789)

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Portada

 

Identificación

 

Estatus de conservación

 

Distribución

 

Hábitat

 

 

Voz

 

 

Movimientos

 

Ecología trófica

 

Biología de la reproducción

 

Interacciones entre especies

 

Comportamiento

 

Bibliografía

 

 

 

Key words: Orphean warbler, reproduction, reproductive success, demography.

 

Biología de la reproducción

De S.hortensis se desconocen los factores de selección empleados por cada sexo durante la elección de pareja, los ritos de cortejo, el porcentaje de cópulas extra-pareja una vez establecida la pareja, la existencia de competencia espermática, la tasa de divorcio o separación y sus causas. Tampoco se conoce el grado de monogamia de sus poblaciones, aunque lo más probable es que practique la monogamia estacional (Cramp, 1992; Shirihai et al., 2001; Aymí y Gargallo, 2006).

La reproducción es estacional, realizando una sola puesta anual, aunque no puede descartarse una segunda puesta en algunos casos. Efectúa puestas de reemplazo si se malogran los huevos (Sáez-Royuela, 1980; Harrison, 1983; Cramp, 1992; Shirihai et al., 2001; Aymí y Gargallo, 2006). Parece ser que los machos llegan a las localidades de cría antes que las hembras (véase el apartado de Movimientos). El periodo de puesta se extiende en el sur de Europa de finales de abril a finales de junio, con mayor número de ellas en mayo; en el sureste de Europa la mayoría de las puestas se producen entre finales de mayo y primeros de junio; en el noroeste de África, de mediados de abril a primeros de junio (Cramp, 1992). En Suiza, las puestas completas se encuentran desde primeros de mayo a mediados de junio y en Pakistán de finales de abril a primeros de junio (Beven, 1971; Shirihai et al., 2001). En general, las puestas en los primeros días de mayo no son raras en el sur de Iberia. Más corrientemente se encuentran completas a partir de la segunda decena de este mes y algunas parejas no construyen el nido hasta los últimos días de mayo o los primeros de junio (Noval, 1975). De hecho, Beven (1971) observó dos nidos con cuatro huevos en fechas tan tardías como el 10 y el 25 de junio en el centro de Portugal.

Nido

El nido tiene forma de copa. La base está formada por tallos y ramitas secas mezcladas con hierba también seca y raicillas. A menudo se encuentra dentro una buena cantidad de semillas de plantas con las que han forrado la estructura. El interior también está forrado con plumón vegetal y pelos. Algunos tienen su armazón ligado con telarañas (Noval, 1975). De 13 nidos estudiados se obtuvieron las siguientes medidas (Cramp, 1992): diámetro externo: 9,8-12,3 cm; diámetro interno: 6,1-7,5 cm; altura: 5,9-7,5 cm; profundidad de la copa: 3,8-5,7 cm. Es posible que como en S.communis (Aparicio, 2014), el macho comience la construcción de varios esbozos de nido, pero si la hembra no eligiese ninguno de ellos, quizás lo normal, ambos construyen otro nuevo, empleando en la operación 2-5 días (Cramp, 1992). Su altura habitual oscila entre 0,5 m y 3,5 m sobre el suelo y suele ubicarse en un arbusto o un árbol pequeño; frecuentemente cerca del nido de Lanius senator (Aymí y Gargallo, 2006). Normalmente lo construyen en la parte externa de las ramas, pero a veces lo hacen cerca del centro de las mismas y, más raramente, próximos al tronco. En el sur de Iberia anida casi en cualquier clase de árbol o arbusto, encontrándose nidos en olivos, encinas, sauces, madroños, tojos, espinos, naranjos e, incluso, parras, higueras y hiedras. De cinco nidos del centro de Portugal, cuatro se construyeron en olivos a 2,1-4,0 m de altura y el otro a 2,1 m en un Tilia tomentosa. También se descubrió en Almería un nido con cinco huevos en una parra a 1,8 m de altura (Beven, 1971; Noval, 1975).

Puesta

Comienzan la puesta 1-2 días después de terminar el nido. La mayoría de ellas están formadas por 4-5 huevos, a veces 6 y muy rara vez 3. También, y como sucede en otros pájaros propios de zonas templadas, el tamaño de puesta se incrementa con la latitud, siendo las puestas medias en el noroeste de África de 4,2 huevos, mientras que en Cataluña, Suiza y Francia son de 4,6-4,8 huevos. De 60 puestas norteafricanas analizadas, 6 fueron de 3 huevos; 35 de 4 huevos; 18 de 5 huevos y solo una de 6 huevos (Noval, 1975; Cramp, 1992; Tellería et al., 1999; Shirihai et al., 2001; Aymí y Gargallo, 2006).

Los huevos son subelípticos, brillantes y manchados. Su color es blanco con un ligero tinte azulado. Algunos son totalmente blancos, pero casi siempre tienen muchos puntos, pecas y manchitas dispersas por la superficie de color pardo, oliváceo, negro, gris, etc. Estas marcas son variables en densidad, centrándose en el extremo más ancho las de mayor extensión. Una muestra de 100 huevos presentó un promedio de 19,0 x 14,4 mm, con máximo de 21,5 x 14,5 mm y mínimo de 17,5 x 13,6 mm (Noval, 1975). Otra muestra de 120 huevos de la raza nominal tuvo un promedio de 19,2 x 14,5 mm, con máximo de 21,5 x 15,8 mm y mínimo de 17,5 x 13,2 mm, estimándose su peso en 2,1 g; por último, en otra muestra de 130 huevos de la raza de Europa oriental S. h. crassirostris, se obtuvo un promedio de 20,1 x 15,0 mm, con máximo de 23,3 x 16,5 mm y mínimo de 18,0 x 14,1 mm, estimándose su peso en 2,3 g (Cramp, 1992).

La incubación dura 12-14 días y en ella toman parte ambos sexos, si bien es la hembra quien pasa más tiempo en el nido. Parece comenzar con el penúltimo huevo (Noval, 1975; Cramp, 1992; Aymí y Gargallo, 2006).

Crianza

Los pollos al nacer carecen de plumón y el color de su piel es rosado oscuro. El interior de la boca es amarillo anaranjado con dos puntos oscuros en la base de la lengua y otros dos más pequeños y más pálidos en el extremo. Las comisuras son amarillas o amarillo verdosas, generalmente muy pálidas (Noval, 1975; Sáez-Royuela, 1980; Harrison, 1983). Abren los ojos al cuarto o quinto día y son silenciosos hasta ese momento. Ambos adultos alimentan y atienden a los polluelos, si bien es la hembra quien se encarga de empollarlos en sus primeros días de vida. Dejan el nido a los 14-16 días, pero con 12-13 si son molestados, permaneciendo en este último caso en sus inmediaciones 2-3 días más, pues sus movimientos son muy limitados. En todo caso, son atendidos por ambos padres por otros 5-6 días, hasta que con unas tres semanas de vida son capaces de volar con cierta soltura y se independizan (Noval, 1975; Cramp, 1992).

Éxito reproductor

Desconocido en España. En la Cordillera de Tian Shan (Kirguistán), de 117 huevos de 29 puestas, eclosionaron el 56% de los huevos y produjeron volantones el 61% de éstos, lo que supone un éxito reproductor del 34%. Las causas de pérdida de puestas fueron la infertilidad de los huevos y la depredación de huevos o pollos por parte del ratón Dryomys nitedula y del alcaudón L. isabellinus (Cramp, 1992). También sufre parasitismo por el cuco Cuculus canorus (Beven, 1971), pero su incidencia no se ha cuantificado.

 

Estructura y dinámica de poblaciones

A diferencia de otras currucas, de esta especie se desconocen la proporción de sexos, la estructura de edades de la población y la supervivencia diferencial entre sexos y por edades. También se ignoran las causas de mortalidad de las mirlonas anilladas en España, pues la práctica totalidad de las recuperaciones de aves muertas lo fueron por causas desconocidas (SEO/BirdLife, 2012). Tampoco se sabe cuándo alcanza la madurez sexual, aunque es posible que sea el primer año de vida (Cramp, 1992).

En relación a su tasa de supervivencia, se estimó en un 28% a partir de recapturas de aves invernantes en Gambia (King y Hutchinson, 2001). Respecto a la longevidad, existen dos casos de mirlonas anilladas en España que merecen reseñarse, y que por la época de anillamiento seguramente se refieran a aves nativas. El primero trata de un macho adulto anillado en la provincia de Palencia el 19-06-1999 y controlado en la misma localidad el 8-06-2004, prácticamente 5 años después (Frías et al., 2007). El segundo también se refiere a un macho adulto, esta vez anillado en la provincia de Segovia el 21-06-1998 y controlado en la misma localidad en varias ocasiones, la última el 23-04-2004, casi 6 años después (Frías et al., 2009). Shirihai et al. (2001) citan el caso de un macho mantenido en cautividad que alcanzó los 14 años.

 

Referencias

Aparicio, R. J. (2014). Curruca Zarcera – Sylvia communis. En: Enciclopedia Virtual de los Vertebrados Españoles. Salvador, A., Morales, M. (Eds.). Museo Nacional de Ciencias Naturales. Madrid. http://www.vertebradosibericos.org/

Aymí, R., Gargallo, G. (2006). Family Sylviidae, subfamily Silviinae. Pp. 693-709. En: Del Hoyo, J., Elliot, A., Christie, D.A. (Eds.). Handbook of the birds of the World. Volume 11. Lynx Editions, Barcelona.

Beven, G. (1971). Studies of less familiar birds. 163. Orphean warbler. Brithish Birds, 64: 68-74.

Cramp, S. (Ed.). (1992). The birds of the Western Paleartic. Volume VI. Oxford University Press, Oxford.

Frías, O., Serradilla, A. I., Escudero, E. (2007). Informe de actividades de la central de anillamiento de aves ICONA. Año 2006. Ecología, 21: 209-302.

Frías, O., Serradilla, A. I., Escudero, E. (2009). Informe de actividades de la central de anillamiento de aves ICONA. Año 2007. Ecología, 22: 137-229.

Harrison, C. (1983). Guía de campo de los nidos, huevos y polluelos de las aves de España y de Europa. Omega, Barcelona.

King, J. M. B., Hutchinson, J. M. C. (2001). Site fidelity and recurrence of some migrant birds species in The Gambia. Ringing & Migration, 20: 292-302.

Noval, A. (1975). El libro de la fauna ibérica. Naranco, Oviedo.

Sáez-Royuela, R. (1980). La guía de INCAFO de las aves de la Península Ibérica. INCAFO, Madrid.

SEO/BirdLife. (2012). Análisis preliminar del banco de datos de anillamiento de aves del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, para la realización de un atlas de migración de aves de España. SEO/BirdLife-Fundación Biodiversidad. Madrid. http://www.seo.org/

Shirihai, H., Gargallo, G., Helbig, A. (2001). Sylvia warblers. Identification, taxonomy and phylogeny of the genus Sylvia. Christopher Helm, London.

Tellería, J. L., Asensio, B., Díaz, M. (1999). Aves ibéricas. Volumen II. Passeriformes. José Manuel Reyero, Madrid.

 

 

Rafael J. Aparicio Santos
C/Juglares, 2C, 2ºA, 28032 Madrid
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Fecha de publicación: 22-09-2015

Aparicio, R. J. (2015). Curruca Mirlona – Sylvia hortensis. En: Enciclopedia Virtual de los Vertebrados Españoles. Salvador, A., Morales, M. B. (Eds.). Museo Nacional de Ciencias Naturales, Madrid. http://www.vertebradosibericos.org