Culebra de escalera - Rhinechis scalaris (Schinz, 1822)

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Identificación

 

Estatus de conservación

 

Distribución

 

Habitat

 

Ecología trófica

 

Biología de la reproducción

 

Interacciones entre especies

 

Comportamiento

 

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Key words: ladder snake, activity, thermal biology, home range.

 

Actividad

La extensión del periodo anual de actividad varía a lo largo de su área de distribución, siendo más dilatado en las zonas más meridionales, bajas y cálidas (Pleguezuelos, 1998). En la mitad norte de la Península Ibérica su actividad comienza en marzo, y la finaliza en octubre (Martínez-Rica, 1979; Escarré y Vericad, 1981; Bas, 1984; Pleguezuelos y Brito, 2006), mientras que en el sudeste y suroeste ibérico no son infrecuentes las observaciones en noviembre, diciembre y enero (Feriche, 1998; Malkmus, 2008), especialmente en las zonas costeras (M. Moreno, com. per.). En poblaciones de montaña, por el contrario, la actividad cesa en septiembre (Antúnez, 1983). En las marismas del Gualdalquivir se ha observado activa durante todos los meses del año, aunque con menos frecuencia durante los meses más cálidos (julio, agosto, septiembre), y más fríos (diciembre, enero, febrero) (Blázquez, 1995). La extensión de periodo de actividad anual es similar en ambos sexos (Feriche, 1998).

El ciclo anual de actividad tiende a la bimodalidad en ambos sexos en el sudeste ibérico, con mayor aportación por parte de los machos al pico de primavera y por parte de las hembras al pico de otoño (ver Fig. 5.27 en Feriche, 1998); a este pico otoñal (octubre) contribuyen en especial los neonatos, pues las eclosiones son tardías en esta especie (Pleguezuelos y Feriche, 2006). Esta bimodalidad lógicamente define dos periodos de menos actividad, el invernal y otro estival; en comarcas de veranos calurosos, resulta difícil encontrar ejemplares entre la segunda quincena de julio y la primera de agosto (Feriche, 1998), y en las Marismas del Guadalquivir el número de ejemplares observados es igual de bajo en verano que en invierno (Blázquez, 1995). En Portugal, donde la especie está próxima a los límites climáticos de su distribución, la actividad anual está muy concentrada en los meses de mayo y junio (65% de los contactos; n = 631), aunque sigue apareciendo un pequeño pico otoñal que corresponde a la aparición de los neonatos (Pleguezuelos y Brito, en prensa). En el Pirineo aragonés también hay un pico de actividad en el mes de junio (Martínez-Rica, 1979). No obstante, parte de estos máximos estacionales en los registros con la especie, pueden ser debidos a un sesgo temporal en las prospecciones. Durante la segunda quincena de mayo y todo junio, se encuentra significativamente más ejemplares machos que hembras (Cheylan y Guillaume, 1993; Feriche, 1998), época en la que ocurre mayor actividad y movilidad de machos durante el periodo de celo; en las Marismas del Guadalquivir, no se observaron cambios en esta época del año en la frecuencia o longitud de los desplazamientos diarios por parte de los machos, aunque el tamaño de muestra fue algo bajo (Blázquez, 1995).

El ritmo de actividad diario se extiende por el día, el crepúsculo y la noche (Pleguezuelos, 1998); son numerosas las referencias que indican observaciones de actividad nocturna (Valverde, 1967; Otero et al., 1978; Franco et al., 1980; Malkmus, 1982; Cheylan, 1986; Pfau, 1988; Pleguezuelos y Feriche, 2004) y probablemente sea el colúbrido ibérico más nocturno. En el sur de Francia, donde de manera más exhaustiva se ha estudiado este patrón de actividad, las observaciones nocturnas se extienden entre el 4 de abril y el 5 de noviembre (Cheylan, 1986). En esta misma región se encontró una frecuencia de actividad nocturna más alta en ejemplares de edad inferior o igual a un año; se interpretó por la dificultad de estos ejemplares para encontrar su primera presa, lo cual les conducía a extender su ritmo de actividad diario a horas térmicamente no favorables (Cheylan, 1986). En el sudoeste ibérico existe no obstante poca actividad nocturna y esta se localiza durante el verano (Blázquez, 1993). En esta región, la distribución horaria de cada tipo de actividad (ejemplares escondidos, en asoleamiento, en movimiento) no parece variar a lo largo de los meses; asoleamientos y movimientos son más frecuentes por la mañana con relación a la tarde, mientras que al medio día los ejemplares suelen permanecer escondidos (Blázquez, 1993).

Ejemplares radio-marcados en las Marismas del Guadalquivir estaban quietos en el 80% de los contactos; el porcentaje de días con movimiento variaba en los ejemplares entre el 10-23.5%; los periodos de sedentaridad variaron entre 1-12 días consecutivos en hembras, y 1-7 días en machos, con una media para los dos sexos de 4.8 ± 3.4 días; los periodos de movimiento fueron cortos, de 1-3 días consecutivos en hembras, y siempre de un solo día en machos; dentro de periodo anual de actividad, no hubo diferencia en la temperatura del aire para los contactos con individuos activos e inactivos; la distancia media de desplazamiento por día de seguimiento fue de 22 ± 5.5 m/día y la distancia mínima de desplazamiento por día activo fue cómo media de 132.8 ± 36.1 m/día (Blázquez, 1995).

Más información sobre actividad en (Cheylan, 1986; Cheylan y Guillaume, 1993).

 

Muda

En el sudeste peninsular se observaron las primeras mudas en la segunda quincena de mayo (S. Honrubia, com. per.); siempre hay una muda antes del periodo reproductor (Blázquez, 1993). Durante el proceso de muda, que dura 8-9 días, las culebras permanecen escondidas en profundas madrigueras, como las de conejos, y mantienen una temperatura corporal casi constante; después de la eclosión, los ejemplares neonatos no abandonan el nido hasta realizar una muda (Blázquez, 1993).

 

Biología térmica

La temperatura corporal de ejemplares activos oscila entre 10.0-32.5º C, aunque la temperatura preferida para moverse se sitúa a partir de los 24º C (Blázquez, 1993). Las hembras muestran una temperatura media (22.6º C) algo inferior a la de machos (24.3º C). Las hembras sin embargo muestran una temperatura corporal más alta durante el mes de junio, mes que concentra la mayor parte del periodo de gravidez, y en el que podrían seleccionar temperaturas corporales más altas (Blázquez, 1993; Feriche, 1998). La temperatura corporal de los ejemplares en movimiento era más alta que la de ejemplares en asoleamiento o escondidos (Blázquez, 1993). En las mañanas de abundante rocío los ejemplares trepan a la vegetación para aislarse de la arena húmeda y fría durante el asoleamiento; en general, la especie mantiene mediante heliotermia una temperatura corporal independiente de la temperatura del substrato y del aire, por lo que es un termoregulador activo (Blázquez, 1993). Se han visto a menudo ejemplares activos a temperaturas del aire bajas, como los 12º C (Cheylan, 1986; Blázquez, 1995; datos inéditos del autor).

 

Dominio vital

En las Marismas del Guadalquivir el tamaño medio de las áreas recorridas es de 1,183 ± 1,876 ha (rango 0.32- 4.87 ha ), y aparentemente no está influido por la talla de los ejemplares (Blázquez, 1995). El desplazamiento medio diario de los ejemplares activos fue mayor durante el verano con respecto a la primavera, y similar en ambos sexos (Blázquez, 1993). Estos valores son los más elevados entre los encontrados para los ofidios ibéricos. Se observó en ejemplares radiomarcados que no se mueven en un área definida, y que no vuelven a los mismos lugares de asoleamiento o de refugio, sino que muestran tendencia a moverse al azar (Blázquez, 1995).

 

Referencias

Antúnez, A. (1983). Contribución al conocimiento faunístico y zoogeográfico de las Cordilleras  Béticas: los vertebrados de Sierra Tejeda. Tes. doc. Univ. Málaga, Málaga.

Bas, S. (1984). Biogeografía de los anfibios y reptiles de Galicia, un ensayo de síntesis. Amph.-Rep., 5: 289-310.

Blázquez, M.C. (1993). Ecología de dos especies de colúbridos Malpolon monspessulanus y Elaphe scalaris en Doñana (Huelva). Tes. Doc. Univ. Sevilla, Sevilla.

Blázquez, M.C. (1995). Movement patterns in Elaphe scalaris at Doñana National Park , South West Spain. Isr. J. Zool., 41: 125-130.

Cheylan, M.. Guillaume, C.P. (1993). Elaphe scalaris (Schinz, 1822) - Treppennatter. En: Handbuch der Reptilien und Amphibien Europas. Band 3/I: Schlangen (Serpentes) I (Typhlopidae, Boidae, Colubridae 1: Colubrinae). Böhme, W. (Ed.). Aula-Verlag. Wiesbaden: 397-429.

Cheylan, M. (1986). Mise en évidence d'une activité nocturne chez le serpent méditerranéen Elaphe scalaris (Ophidia, Colubridae). Amph.-Rep., 7: 181-186.

Escarré, A. y Vericad, J.R. (1981). Fauna alicantina.  I. Saurios y ofidios. Cuadernos de la fauna alicantina. Pub. Inst. Est. Alic., ser. II, 15: 1-101.

Feriche, M. (1998): Ecología de la reproducción en colúbridos del sureste de la Península Ibérica. Tes. Doc., Univ. Granada, Granada.

Franco, A., Mellado, J., Amores, F. (1980). Observaciones sobre actividad nocturna de reptiles en la España mediterránea occidental. Doñana, Act. Vertebr., 7: 261-262.

Malkmus, R. (1982). Beitrag zur Verbreitung der Amphibien und Reptilien in Portugal . Salamandra, 18: 218-299.

Malkmus, R. (2008). Winter activity of Portuguese snakes (additional remarks). Zeitschrift fuer Feldherpetologie, 15 (1): 97-98.

Martínez-Rica, J.P. (1979). Los reptiles del alto Aragón. Pub. Cent. Pir. Biol. Exp., 10: 49-102.

Otero, C., Castién, E., Senosiaín, R., Portillo, F. (1978). Fauna de Cazorla. Vertebrados. ICONA-Monografías, nº 19, Madrid: 123.

Pfau, J. (1988). Beitrag zur Verbreitung der  Herpetofauna in der Niederalgarve (Portugal). Salamandra, 24: 258-275.

Pleguezuelos J.M., Brito J.C. (en prensa). Rhinechis scalaris (Schinz, 1822), Cobra-de-escada, En Atlas da Distribuçao dos Anfigios e Répteis de Portugal. A. Loudeiro. M.A. Carretero (Eds.). CIBIO, Vairao, Portugal.

Pleguezuelos J.M., Feriche M. (2003). Anfibios y Reptiles (Los Libros de la Estrella , 18). Dip. Granada , Granada .

Pleguezuelos J.M., Feriche M. (2006). Reproductive ecology of a Mediterranean ratsnake, the ladder snake Rhinechis scalaris (Schinz, 1822). Herpetol. J.

Pleguezuelos, J.M. (1997). Elaphe scalaris (Schinz, 1822). En: Fauna Ibérica, vol. 10. A . Salvador (Coord.), M.A. Ramos et al. (Eds.). MNCN. C.S.I.C. Madrid: 390-407.

Valverde, J.A. (1967). Estructura de una comunidad de vertebrados terrestres. Monogr. Est. Biol. Doñana, 1: 1-218.

 

Juan M Pleguezuelos
Departamento de Biología Animal y Ecología, Facultad de Ciencias
Universidad de Granada, E-18071 Granada

Fecha de publicación: 13-02-2006

Revisiones: 27-06-2008

Pleguezuelos, J. M. (2006). Culebra de escalera - Rhinechis scalaris. En: Enciclopedia Virtual de los Vertebrados Españoles. Carrascal, L. M., Salvador, A. (Eds.). Museo Nacional de Ciencias Naturales, Madrid. http://www.vertebradosibericos.org/