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Culebra
bastarda - Malpolon monspessulanus (Hermann, 1804) |
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Actividad Especie típicamente diurna,
con un período de actividad entre las 09.00-18.00 horas en el suroeste
peninsular (Valverde, 1967), y entre las 09.00-20.00 en naranjales de
Valencia, donde muestra un único pico de actividad (entre las 16.00-20.00;
Monrós, 1997). El máximo número de observaciones se aprecia a una
temperatura ambiental de 29º C (Monrós, 1997). En los meses más calurosos
puede verse activa al atardecer o más raramente durante la noche,
especialmente los jóvenes (Franco et al., 1980; González de En
el sureste ibérico se ha observado mayor actividad en años con temperaturas
medias más elevadas (Moreno-Rueda y Pleguezuelos, 2007).1 En el sureste peninsular, la
actividad anual comienza tímidamente en la segunda quincena de marzo y es
más manifiesta a partir de la segunda quincena de abril. El máximo número
de observaciones se sitúa entre la segunda quincena de mayo y en junio
(Pleguezuelos, datos inéd.). En el suroeste comienza entre los meses de
febrero y marzo (Blázquez, 1993). En el Pirineo aragonés la actividad
máxima en junio es muy manifiesta (Martínez-Rica, 1979a) y en las marismas
del Guadalquivir esto mismo sucede durante los meses de mayo y junio
(Blázquez, 1993). En ésta época y comienzos del verano, el número de
machos observados es significativamente superior al de hembras, lo cual
probablemente sea debido a la diferente actividad mostrada por los sexos en la
época de reproducción. Hay un claro reposo estival en julio y especialmente
en agosto, más manifiesto en los años más calurosos; en el suroeste
ibérico, en esta época del año, las culebras pasan las horas calurosas del
mediodía escondidas, la actividad se torna bimodal, ocupando las primeras
horas de la mañana y las últimas de la tarde (Blázquez, 1993, 1995).
Durante agosto y septiembre, el número de hembras observadas es superior al
de machos. Después de los primeros días de noviembre, se ven esporádicos
ejemplares en el sureste ibérico durante los meses de diciembre, enero y
febrero (M. Moreno, com. per.) y lo mismo sucede en las marismas del
Guadalquivir, correspondiendo la mayoría de los avistamientos a ejemplares
jóvenes, que aparentemente no comen o mudan. Se han observado ejemplares
activos en noviembre en el sur de Portugal (Malkmus, 2008).1 El
período de torpor invernal, aunque existe, tiene límites difusos. En el
suroeste ibérico se encuentran individuos adultos invernando en solitario
(Blázquez, 1993). Para su fenología, ver también Crespo (1973), Escarré y
Vericad (1981), Bas (1984), de Haan (1999). En relación al reparto
temporal de actividades, en las Marismas del Guadalquivir los ejemplares
están escondidos en el 70,7% de las localizaciones (mediante
radioseguimiento), en movimiento en el 17,1%, estando el resto de las
actividades repartidas entre asoleamiento y mantenimiento. La duración media
de los períodos de quietud fue 3,6 días (1-15), y corresponden a períodos
de muda, puestas y mal tiempo. Salvo raras excepciones, los desplazamientos
diarios no excedían Las primeras mudas aparecen a
finales de marzo en las marismas del Guadalquivir. Dos ejemplares localizados
en este área geográfica mientras mudaban, se mantuvieron ocho días quietos,
escondidos de la vista de los posibles depredadores. El proceso de muda parece
sincrónico en una misma población, y podría estar relacionado con la
liberación de feromonas. Siempre ocurre una muda antes del inicio de los
cortejos y los juveniles mudan a los 8-10 días después de nacer. Durante el
proceso de muda, los ejemplares presentan hipertermia. Se localizan mudas en
adultos desde marzo hasta junio (Blázquez, 1993; Millán, 1994). De Grijs (1898) observó un
comportamiento en el que el área nasal era sistemáticamente pasada por las
superficies dorsal y ventral del cuerpo. Darevski (1956) encontró una
glándula inusualmente grande en la región nasal e interpretó que aquel
comportamiento se debía a la unción de su contenido por el cuerpo. La
glándula se encuentra a ambos lados de la cabeza, en el espacio entre la
narina y el ojo, y está inervada por una rama que probablemente viene del
nervio trigémino (Dunson et al., 1978). El frotamiento lo suele
realizar la culebra cuando la condición ambiental es cálida y seca, entre
cinco y ocho veces al día, y en cualquier condición ambiental después de la
muda o de ingerir una presa. La secreción sale de las glándulas por un
orificio situado en la superficie exterior de la válvula de la narina y al
secarse, se vuelve invisible; contiene una mezcla de proteínas, lípidos,
potasio y sodio (Dunson et al., 1978); según de Hann (2003b), es
acuoso, y contiene una mezcla principalmente de proteinas y ácidos grasos. De
Haan (1982) describe con precisión toda la secuencia del proceso. Estudiando la función
fisiológica de esta glándula, Dunson et al. (1978) encontraron que:
a) la tasa de pérdida de agua en esta especie es extremadamente baja, la más
baja medida para un ofidio; b) la contribución de la piel a la tasa de
pérdida de agua por evaporación también es baja; c) su tolerancia a altas
temperaturas y deshidratación es muy alta; en condiciones de laboratorio
(24-27° C) no necesita beber para mantener su peso corporal, pues obtiene
suficiente agua de sus presas; d) la secreción nasal contiene ácidos grasos.
Todo ello les condujo a pensar que este animal habría desarrollado
adaptaciones especiales para conservar el agua corporal; pequeñas cantidades
de la secreción nasal extendida sobre su piel podría tener un significativo
efecto en la permeabilidad del agua corporal. Ello podría ser muy interesante
para un animal de actividad diurna que en la mayor parte de su área de
distribución habita áreas cálidas y muy secas. En el proteinograma del
plasma sanguíneo de esta especie, abundan las fracciones rápidas, quizás
por adaptación fisiológica a las temperaturas elevadas de su hábitat
(Palacios et al., 1972). De Haan (1984) y De Haan y
Cluchier (2006)1 sin embargo opinan que la secreción depositada
sobre las placas ventrales tiene función de feromonas actuando en el
comportamiento social y alimenticio, y para ello se basa en que la secreción
sólo es extendida en la zona ventral y es posteriormente esparcida por el
sustrato, al desplazarse el animal (Darevsky, 1956, de Haan, 1982), o sobre
otros congéneres, al desplazarse sobre ellos (de Haan, 1999, 2003b). El surco
central de las escamas dorsales podría servir para mejor mantener la
secreción (de Haan, 2003b). En cautividad se ha observado
que hembras custodiadas por machos usan su secreción cloacal para marcar el
flanco de los machos territoriales; ello provoca el rápido alejamiento de
alguna hembra extraña que intente acercarse a estos machos (de Haan, 2003b). Un experimento en laboratorio
que demuestra capacidad de aprendizaje por esta especie, puede verse en Gavish
(1979). La concentración de
norepinefrina, serotonina, dopamina y hormona tiroidea, y el metabolismo de
los carbohidratos en el suero de esta especie, es descrita y discutida para
distintas fases del periodo de latencia invernal por Okasha et al.
(1994a, 1994b, 1995) y Abdel-Kader et al. (1995). Termorregulación La temperatura corporal de las
hembras (x= 29,1° C, 14,3-39,5) es superior a la de los machos (x= 27,3° C,
14,0-40,0), mostrando aquellas mayor capacidad termorreguladora que estos. Las
temperaturas corporales máximas se alcanzan entre las 11-12 horas (hora
solar); existe una especie de meseta térmica o zona estable en las horas
centrales del día, en torno a los 30° C, para comenzar a descender
rápidamente a partir de las 18 horas. La temperatura corporal media mensual
se incrementa desde la primavera al verano, para decaer más tarde; los
valores mínimos se obtienen en octubre, septiembre y mayo, y los máximos en
junio y julio. Durante el mes de junio, las hembras mantienen una temperatura
corporal media superior en relación a los otros meses, lo cual se atribuye al
estado de gravidez. Las serpientes localizadas en movimiento exhibieron
temperaturas corporales entre 24,0-38,7° C, lo cual sugiere un umbral mínimo
para comenzar la realización de movimientos. En esta especie, la temperatura
corporal se mantiene más alejada de la temperatura del sustrato que de la
temperatura del aire, lo que indica que se trata de una especie heliotérmica
(Blázquez, 1993, 1995). Más datos en Guillaume (1976), Stanner y Farhi
(1989). Dominio vital En las marismas del
Guadalquivir el tamaño medio de sus áreas de campeo fue de Referencias Abdel-Kader, A.K.M., El-Daly, E., Okasha, S., Mansour, A.H. (1995).
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contribuciones: 1. Alfredo Salvador. 29-08-2008 Pleguezuelos, J. M. (2003). Culebra bastarda - Malpolon monspessulanus. En: Enciclopedia Virtual de los Vertebrados Españoles. Carrascal, L. M., Salvador, A. (Eds.). Museo Nacional de Ciencias Naturales, Madrid. http://www.vertebradosibericos.org/ |
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