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Oso
pardo - Ursus arctos Linnaeus,
1758 |
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Key words:
brown bear, diet. Ecología trófica
Características
generales de la dieta Los
osos pardos de Europa y Norteamérica se caracterizan por su omnivorismo y, a
lo largo del año, predomina el consumo de materias vegetales respecto a las
animales, con una ingesta diaria que, en un ejemplar adulto, supone entre 10 y
En
los Pirineos (Couturier, 1954; Faliu et al., 1980; Berducou et al., 1982, 1983 ;
Camarra, 1989) la dieta consiste en un 75% de vegetales, un 15,6% de micromamíferos
y un 9,4% de insectos. Son 27 las especies vegetales consumidas, algunas
ocasionalmente como ortigas, bimbrios (Scilla sp.) o el helecho de lengua de ciervo, y las más buscadas
son los hayucos, arándanos, frambuesas, sorbales, escaramujos de rosal y uva
de oso. En primavera hay una búsqueda intensa de los tubérculos de la umbelífera
Conopodium majus, tanto los de los ejemplares dispersos en las praderas
pastoriles de Nardus stricta como los almacenados en escondrijos por el topillo
campesino (Microtus arvalis) y la
rata topera (Arvicola terrestris).
En los Pirineos centrales es muy frecuente el descortezado primaveral de coníferas
para consumir el liber. Camarra (1989) estima que un oso pirenaico puede
consumir por año unos En
Variación
estacional de la dieta Describimos
el estacionalismo propio de la dieta del oso en En
Entre
las once especies de Carnívoros más comunes en la región cantábrica, Braña
y otros (1993) señalan que el oso y el tejón son los que más proporción de
vegetales y artrópodos consumen, en comparación con la ingesta de consumo de
mamíferos, colocándose ambas especies en el extremo hipocarnívoro del
espectro, encabezando el extremo opuesto el armiño y el lobo. En
el estudio de Naves et al. (2006), que también repite la pauta alimentaria de
graminoides en primavera, frutos carnosos –sobre todo arándanos- en verano
y frutos secos en otoño e invierno, observando más de 100 taxones ingeridos,
entre ellos 25 especies productoras de bayas o frutos carnosos y 30 especies
animales, desde gallina doméstica a erizo, lobo y oso, se describe la
importancia para el plantígrado de los montes de roble y de las arandaneras,
y el parecido a las costumbres de los osos de Yugoslavia y Grecia por la
aparición de especies de tipo mediterráneo, como castañas, bellotas de
encina y frutos de madroño. Consideran a los sectores central y oriental de
la cordillera Cantábrica menos valiosos desde el punto de vista trófico para
el oso que el sector occidental.
Cambios
a largo plazo en la dieta Se
han analizado los cambios registrados a largo plazo (periodo 1974-2003) en la
dieta de los osos cantábricos durante la estación hiperfágica, observándose
una clara influencia de factores climáticos. Los tipos de alimento de origen
boreal y templado han disminuido su importancia en la dieta en los últimos años,
siendo reemplazados por tipos de alimento de origen mediterráneo, lo que podría
deberse a la influencia de temperaturas más altas sobre la fenología y
distribución de las plantas (Rodríguez et al., 2007). En
el pasado los osos pirenaicos se alimentaban en sitios abiertos y su dieta era
menos carnívora que en la actualidad, según datos obtenidos del análisis de
isótopos estables de colágeno (Bocherens et al., 2004).
Daños
a la agricultura y ganadería Los
daños del oso a la agricultura y la ganadería han sido muy descritos, dado
el interés de abonar indemnizaciones justas de cara a la conservación
(Notario, 1964; Campo et al., 1986; Clevenger y Purroy, 1988; Purroy, 1991;
García-Gaona y Roy, 1993; Pollo, 2006). Los
daños atribuidos al oso pardo en España en el bienio 1989-1990 (García-Gaona
y Roy, 1993) alcanzaron una media anual de 1 en los Pirineos y 76 en En
León, sobre 269 daños analizados (Pollo, 2006), el 61,7% de los expedientes
afectan a ganado, predominando el bovino, el 36,8% son colmenas y el 1,4%
corresponden a otros tipos. Hay daños todos los meses, pero la mayoría en
verano (48,5%), y los correspondientes al núcleo occidental se producen
especialmente a final de primavera y principios de verano, mientras los del
oriental suceden sobre todo a finales de verano y principios de otoño. Los
datos respecto al número de animales muertos confirman que el oso raramente
mata más de una res por ataque, aunque, en el caso de las ovejas, dado su
gregarismo y escasa capacidad defensiva, mueren más reses, presas de pánico,
por despeñamiento y aplastamiento. Hay una tendencia a la disminución de
ataques a cultivos, ya que el laboreo montano de maíz, avena y escanda prácticamente
ha desaparecido de Referencias Berducou,
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Francisco J. Purroy Departamento
de Biovidersidad y Gestión ambiental Facultad
de Biología, Universidad de León
Fecha de publicación: 15-12-2008
Purroy, F. J. (2008). Oso pardo – Ursus arctos. En: Enciclopedia Virtual de los Vertebrados Españoles. Carrascal, L. M., Salvador, A. (Eds.). Museo Nacional de Ciencias Naturales, Madrid. http://www.vertebradosibericos.org/
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