ENCICLOPEDIA VIRTUAL DE LOS VERTEBRADOS ESPAÑOLES
Key words: Magpie,
breeding season, nest size, clutch size, replacement clutches, breeding success.
Biología de la reproducción
Nidos
Seleccionan para nidificar árboles con preferencia sobre matorrales en Sierra Morena (Arias de Reina et al., 1984). En Sierra Morena sitúan la mayoría de los nidos sobre encinas (n = 144), excepto uno observado en quejigo (Arias de Reyna et al., 1984).
En Doñana se han observado nidos sobre matorrales
a una altura media del suelo de
La distancia mínima entre nidos en Sierra Morena es de 110-
La construcción del nido tiene lugar en Doñana
entre la 4ª semana de marzo y la 3ª semana de abril (Alvarez
y Arias de Reyna, 1974), aunque las fechas pueden
variar en otros lugares; por ejemplo, en Sheffield (Inglaterra), los nidos
pueden empezar a construirse tan pronto como en Enero, pero la mayor parte de
la actividad de construcción de nidos ocurre durante el mes de marzo (Birkhead, 1991). En
El nido es de gran tamaño, con una taza de barro situada sobre una
estructura más o menos esférica de ramas, de forma que queda una cúpula de
ramas normalmente espinosa, más o menos gruesa, por encima de la taza. La
cuenca de barro mide
El tamaño de los nidos puede actuar como una señal de la calidad de los machos, de forma que las hembras pueden ajustar su esfuerzo reproductor justo antes de la puesta usando el tamaño de los nidos. En experimentos en los que se manipuló el tamaño del nido, se observó que las hembras ajustaron su tamaño de puesta al tamaño del nido. También se observó que la decisión de la hembra sobre el comienzo de la incubación estuvo afectada por el tamaño del nido. En nidos a los que se redujo el tamaño, las hembras comenzaron a incubar más temprano observándose que nacieron menos pollos durante el primer día y que la diferencia de tamaño entre el primer y cuarto pollo aumentó (Soler et al., 2001a).
Las urracas que construyen nidos grandes proporcionan a sus pollos alimento de mayor calidad que las que construyen nidos pequeños. En experimentos en los que se dio alimento suplementario a la mitad de los pollos de cada nido, se observó que los pollos que recibieron alimento suplementario experimentaron una mayor respuesta inmune y una mejor condición. La diferencia entre la respuesta inmune de los pollos control y de los que recibieron alimento suplementario estuvo explicada por el tamaño del nido (De Neve et al., 2004a).
La estructura que cubre el nido parece estar relacionada con el riesgo de depredación. Los nidos más tardíos, construidos cuando hay mayor probabilidad de depredación, tienden a tener una cubierta más densa (Quesada, 2007).1
La disponibilidad de alimento (lo que puede estar relacionado con la calidad del macho y de su territorio), puede afectar a la inversión reproductiva del macho y de la hembra. En un estudio experimental se añadió alimento a unos territorios dejando a otros como control. En los territorios a los que se añadió alimento, los machos edificaron nidos significativamente más grandes y las hembras incrementaron el tamaño del huevo un 4,1% (De Neve et al., 2004c).
Además de esto el tamaño del nido puede ser utilizado por los críalos como una señal de la calidad de las parejas, y se ha comprobado que los críalos parasitan preferentemente aquellos nidos de mayor tamaño (Soler et al., 1995). De esta forma el parasitismo puede actuar como una presión selectiva favoreciendo nidos de pequeño tamaño contraria a la selección sexual que favorece nidos de gran tamaño que actúan como señal de la calidad del macho (ver arriba); en un análisis comparativo de 14 poblaciones europeas de urraca, unas parasitadas por el críalo y otras no, Soler et al. (1999) encontraron que el volumen de los nidos era más pequeño en las áreas con una mayor tasa de parasitismo.
Huevos
La puesta tiene lugar en abril y mayo en Sierra Morena (modas = 19 y 20 de
abril) (Arias de Reina et al., 1984), entre la
2ª y 3ª semana de abril en Doñana (Alvarez y Arias de Reyna, 1974), y entre la 1ª semana de Abril y la 1ª de Mayo en
La puesta se compone en Sierra Morena de 4-9 huevos (media = 6,27 y 6,35 en
dos años) (Arias de Reina et al., 1984), en Doñana de 4-8 huevos (media = 6,1; n = 108), y en
El tamaño medio de puesta disminuye según avanza la estación reproductiva (Ponz y Gil-Delgado, 2004).
Los huevos miden en Sierra Morena de media 33,1 x
Normalmente ponen un huevo cada día, a veces con interrupciones de 1-2 días (Alvarez y Arias de Reyna, 1974).
En caso de pérdida de la puesta puede efectuar una puesta de sustitución. En una población de monataña de Teruel se ha observado un 17% de puestas de reposición (Ponz y Gil-Delgado, 2004). En experimentos en los que se indujo la pérdida de la primera puesta, se comparó la respuesta inmune de pollos de puesta de sustitución con pollos de primera puesta, observándose una menor respuesta inmune en pollos de puestas de sustitución. Este experimento mostró asociación entre respuesta inmune y fecha de reproducción, por lo que las menores tasas de reclutamiento en puestas tardías puede ser una consecuencia de menor capacidad de respuesta a parásitos (Sorci et al., 1997). Se ha comprobado experimentalmente que parejas de alta calidad (que efectúan la puesta en la primera mitad de la época de puesta) obtienen el mismo éxito reproductivo en su primera puesta y en la puesta de reemplazo, compensando un menor tamaño de puesta con huevos más grandes (De Neve et al., 2004b).
Sus nidos son parasitados a menudo por parte del críalo (Clamator glandarius). Ver Críalo: Biología de la reproducción.
Incubación
La incubación tiene lugar en Doñana entre la 2ª semana de abril y la 1ª de mayo (Alvarez y Arias de Reyna, 1974). El período medio de incubación es en Sierra Morena de media 17,1 días en un año (rango = 15-19; n = 28 nidos) o de 17,0 días en otro (rango = 15-20; n = 30) (Arias de Reina et al., 1984). En Doñana el período medio de incubación es de 18 días (15-21 días; n = 29) (Alvarez y Arias de Reyna, 1974).
El éxito de eclosión en Sierra Morena varió en dos años entre el 57,9 % (n =
31 nidos) y el 68,1% (n = 30 nidos) (Arias de Reina et al., 1984). En Doñana el éxito de nacimientos fue del 66,7% (n = 43 nidos)
(Alvarez y Arias de Reyna,
1974). En poblaciones parasitadas, como en
De pollos nacidos a volanderos el éxito varía entre el 23,7 % y el 74,4%; en Sierra Morena varió en dos años entre el 23,7% (n = 31 nidos) y el 57% (n = 30 nidos) (Arias de Reina et al., 1984). En Doñana fue del 69,1% (Alvarez y Arias de Reyna, 1974), y en Guadix fue del 40,9% en nidos parasitados y del 64,4% en nidos sin parasitar (Soler et al., 1996). El éxito de vuelo fue del 47% en una población estudiada en Teruel (Ponz y Gil-Delgado, 2004).
La mortalidad de las nidadas en Sierra Morena varío entre años por predación (57,5-69,8%), parasitación
por críalo (20-23,3%), abandono (7-7,5%) e inclemencias meteorológicas (0-15%)
(Arias de Reina et al., 1984). En las áreas fuertemente parasitadas por el
críalo como
Crianza de los pollos
Los pollos permanecen en el nido de media 25,8 días en Doñana (20-35 días) (Alvarez y Arias de Reyna, 1974), y en otras poblaciones donde se han estudiado (Birkhead, 1991).
Son alimentados por ambos padres y tras su salida de éste los padres aún cuidan de los pollos durante un período de tiempo de unas 6 semanas (Birkhead 1991). Los padres manipulan las presas fragmentándolas en función del tamaño de la presa y de la edad de los pollos. El grado de preparación de las presas (55% de los coleópteros y 71% de las ninfas de ortópteros) disminuye cuando las presas son menores y cuando los pollos tienen mayor edad (Ponz et al., 1999).
La existencia de una jerarquía de tamaño en los pollos permite el reajuste del tamaño de la nidada a la disponibilidad de recursos mediante la muerte de los pollos más pequeños cuando escasea el alimento. Los padres alimentan preferentemente a los pollos más grandes y que se sitúan más próximos a los padres, responden más rápidamente, tienen mayor intensidad de petición de alimento y adoptan una postura más alta. Los padres alimentan a varios pollos cuando estos son pequeños y cuando el primer pollo al que se alimenta es relativamente pequeño (Moreno-Rueda et al., 2007). 1
Los pollos vuelan en Doñana entre la 4ª semana de mayo y la 3ª de junio (Alvarez y Arias de Reyna, 1974).
Madurez y supervivencia
En estudios con animales marcados individualmente se han encontrado registros de hasta 9 años, y de datos de anillamiento se conoce la existencia de un individuo que vivió 15 años en Inglaterra y otro que vivió 16 años en Suecia (Birkhead, 1991). Sin embargo, distintos cálculos de la esperanza de vida media de urracas adultas apuntan a que ésta se encuentra entre los 1,2 y los 3,5 años.
El peso de los pollos a los 14 días de edad afecta positivamente a la supervivencia hasta 4 – 6 meses después de abandonar el nido. La supervivencia de las urracas jóvenes presenta dos periodos críticos, uno cuando se independizan de los padres (agosto – septiembre) y otro cuando empiezan a establecer sus propios territorios (febrero – marzo) (Ponz Miranda et al., 2007). 1
Referencias
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Juan Gabriel Martínez Suárez
Departamento de Biología Animal y Ecología, Facultad de Ciencias, Universidad
de Granada, 18071, Granada
jgmartin@ugr.es
Fecha de publicación: 31-05-2005
Otras contribuciones:
1. Alfredo Salvador. 11-03-2008
Martínez, J. G. (2005). Urraca – Pica pica. En: Enciclopedia Virtual de los Vertebrados Españoles. Carrascal, L. M., Salvador, A. (Eds.). Museo Nacional de Ciencias Naturales, Madrid. http://www.vertebradosibericos.org/
Sociedad de Amigos del MNCN - Museo
Nacional de Ciencias Naturales - CSIC
con la colaboración de