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Key words: Black Stork, habitat, abundance, status, threats.
Hábitat de nidificaciónLa Cigüeña Negra en la Península Ibérica ocupa, en términos generales, tanto zonas arboladas correspondientes a masas forestales (preferentemente extensas y maduras), como riscos en sierras y roquedos fluviales (Ferrero y Pizarro, 2003; Cano Alonso et al., 2006). Todos estos enclaves precisan de masas de agua próximas más o menos permanentes que le suministren alimento (arroyos, ríos, charcas, colas de embalses) durante toda la época de reproducción. En referencia al lugar de nidificación, el 44,7 % de la población ibérica conocida utiliza árboles en masas forestales como sustrato de nidificación, el 11,2 % utiliza riscos en sierras, y el 44,1 % roquedos fluviales. Esto supone, que el 44,7 % de la población reproductora ibérica cría en árbol, y un 55,3 % lo hace en roca, aspecto singular de la población ibérica respecto a otras poblaciones europeas, donde crían fundamentalmente en árbol. El 19,4 % de las parejas que crían en Portugal, lo hacen en árbol, mientras en España lo hacen casi el 51 %de las parejas (Cano Alonso et al., 2004). Rara vez nidifica en construcciones (Ferrero y Roma. 1991)2. El 38,46 % de 65 intentos de nidificación en la Comunidad de Madrid tuvo lugar en rocas y el 61,54 % en árboles (Cano Alonso y Fernández, 2003).1 La Cigüeña Negra manifiesta una gran plasticidad ecológica en relación con el hábitat de nidificación. Así, individuos nacidos en medio forestales pueden criar en roquedos, o viceversa (Cano Alonso, L. S., obs. pers). Masas forestales Una considerable fracción de la población ibérica se localiza en las dehesas del cuadrante occidental y suroccidental de Iberia, tanto en el piso termomediterráneo como el mesomediterráneo. No obstante, existe una fracción significativa de parejas criando en pequeñas islas forestales de extensión reducida. Las dehesas, por su carácter de bosque aclarado, con grandes extensiones que gozan de tranquilidad al encontrarse en su mayoría en régimen privado, y con una alta disponibilidad trófica para la especie proporcionada por los arroyos, colas de embalses y charcas, constituyen un lugar idóneo. En este hábitat, la Cigüeña Negra encuentra lo que precisa: bosques abiertos que le permitan maniobrabilidad en la masa forestal, árboles con cierto porte para construir sus nidos, alimento, y tranquilidad. Ocupan preferentemente alcornoques (Quercus suber) frente a las encinas (Quercus rotundifoliae), debido a que la estructura de las ramas y la copa del alcornoque facilita su ocupación por parte de la especie (Rodríguez de los Santos et al., 19842; Ferrero y Román, 1991a). Las dehesas de encinas y robles son hábitats raros para la nidificación de la especie. En Extremadura, el 77,5 % de los nidos conocidos de Cigüeña Negra en árbol se localizan en alcornoques, lo que significa el 45,4 % de las 173 parejas reproductoras controladas en el año 2001 (Ferrero y Pizarro, 2003). Salamanca, Toledo, Ciudad Real, el área de Sierra Morena andaluza, y una fracción importante de los escasos nidos en árbol conocidos en Portugal, son otras áreas donde los alcornocales son hábitat típicos de nidificación para la especie. El otro medio forestal importante para la especie en Iberia lo constituyen los pinares del Sistema Central y áreas periféricas, especialmente los pinares mesomediterráneos y supramediterráneos de Pino Piñonero (Pinus pinea) y Pino Resinero (Pinus pinaster), alcanzando incluso los pinares de Pino Silvestre (Pinus sylvestris) en la Sierra de Guadarrama (Sotolargo, com. pers.). También en este caso, la estructura de las ramas y la copa del Pino Piñonero parecen determinantes para que la Cigüeña Negra haga una selección positiva de este sustrato de nidificación frente a las otras especies de pinos (Ferrero y Román, 1991a). Este hábitat de nidificación es típico para la especie en Madrid, Segovia, Ávila, oeste de Cáceres, y pinares islas en otras provincias españolas y algunos enclaves portugueses. Por último, se ha descrito la nidificación de la especie sobre otros sustratos arbóreos en Iberia: chopo (Populus sp.), fresno (Fraxinus angustifolia), eucaliptos (Eucalyptus spp.), quejigo (Quercus faginea), roble (Quercus pyrenaica), aliso (Alnus glutinosa), acebuche (Olea europaea sylvestris) (Ferrero y Pizarro, 2003). Roquedos fluviales Los roquedos fluviales graníticos, cuarcíticos o pizarrosos que forman repisas y oquedades, especialmente abundantes en determinados cursos de algunos ríos ibéricos que discurren hacia la vertiente atlántica, suponen un sustrato de cría idóneo para la especie. Además de un sustrato de nidificación óptimo, estos roquedos fluviales se encuentran próximos a buenas zonas de alimentación. Son especialmente importantes para la Cigüeña Negra en la cuenca del Tajo, Duero, y en menor medida, en el Guadiana. Las provincias de Salamanca y Zamora en la cuenca del Duero, y Cáceres en la cuenca del Tajo, son las que presentan un número más alto de parejas nidificantes en este tipo de hábitat, que en el caso de Cáceres casi alcanza el medio centenar de parejas (Ferrero y Pizarro, 2003). Además, se conocen parejas nidificantes en roquedos fluviales en Ciudad Real, Toledo, Madrid y en todas las provincias andaluzas con presencia de la especie. En Portugal, las 2/3 partes de la población reproductora nidifica en roquedos fluviales. En este tipo de hábitat se puede observar una densidad mayor de parejas nidificantes que en otros medios, hecho constatado en provincias como Salamanca, Cáceres, Zamora y Toledo. Como ejemplo, citar que se ha observado el caso de la nidificación simultánea de hasta 4 parejas de cigüeñas negras en un mismo roquedo: en Peña Falcón, Salto del Gitano (Parque Natural de Monfragüe) en 2004 (Cano Alonso, obs. pers.). Riscos en sierra Los riscos en sierra dan cobijo al 11 % de la población nidificante censada en Iberia, especialmente en Extremadura y oeste de Ciudad Real, si bien hay citas de parejas criando en riscos serranos en Córdoba, Huelva, Sevilla y Salamanca. También es significativa la proporción de parejas nidificantes en Portugal, donde un 15 % de la población lo hace en este hábitat (ver Figura 1). La inaccesibilidad a estos riscos, generalmente rodeados de vegetación típica de ambientes mediterráneos (madroñeras, jarales…), unido a la tranquilidad de los mismos, pueden ser dos de las principales causas que expliquen la nidificación de la especie en este medio marginal considerando las preferencias de hábitat globales de la especie en Europa y particularmente en Iberia. Sin embargo, la densidad de parejas nidificantes en este ambiente rupícola es menor respecto a las parejas que crían en roquedos fluviales. En cuanto a las elevaciones montañosas con presencia de parejas nidificantes en sus riscos, cabe destacar el sector más occidental del Sistema Central (Cáceres y Salamanca), Sierra Morena, Sierra Norte de Sevilla, y todas las comarcas montañosas extremeñas con disponibilidad de roquedos, especialmente en las Villuercas, y las sierras del este de Badajoz (Ferrero y Pizarro, 2003). El rango altitudinal oscila en una amplia orquilla, pero mayoritariamente se incluye dentro del piso mesomediterráneo (< 1000 m s.n.m.). En Madrid y Ávila se conocen parejas criando en roca fuera de roquedos fluviales, pero no se pueden considerar parejas que crían propiamente en roquedos de sierra, sino en masas forestales (aprovechan de manera excepcional una disponibilidad rupícola puntual). Se ha podido comprobar que un mismo individuo puede criar en árbol y en roca en años distintos.
Hábitat de alimentación Para alimentarse selecciona lagunas distantes de carreteras, de gran tamaño, elevada profundidad, orillas con poca profundidad, poca turbidez, escasas huellas de ungulados en las orillas, alta diversidad de especies de peces y anfibios y perímetro con vegetación, en áreas llanas y abiertas (Moreno-Opo et al., 2011)2. Periodo invernal El hábitat invernal de la Cigüeña Negra en Iberia lo constituyen los arrozales, donde más del 50% de las observaciones se realizan en este hábitat. Charcas, colas de embalses y arroyos tributarios son otros hábitat significativos para la especie en invierno en la Península Ibérica. Todos estos hábitat se caracterizan por tener una alta disponibilidad trófica para la especie, y porque el nivel del agua permanece bajo y constante durante el invierno. El cangrejo de río americano (Procambarus clarkii) constituye una presa fundamental para la especie durante esta estación (Cano Alonso, 2004), el cual es especialmente abundante en los arrozales (Parkes y Torres Sánchez, 2003). En un estudio de seguimiento por satélite de individuos checos invernantes en las marismas de Guadalquivir, se comprobó que las aves tenían un área de campeo muy limitada durante el invierno (F. Pojer, com. pers.). Este aspecto es avalado por lecturas invernales de anillas, concluyendo que el movimiento de los individuos durante el invierno debe ser mínimo una vez sedimentados, existiendo una alta fidelidad por estas áreas de un año para otro. Un ejemplo de esto lo constituye un individuo portugués nacido en 1996, observado en las marismas de Guadalquivir entre los inviernos de 1998 a 2003. En sus zonas de invernada en África Occidental, utiliza dormideros en árboles más elevados (11,4 m de media) que la vegetación circundante (4,2 m de media), en un 46% de los casos árboles muertos y próximos a las zonas de alimentación. Utilizan cada dormidero unos cuatro días, cambiando hasta 41 veces de dormidero durante un periodo de invernada (Chevallier et al., 2010)2.
Tamaño de la población reproductora ibéricaSegún los datos recopilados para el Atlas de Aves Reproductoras de España, Cano Alonso y Hernández García (2003) cifran la población nidificante española conocida a principios del siglo XXI en 387 parejas (322 reproductoras seguras y 65 posibles). Por comunidades autónomas, Extremadura es el núcleo más importante, con 173 parejas seguras, es decir, más de la mitad de los efectivos españoles. Tan sólo en la provincia de Cáceres hay 108 parejas, lo que viene a suponer un tercio del total. A la población extremeña le sigue en orden de importancia la de Castilla y León (61 parejas), Andalucía (52 parejas), Castilla-La Mancha (24 parejas) y Madrid (12 parejas). En Portugal se conocen 83 parejas reproductoras seguras y 96 posibles (Rosa et al., 2001). Según estos datos, la población ibérica de Cigüeña Negra conocida sería 405 parejas seguras y 483 posibles (Cano Alonso et al., 2006), lo que supone, que la población real podría alcanzar con bastante probabilidad las 500 parejas reproductoras. Analizando los datos de España desde un punto de vista histórico, estos resultados suponen un aumento significativo con respecto al único censo nacional, realizado en 1987, donde se censaron 130 parejas seguras y 45 probables (González y Merino, 1988). No obstante, hay que ser muy cuidadosos a la hora de entenderlos como una subida real de la población. Al comparar los datos por provincias entre ambos censos se observan porcentajes muy dispares en un lapso de tiempo que no llega a dos generaciones de la especie. Esto sólo se explica si se asume que las cifras actuales responden a que los estudios de censo y seguimiento tienen más cobertura y mayor calidad (Cano Alonso, 2004). Si se tienen en cuenta las grandes extensiones de hábitat favorable que no se han estudiado adecuadamente, que existen todavía grandes deficiencias en el censo de la población según provincias, y que es una especie difícil de monitorear debido a su comportamiento esquivo, cabe pensar en una población reproductora mayor. Posiblemente, trabajos más exhaustivos en zonas de difícil prospección, como las sierras de la mitad sur peninsular, las dehesas de alcornocales del suroeste o los pinares del Sistema Central, se traducirían en el hallazgo de nuevas parejas. Una aproximación más real a la población nidificante española y su evolución la podemos obtener si observamos los porcentajes obtenidos por comunidades autónomas (ver Tabla 1).
Tabla 1. Datos comparativos entre el censo de Cigüeña Negra en el censo nacional de 1987 (González y Merino, 1988) y los datos recogidos en el Atlas de las Aves Reproductoras de España (Cano Alonso y Hernández García, 2003).
Censos realizados en Portugal entre 1995-1997 y en España entre 1996-2002 indican una población total de 405-483 parejas, de ellas 83 seguras y 13 posibles en Portugal y 322 seguras y 65 posibles en España (Cano-Alonso et al., 2006)2.
Estatus de conservación Categoría global IUCN (2009): Preocupación Menor LC (BirdLife International, 2011)2. Categoría para España IUCN (2004): Vulnerable VU D1 (Cano Alonso y Hernández García, 2004)2. Especie incluida en la categoría SPEC 3 (Tucker y Heath, 1994) a nivel europeo, es decir, especie cuyas poblaciones no están concentradas en Europa pero tienen un estado de conservación desfavorable en Europa. En España, el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas (Real Decreto 439/1990), cataloga a la Cigüeña Negra como especie "En peligro de Extinción", categoría de amenaza que mantiene en todas las comunidades autónomas donde está presente. En Portugal también tiene el estatus de especie "en peligro" (Rosa et al., 2001).
Factores de amenaza Los mayores factores de amenaza detectados para el conjunto de España y Portugal son (Cano Alonso et al., 20042, 2006): -Alteración de hábitats. Por un lado, la pérdida y cambios del hábitat de nidificación, especialmente debido a la construcción de nuevos embalses, incendios forestales, construcción de pistas y reemplazo de masas forestales maduras por plantaciones de especies de crecimiento rápido. Por otro lado, las alteraciones en los humedales donde se alimentan (Moreno Opo et al., 2011)2. -Molestias humanas, centradas en actividades recreativas (navegación, pesca, visita a los nidos por parte de curiosos, escalada), actividades agrícolas y forestales y uso de pistas en áreas de nidificación. -Mortalidad no natural, por colisión y electrocución con líneas aéreas eléctricas; destrucción accidental de nidos (por ejemplo, durante el descorche de los alcornoques) y disparos con armas de fuego. -La polución de las aguas continentales y el expolio de nidos, aunque son factores de amenaza que se consideran como de magnitud muy indeterminada en la población ibérica.
Medidas de conservación Se han propuesto las siguientes medidas de conservación: Aprobación con rango legal de planes de recuperación, protección y gestión forestal adecuada, incentivos fiscales para los propietarios de fincas con parejas reproductoras, restricciones de tránsito, valoraciones de impacto, saneamiento de aguas y seguimiento de la población (Cano Alonso y Hernández García, 2004)2.
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Luis Santiago Cano Alonso Fecha de publicación: 31-07-2004 Otras contribuciones: 1. Alfredo Salvador. 9-02-2007; 2- Alfredo Salvador. 19-04-2012 Cano Alonso, L. S. (2004). Cigüeña Negra – Ciconia nigra. En: Enciclopedia Virtual de los Vertebrados Españoles. Carrascal, L. M., Salvador, A. (Eds.). Museo Nacional de Ciencias Naturales, Madrid. http://www.vertebradosibericos.org/
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