ENCICLOPEDIA VIRTUAL DE LOS VERTEBRADOS ESPAÑOLES
Actividad
Cuatro de los seis lobos radiomarcados en las provincias de León y Zamora fueron claramente nocturnos; la actividad solía comenzar una hora después de anochecer y terminaba después del amanecer. La actividad nocturna mostraba un mínimo hacia la mitad de la noche. Aunque de forma esporádica estuvieron activos durante el día, en general, durante las horas de luz permanecían encamados en manchas espesas de vegetación. Una hembra criando mostró actividad diurna durante las primeras 6 semanas -cuando los lobeznos están aún en la madriguera- recuperando progresivamente la actividad nocturna (Vilà et al., 1995). Los lobos radiomarcados en la llanura cerealista muestran también una actividad esencialmente nocturna, aunque durante las primeras horas de la mañana el día están con frecuencia activos y a veces realizan largos desplazamientos (Blanco y Cortés, 1999).
Dominio vital
El tamaño de los territorios de las manadas suele ser inversamente proporcional a la disponibilidad de alimento y, en consecuencia, suele ser mucho mayor en las regiones septentrionales que en las templadas (Mech, 1970).
En España, se han llevado a cabo dos estudios sobre el uso del espacio en
los lobos. El primero se realizó con 6 lobos radiomarcados
en
El segundo se está llevando a cabo en zonas agrícolas de Castilla y León con
12 lobos radiomarcados cuya principal fuente de
alimentación son las carroñas (Blanco y Cortés, 1999; Cortés, 2001). Doce territorios
(algunos de ellos corresponden a los mismos lobos, antes y después de la
dispersión) midieron de media 262 km2 (rango 106-532 km2)
con el método del mínimo polígono convexo considerando todas las
localizaciones; 128 km2 (rango 56-200 km2) considerando
el 95% de las localizaciones; y 165 km2 (rango 37-211 km2)
considerando sólo los puntos de encame. Las zonas de uso intenso
correspondieron a las madrigueras y las zonas de reunión de los cachorros, se localizaron
preferentemente en los montes-isla de la llanura cerealista y midieron de media
8,0 km2 (rango, 0,8-22,2 km2; método del 50% fixel kernel). La distancia media
recorrida por noche fue de
Los lobos jóvenes suelen dispersarse cuando tienen entre 1 y 3 años de edad
(Gese y Mech, 1991). En el
mencionado estudio en la llanura cerealista, 6 lobos radiomarcados
de edad conocida se dispersaron de media a los 26,3 meses (rango: 18 -31
meses); la distancia media de dispersión de 7 ejemplares fue de
El uso de los excrementos para el marcaje olfativo se ha estudiado en la
península Ibérica. En Carballeda (Zamora) y
Cuanto mayor es el área de los cruces y el número de caminos que lo componen, los lobos depositan más excrementos (Barja, 2003; Barja et al., 2004). En la zona del cubil depositan los excrementos en sustratos no conspicuos y al nivel del suelo, mientras que en el resto del territorio son depositados en sustratos conspicuos y por encima del nivel del suelo. En la zona del cubil depositan los excrementos en el centro y lados de las pistas mientras que en el resto del territorio las depositan en los lados (Barja et al., 2005).1
Patrón social y comportamiento.
Los lobos viven en manadas cuyos individuos ocupan un territorio común, que normalmente defienden de las manadas vecinas (Mech, 1970). Las manadas son familias constituidas por la pareja reproductora y su descendencia nacida en los tres últimos años (Mech, 1999). Se ha descrito con detalle las relaciones jerárquicas en grupos de lobos cautivos (Zimen, 1981), pero recientes estudios realizados con lobos en libertad han constatado que en las manadas (familias) en el medio natural predomina menos el componente competitivo y más la división del trabajo que en los grupos de lobos cautivos (Mech, 1999).
Tradicionalmente se ha pensado que el tamaño de manada depende del tamaño de la presa principal, pues se suponía que los lobos se unían en grupos para matar ungulados de gran porte, como alces o bisontes (Mech, 1970). Pero en los últimos años se ha argumentado de forma convincente que las manadas más grandes se forman en los territorios con abundante alimento, lo que permite a la pareja reproductora compartirlo con numerosos descendientes (Schmidt y Mech, 1977). De esta forma se explica que las manadas españolas que viven en medios agrícolas –donde muy raramente cazan presas medianas o grandes- consten con frecuencia de 10 o más ejemplares. En 15 manadas observadas un número elevado de veces por Barrientos (2000) en Castilla y León en verano, había un número medio de 3,86 adultos y suabdultos y 5,47 cachorros del año. En la misma zona, Blanco y Cortés (1999) estiman una media de 8 ejemplares en diciembre, pero a ellos hay que añadir un 40,8% más (3,3 lobos por manada) de individuos flotantes o transeúntes.
Referencias
Barja, I. (2003). Patrones de señalización con heces en el lobo ibérico. Etología, 11: 1-7.
Barja, I., de Miguel, F. J., Bárcena,
F. (2004). The
importance of crossroads in faecal marking behaviour of the wolves (Canis lupus). Naturwissenschaften,
91 (10): 489-492.
Barja, I., de Miguel, F. J., Bárcena, F. (2005). Faecal marking behaviour of Iberian wolf in different zones of their territory. Folia Zoologica, 54 (1-2): 21-29.
Barrientos, L.M. (2000). Tamaño y composición de diferentes grupos de lobos en Castilla y León. Galemys, 12 (nº. esp.): 249-256.
Blanco, J.C., Cortés, Y. (1999). Estudios aplicados para paliar el efecto
de las autovías en las poblaciones del lobo en España. Dirección General de
Conservación de
Blanco, J. C., Cortés, Y. (2007). Dispersal patterns, social structure
and mortality of wolves living in agricultural habitats in
Cortés, Y. (2001). Ecología y conservación del lobo (Canis lupus) en medios agrícolas. Tesis doctoral. Universidad Complutense de Madrid. Madrid.
Cortés, Y., Blanco, J.C. (2003). Habitat use by wolves in a humanized area of
north-central
Gese, E.M., Mech,
L.D. (1991). Dispersal of wolves (Canis
lupus) in northeastern
Mech, L.D. (1970). The
wolf. The ecology and behavior
of an endangered species.
Mech, L.D. (1999). Alpha
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packs. Canadian Journal of Zoology, 77: 1196-1203.
Schmidt, P.A., Mech, L.D. (1997). Wolf pack size and food acquisition. American Naturalist, 150: 513-517.
Vilà, C., Urios, V., Castroviejo, J. (1990). Ecología del lobo en
Vilà, C., Urios, V., Castroviejo, J. (1994). Use of faeces for scent marking in Iberian
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72: 374-377.
Vilà, C., Urios, V., Castroviejo, J. (1995). Observations on the daily activity patterns of
the Iberian wolf.
Pp. 335-340. En: Carbyn, L.N., Fritts,
S.H., Seip, D.R. (Eds.). Ecology
and conservation of wolves in a changing world. Canadian
Circumpolar Institute,
Zimen, E. (1981). The wolf: His place in the natural world. Souvenir Press, London.
Juan Carlos Blanco
Proyecto Lobo
Consultores en Biología de
C
28004 Madrid
Fecha de publicación: 12-02-2004
Otras
contribuciones: 1. Alfredo Salvador. 2-04-2008
Blanco, J. C. (2004). Lobo - Canis lupus. En: Enciclopedia Virtual de los Vertebrados Españoles. Carrascal, L. M., Salvador, A. (Eds.). Museo Nacional de Ciencias Naturales, Madrid. http://www.vertebradosibericos.org/
Sociedad de Amigos del MNCN - Museo Nacional de Ciencias Naturales - CSIC