ENCICLOPEDIA VIRTUAL DE LOS VERTEBRADOS ESPAÑOLES
Ecología trófica
Los estudios que se han llevado a cabo sobre la alimentación del ciervo ibérico
se han centrado principalmente en las áreas ocupadas por los ecosistemas
mediterráneos de la mitad sur de
La alimentación del ciervo combina el pastoreo de herbáceas y el ramoneo sobre plantas leñosas (Rodríguez-Berrocal 1978). Las proporciones en que herbáceas y leñosas entran en la dieta son variables en función de zonas, épocas del año, e incluso sexos (Rodríguez-Berrocal, 1978; Palacios et al., 1989; Alvarez y Ramos, 1991; Alvarez et al., 1991; García-González y Cuartas, 1992; Garín et al., 2001; Bugalho et al., 2001). El denominador común es una preferencia por la plantas herbáceas, especialmente por las praderas con alta proporción de leguminosas, y el uso de especies leñosas conforme escasean las hierbas verdes. Así, lo general es que las herbáceas predominen de finales de otoño a primavera o principios de verano y las leñosas en verano. Según Rodríguez-Berrocal (1978) para Sierra Morena, las hierbas entran en la dieta del ciervo desde más de un 75% en primavera hasta poco más de un 20% en verano, completando el resto a base de hojas de plantas leñosas y frutos forestales. El ramoneo sobre plantas leñosas, especialmente durante el verano, es un importante amortiguador de las condiciones de sequía que hacen del verano la época limitante para los herbívoros en los ecosistemas mediterráneos (Bugalho y Milne, 2003). De hecho, según dsatos del sur de Portugal, en los años más secos los ciervos pueden conseguir hasta un 89% de su dieta durante el verano de las plantas leñosas, comparado con un 47% en los años más lluviosos (Bugalho et al., 2001).
Las plantas leñosas más consumidas incluyen la olivilla o labiérnago (Phyllirea angustifolia), el acebuche (Olea europea), el madroño (Arbutus unedo), los brotes de quercíceas (Quercus spp), el mirto (Mirtus communis), el lentisco (Pistacia lentiscus), los brezos (Erica sp.), y algunas cistáceas (Cistus sp.) entre otras (Rodríguez-Berrocal, 1978; Palacios et al., 1989; Alvarez y Ramos, 1991; Alvarez et al., 1991; Patón et al., 1999). La jara pringosa (Cistus ladanifer) es interesante por su gran abundancia en los montes mediterráneos en etapas tempranas de la sucesión ecológica. Es una de las plantas que más presente ha debido estar en la evolución del ciervo en la península Ibérica. Sus hojas son en general poco consumidas por los ciervos debido a la alta concentración de defensas químicas. Sin embargo, tanto las plántulas más jóvenes como incluso las hojas de plantas de mayor porte pueden ser consumidas en ciertas cantidades mezcladas con otros alimentos ricos, especialmente en épocas de escasez (Carranza, observ pers.). Tratamiento aparte merecen los frutos o trompos de las jaras. Estas cápsulas repletas de semillas están libres de defensas químicas ya que la planta está interesada en que sean consumidas por los ciervos. Los trompos constituyen un alimento importante para el momento en que comienza a escasear la hierba verde, a principios de verano; y los ciervos son un importante vehículo de dispersión de las semillas de jaras (Malo y Suarez, 1995, 1996, 1998; Malo et al., 2000).
Debido al dimorfismo sexual en tamaño, machos y hembras responden de modo diferente a la competencia intraespecífica por el alimento. En las praderas herbáceas, debido a su menor tamaño las hembras cortan la hierba a menor altura que los machos. Eso produce una situación de desventaja para éstos, que tienen grandes dificultades en obtener alimento en las zonas utilizadas por las hembras. Esta razón ha sido esgrimida como causa de la segregación espacial entre sexos que ocurre durante la mayor parte del año, excepto durante el celo (Clutton-Brock et al., 1982; Gordon y Illius, 1988). Cuando se trata de consumir plantas leñosas, en cambio, el mayor tamaño de los machos podría aportarles la ventaja de poder alcanzar aquellas partes de los arbustos o árboles donde las hembras no pueden llegar (Bugalho et al., 2001).
El desgaste de los dientes puede estar relacionado con menor eficiencia en la masticación. Machos y hembras muestran diferentes estrategias de desgaste de dentina a lo largo de su vida. Los machos tienen mayores tasas de desgaste que las hembras y aquellos machos que tienen los dientes más desgastados son más pesados y tienen cuernas más grandes hasta la edad senil (Carranza et al., 2008).1
Dado que el verano es la época de menor disponibilidad de alimento para el ciervo, las explotaciones en las que este tipo de animales se producen con fines cinegéticos suelen estar interesadas en aumentar la oferta alimenticia durante esa época limitante. Hay diferentes procedimientos para conseguir ese objetivo, de entre los cuales el más natural puede ser la intercalación de suficientes áreas de matorral aprovechando la tendencia natural del ciervo a utilizar el alimento procedente de las leñosas en verano (Carranza, 1999). Otro procedimiento que se utiliza en muchas explotaciones es la suplementación diaria de alimento. Esta práctica debe realizarse con precaución debido a sus efectos sobre la competencia entre los machos y sobre el sistema de apareamiento (Sánchez-Prieto et al., 2004).
Referencias
Alvarez, G., Martínez, T., Martínez, E. (1991). Winter diet of
Alvarez, G., Ramos, J. (1991). Estrategias alimentarias del ciervo (Cervus
elaphus L.) en Montes de Toledo. Doñana Acta Vertebrata, 18(1): 63-99.
Bugalho, M. N., Milne, J. A. (2003). The
composition of the diet of
Bugalho, M. N., Milne, J. A., Racey, P. A. (2001). The foraging ecology of
Carranza, J. (1999). Aplicaciones de
Carranza, J. (2002). Cervus elaphus Linnaeus, 1758.
Ciervo rojo. Pp. 310-313. En: Palomo, L. J., Gisbert,
J. (Eds.).Atlas de los mamíferos terrestres de
España. Dirección General de Conservación de
Carranza, J., Mateos, C., Alarcos,
S., Sánchez-Prieto, C. B., Valencia, J. (2008). Sex-specific strategies of dentine
depletion in
Clutton-Brock, T., Guinness, F. E., Albon, S. D. (1982) Red deer. Behavior and Ecology of
Two Sexes.
García-González, R., Cuartas, P. (1992). Food habits of Capra pyrenaica, Cervus elaphus and Dama dama in the Cazorla Sierra (
Garin, I., Aldezebal,
A., García-González, R., Aihartza, J. R. (2001).
Composición y calidad de la dieta del ciervo (Cervus
elaphus L.) en el norte de la península ibérica. Animal Biodiversity and Conservation, 24(1): 53-63.
Gordon,
Malo, J. E., Suarez, F. (1995). Herbivorous
mammals as seed dispersers in a Mediterranean dehesa.
Oecologia, (
Malo, J. E., Suarez, F. (1996). Cistus ladanifer recruitment - not only fire, but also deer.
Acta Oecologica,
17(1): 55-60.
Malo, J. E., Suarez, F. (1998). The dispersal of
a dry-fruited shrub by
Malo, J. E., Jiménez, B.,
Suarez, F. (2000).
Herbivore dunging and endozoochorous seed deposition
in a Mediterranean dehesa. Journal of Range
Management, 53(3): 322-328.
Palacios,
F., Martínez, T., Garzón-Heydt,
P. (1989). Data on the autumn diet of the
Patón, D., Núñez-Trujillo, J., Díaz, M. A., Muñoz, A. (1999). Assessment of browsing biomass, nutritive value and carrying capacity of shrublands for red deer (Cervus elaphus L.) management in Monfrague Natural Park (SW Spain). Journal of Arid Environments, 42(2): 137-147.
Rodríguez-Berrocal, J. (1978). Introducción al estudio y valoración de recursos forestales y arbustivos para el ciervo, en el area ecológica de Sierra Morena. 1. Estudio de la dieta del ciervo. Archivos de Zootecnia, 27(105): 73-82.
Sánchez-Prieto, C. B., Carranza, J., Pulido, F. J. (2004). Reproductive behavior in female Iberian red deer: effects of aggregation and dispersion of food. J. Mamm., 85 (4): 761-767.
Juan Carranza
Cátedra de Biología y Etología, Facultad de
Veterinaria, Universidad de Extremadura, 10071 Cáceres
Fecha de publicación: 29-10-2004
Otras
contribuciones: 1. Alfredo Salvador. 7-08-2008
Carranza, J. (2004). Ciervo – Cervus elaphus. En: Enciclopedia Virtual de los Vertebrados Españoles. Carrascal, L. M., Salvador, A. (Eds.). Museo Nacional de Ciencias Naturales, Madrid. http://www.vertebradosibericos.org/
Sociedad de Amigos del MNCN - Museo Nacional de Ciencias Naturales - CSIC