ENCICLOPEDIA VIRTUAL DE LOS VERTEBRADOS ESPAÑOLES
Key words: Roe deer, interactions,
predators, parasites.
Interacciones con otras especies
En buena parte del área de distribución del corzo ibérico, este convive con otros ungulados que, aparentemente, podrían competir por los mismos recursos que le son necesarios a los corzos, aspecto por otra parte bien estudiado en numerosas poblaciones ibéricas (ver Danilkin, 1996). El pequeño tamaño de esta especie, reduce la capacidad de competir con otros ungulados en tanto que disminuye por altura, la capacidad de acceder a un mayor volumen de recursos. Por otra parte, la necesidad en el corzo de conseguir alimentos de calidad que compensen su menor volumen gástrico, le sitúan de nuevo en desventaja frente a aquellas especies que pueden obtener nutrientes de mayor coste digestivo (ver Andersen et al., 1998).
Quizá no radique únicamente en la alimentación la competencia con otras especies, ya que son numerosas las variables que comparten con otras especies y sobre las que puede haber lucha por los recursos. En todo caso, está comprobada la disminución en la densidad poblacional del corzo, cuando aumenta la densidad de otras especies de su entorno en algunas poblaciones de su área de distribución (Danilkin, 1996).
En la península ibérica no ha sido estudiado este aspecto y sólo en las poblaciones andaluzas se habla de una competencia y disminución de las poblaciones de corzo frente al ciervo, pero sin aportar datos en este sentido (Braza et al., 1994). En todo caso, hoy asistimos a una expansión del corzo por buena parte de los montes ibéricos, poblados buena parte de ellos con ungulados como el ciervo, el jabalí o en menor medida el gamo y el muflón. El estudio de las interacciones entre diferentes especies, pasaría por establecer cual es la densidad ideal de la especie en un ecosistema sin grandes alteraciones y en el que se incluyan todos los componentes de la cadena trófica. En este punto y llegadas a las densidades de equilibrio, podrían establecerse estudios sobre la competencia que, en teoría, podrían establecerse como mínimas o incluso establecer relaciones de mutualismo. En este sentido Danilkin (1996) establece una serie de ventajas que el corzo obtiene conviviendo con diferentes especies de ungulados, entre los que se encuentran el jabalí, otros cérvidos e incluso el ganado doméstico. Entre estas ventajas pueden encontrarse el desplazamiento por lugares nevados, vigilancia ante predadores y obtención de alimentos.
Estrategias antidepredatorias
El tamaño medio de grupo es mayor en hábitats abiertos que en hábitats boscosos, lo que podría ser una estrategia antidepredatoria frente a los lobos (Barja y Rosellini, 2008).2
Depredadores
El reducido tamaño del corzo, le hace especialmente vulnerable a predadores de la talla del lobo (Canis lupus), hecho descrito en buena parte del área de distribución de la especie; concretamente, el corzo viene a ser una presa fundamental dentro de lo que es la ecología trófica de este predador (Smietana y Klimer, 1993; Mattioli et al., 1995) siendo un factor que puede incluso modular el propio tamaño poblacional en extensas áreas (ver Danilkin, 1996).Podemos entonces considerar que bajas densidades de corzo, son causadas por la excesiva presión que predadores como el lobo someten a sus poblaciones.
En la península ibérica ha sido comprobada también esta relación entre ambas especies, al menos en lo que se refiere aquellos lugares en los que coexisten ambas especies, como es el norte de España (Ver: Lobo: Ecología trófica). En esta población, Costa (1992) encuentra unas tasas de reproducción en las camadas de corzo a los seis y doce meses, diferentes a las encontradas en el centro peninsular: A los seis meses esta tasa es del 48% frente al total de hembras (n=268) y de 18% (n=171) al cabo del año: estas tasas han sido recogidas a nivel poblacional sobre todas las hembras localizadas.
En el caso del sur peninsular la metodología ha sido diferente y ésta debe ser parte de la explicación a las grandes diferencias encontradas. En Las Villuercas (Mateos-Quesada, 1998) han sido seguidas 34 hembras a lo largo de un año, de las que todas de ellas estaban seguidas de sus crías al cabo de los seis meses. Al año, ninguna de ellas conservaba sus recentales.
Cierto es, tal y como se comenta anteriormente, que haya una diferencia derivado de la metodología. Pero tal y como comenta Costa (1992), la predación debe ser una causa importante en esta diferencia y dentro de ella debe estar el lobo, inexistente en las poblaciones centrales. Para poblaciones del norte peninsular, ya Vila et al. (1990) encuentran en el corzo una presa habitual del lobo.
Tal puede ser la predación del lobo sobre las poblaciones de corzo, que es la única explicación que se ha dado a la territorialidad tan particular que se ha descrito en la población extremeña (Mateos-Quesada, 1998). En esa población se ha descrito una territorialidad anual, en vez de estar ceñida a la época de celo, como en el resto de poblaciones europeas: la única explicación a este comportamiento, radica en una pauta antipredatoria que consiste en bajar la densidad poblacional para hacer menos atractivo ese lugar a los predadores. Aunque no existen lobos desde los años sesenta en la sierra de Las Villuercas, punto donde se llevó a cabo este estudio, la memoria genética de la especie sigue modelando ese comportamiento y las pautas antipredatorias siguen vigentes en esta población.
La expansión que hoy día está experimentando el lobo desde núcleos ubicados en sierras castellanoleonesas y cornisa cantábrica, coincide bastante bien con las áreas de extensión y el tiempo, con las que se van colonizando nuestras sierras por corzos procedentes de esos mismos lugares; es decir, la proliferación del corzo podría estar ayudando a la expansión del lobo en la península ibérica.
En todo caso, el lobo puede ser el mayor enemigo del zorro, pero no el único. En aquellas zonas en las que existe, sobre todo en el norte de Europa, el lince (Lynx sp) parece encontrarse entre los predadores habituales del corzo, siendo el mayor controlador de sus poblaciones en lugares en los que esta especie se encuentra y falta el lobo, según Bromlei y Kucherenko (1983). Tanto es así, que pequeños movimientos migratorios de las poblaciones de corzo, son seguidas por linces en sus desplazamientos (Darman, 1982).
En la península ibérica la ausencia de lince (Lynx pardinus) en buena parte de sus sierras y montes, hacen que la incidencia de este siquiera se encuentre estudiada. Es de suponer, a pesar del menor tamaño del lince europeo, que debería incidir sobre estos ungulados ya que es evidente la predación que sobre otros ungulados mayores ejerce esta especie (Delibes, 1980), sobre todo en crías e individuos jóvenes.
Otro predador habitual del corzo es el zorro (Vulpes vulpes). A pesar de que la incidencia se centra únicamente en las crías, trabajos recientes ponen de manifiesto, en lugares donde los lobos están ausentes, que la densidad de zorros está directamente relacionada con la población de corzos y pueden modelar por ellos mismos las densidades de corzo (Panzacchi et al., 2005).
En la península Ibérica también está descrita la predación del zorro sobre el corzo (Costa, 1992; Mateos-Quesada, 2002), pero en ninguno de los casos está cuantificada la incidencia y faltan estudios respecto a esta relación.
Parásitos
El corzo es susceptible a numerosos ataques de parásitos, de tal modo que incluso puede ser un factor importante a la hora de influir en la regulación de sus poblaciones, tal y como sucede con otras especies salvajes y domésticas (Stubbe y Passarge, 1979). En todo caso, más relacionado con la incidencia de los parásitos en la dinámica poblacional, parece estar la debilidad de los individuos debido a una malnutrición generalizada con la propia carga parasitaria que soportan; en este caso, la disminución de las defensas corporales, parecen ser una puerta de entrada a las infecciones y parasitismos de diferentes especies.
Dentro de los estudios que se han llevado a cabo en el solar ibérico, han sido citados los siguientes parásitos:
Nematodos: Dictyocaulus noerneri (Carrillo González et al., 1994), Varestrongylus capreoli y Dictyocaulus noerneri (Panadero et al., 2001).
Cestodos: Cysticercus tennuicollis (Navarrete et al., 1990).
Dípteros: Hypoderma diana (Navarrete et al., 1990).
Sifonápteros: Pulex irritans (Navarrete et al., 1990).
Ácaros: Se ha encontrado sarna (Sarcoptes scabiei) en corzos de Asturias (Oleaga et al., 2008).2
Protozoos: Sarcocystis capreolis (Navarrete et al., 1990). Se han detectado
anticuerpos por infección de Toxoplasma gondii en el 21,8% de 33 corzos examinados (Gauss et
al., 2006).1 La prevalencia
de anticuerpos de Toxoplasma gondii es
mayor en las regiones costeras del norte peninsular, donde hay mayor humedad y
densidad de corzos, que en el centro, donde hay mayor aridez y menor densidad
(Gamarra et al., 2008).2
Piroplasmas: Theileria sp.
OT3, Theileria capreoli, Babesia divergens, Theileria ovis
(García-Sanmartín et al., 2007).2
Rickettsiales: Se han detectado Anaplasma ovis y A. phagocytophilum en corzos de
Cádiz (de
Queda por comprobar la relación de cada una de estas especies con el momento biológico en el que se encuentra el corzo, su respuesta inmunitaria y la relación que con los ciclos del corzo tiene cada uno de los parásitos. Es posible pensar, tal y como sucede con el jabalí (Fernández-Llario, com. pers.), que estas cargas parasitarias se encuentren unidas a la biología del corzo como parte de su relación con su propio entorno y que perturbaciones de orden biológico, social e incluso de estrés, fomenten la anómala relación entre hospedador y huésped, con la consiguiente proliferación en la carga parasitaria.
Referencias
Andersen, R., Duncan, P., Linnell, J. D. C. (1998). The european roe deer: the biology of success.
Barja,
Braza, F., San José, C., Aragón, S., Delibes, J. R. (1994). El corzo andaluz. Junta de Andalucía, Cádiz.
Bromlei, G. F., Kucherenko,
S. P. (1983). Ungulates of the
Carrillo González, E. B., Morrondo Pelayo, P.,
Díez Baños, N., Díez Baños, P., López Almarza, J. L.
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Darman, Y. A. (1982). An analysis of roe deer mortality in the Khingan Preserve. Mammals of the URSS; III Congress of the All-Union Theriological Society: Theses of reports. Moscow, Vol 1, 182-183.
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Smietana, W., Klimek, A.
(1993). Diet of
wolves in the Bieszczady mountains,
Stubbe, C., Passarge,
H. (1979). Rehwild. VED
Patricio Mateos-Quesada
Gabinete de Estudio y Gestión Ambiental
C/ Francisco Pizarro, 25
10200 Trujillo (Cáceres)
pmquesada@terra.es
Fecha de
publicación: 4-04-2005
Otras
contribuciones: 1. Alfredo Salvador. 3-04-2007; 2. Alfredo Salvador. 8-08-2008
Mateos-Quesada, P. (2005). Corzo - Capreolus capreolus. En: Enciclopedia Virtual de los Vertebrados Españoles. Carrascal, L. M., Salvador, A. (Eds.). Museo Nacional de Ciencias Naturales, Madrid. http://www.vertebradosibericos.org/
Sociedad de Amigos del MNCN - Museo Nacional de Ciencias Naturales - CSIC