ENCICLOPEDIA VIRTUAL DE LOS VERTEBRADOS ESPAÑOLES

Rebeco - Rupicapra pyrenaica

 

Uso del hábitat

Cordillera Cantábrica

El uso del hábitat por el rebeco cantábrico es similar al del rebeco pirenaico (ver Pirineos más abajo), aunque parece estar condicionado al régimen cinegético del área que ocupa. Pérez-Barbería (1994a) sugiere que esto explica porqué pastos de siega (los cuales presentan pastos muy nutritivos y abundantes) no son prácticamente usados por los rebcos en las zonas sometidas a actividad cinegética. En una de estas áreas (Concejo de Caso, Asturias) los rebecos mostraron un claro patrón de movimiento altitudinal a lo largo del año. Machos y hembras preferían los hábitats supraforestales. En verano había una tendencia a la ocupación de las laderas norte y en invierno a la selección de las laderas con orientación sur y oeste. En verano las hembras preferían cotas mayores que los machos, donde residen con sus crías lejos de las molestias humanas y probablemente mejor protegidas de la depredación ejercida por zorros y lobos. Esto se confirma con la tendencia general de que las hembras estaban más cerca de las zonas de escape que los machos, definiendo zona de escape como pendientes mayores de 45 grados, riscos y el ecotono forestal (Pérez-Barbería, 1994a). En áreas cinegéticas y especialmente en verano, los rebecos tienden a alejarse de caminos frecuentados y zonas de actividad humana. Sin embargo, en el Parque Nacional de los Picos de Europa, donde los rebecos no son cazados, los animales pastan tranquilamente cerca de cabañas y tiendas de campaña de excursionistas.

Cuando intenta explicarse el uso del hábitat del rebeco cantábrico utilizando modelos estadísticos que incorporan variables topográficas, elementos de interferencia humana (construcciones y actividad) y comunidades vegetales, las últimas explican muy poca varianza en el modelo, debido a la evidente asociación entre la topografía y los factores que afectan al crecimiento vegetal. Por ejemplo, altitud y pastos supraforestales están estrechamente asociados. Poco se sabe acerca del uso del bosque por el rebeco cantábrico. Esto es debido a la dificultad de realizar observaciones en este medio. Sin embargo, hay evidencias que sugieren que los machos podrían ocupar el bosque con más frecuencia que las hembras. Pérez-Barbería (1994a) encontró que durante un periodo de dos años en una zona del concejo de Caso (Asturias), la media del número de machos en relación con el número de hembras, obtenido de censos quincenales en la zona supraforestal, fue de 1:2,7, sin embargo, este coeficiente se reducía significativamente durante el celo, 1:1,36. Esto sugiere que durante la mayor parte del año un considerable número de machos residiría en el bosque, ocupando sólo zonas supraforestales durante el celo. Similares observaciones en cuanto al uso del bosque han sido obtenidas en el rebeco de los Apeninos (Lovari y Cosentino, 1986).

En la montaña cantábrica es frecuente encontrar considerables gradientes altitudinales sin tener que realizar grandes desplazamientos horizontales (ver documento de Distribución), además, la dureza del invierno está temperada por la proximidad al mar. Estas dos características permiten a los rebecos escapar de los rigores del invierno en las mayores altitudes sin tener que realizar grandes desplazamientos longitudinales. Es por esto por lo que no se detecta un uso del habitat muy polarizado entre estaciones. Los rebecos permanecen en la misma área durante la mayor parte del año, con pequeños desplazamientos altitudinales en relación con la cobertura de nieve.

No existen estudios que permitan estimar tasas de dispersión a gran escala en el rebeco cantábrico.

 

Pirineos

El rebeco pirenaico es un animal típico del piso subalpino que en la mayor parte de nuestras montañas fue deforestado por el hombre para ganar superficie de pastos. Es por tanto ecotonal, moviéndose entre el límite superior del bosque y los pastos supraforestales. En primavera, a medida que se funde la nieve, los grupos de sarrios se desplazan progresivamente en altitud aprovechando la hierba tierna que brota entre las manchas de nieve (Figura 1). En verano suele ocupar las máximas altitudes, generalmente por encima de la ubicación de los rebaños de ganado y a ser posible lejos de los puntos de interferencia humana. La proximidad a zonas de escape es un factor muy importante cuando se encuentra en espacios abiertos, por lo que a menudo se le observa cerca de roquedos. En espacios no cinegéticos (por ejemplo en Parques Nacionales), se vuelve más tolerante a la presencia humana. En otoño, durante la época de celo, desciende en altitud y suele ocupar terrenos abiertos con pasto denso o ralo, en donde la vigilancia y defensa de los harenes es más fácil (Figura 2).

En invierno, con exposiciones sur, ocupa el límite superior del bosque, aprovechando el pasto aparentemente seco que aparece entre las manchas de nieve. En exposiciones norte, prefiere pendientes fuertes y rocosas donde se acumula poca nieve, en zonas que Berducou (1982) denomina estaciones-refugio. También utiliza estas zonas después de nevadas tardías en primavera (Pepin et al., 1997). Algunas poblaciones utilizan hábitats forestales durante todo el año, especialmente en zonas de alta densidad poblacional, con ausencia o poca extensión del piso supraforestal, o donde ese nivel altitudinal esta muy intervenido por actividades humanas (García- González et al., 1992; Herrero et al., 1996).

 

Figura 1. En primavera a medida que se funde la nieve los grupos de sarrios se desplazan progresivamente en altitud aprovechando la hierba tierna que brota entre las manchas de nieve (© Javier Ara).

 

El rango altitudinal de distribución en Pirineos suele variar entre 1.000 y 2.800 m. A escala de población o subpoblación, la topografía juega un papel determinante en la distribución del sarrio. La unidad territorial más estable, aunque no infranqueable, es la de "macizo", sistema montañoso delimitado por cursos de agua importantes (Apollinaire et al., 1984; Crampe, 1986, 1997).

Pocos estudios se han realizado hasta el momento destinados a establecer el área de campeo del rebeco pirenaico. Crampe et al. (en prensa) establecen el área de campeo de las hembras en 20,4 ha en verano y 11,2 ha en invierno en una población no cazada y estabilizada (crecimiento poblacional del 2%) del sector de Cauterets en el P. N. des Pyrénées. Mientras que Levet et al. (1995) estiman un área de campeo para las hembras entre 100 y 200 ha en una población reintroducida a baja altitud. Loison et al. (1999) calculan áreas de campeo de 150 y 300 ha, para machos y hembras respectivamente, en la Reserva d’Orlu, una población de alta densidad (34 indiv/km2) y crecimiento poblacional del 13%. Seguimientos realizados recientemente en Andorra proporcionan cifras de 211 y 190 ha para machos y hembras respectivamente (Solá, 2004).

En cuanto a la estacionalidad del uso del espacio, se conoce desde hace tiempo el establecimiento de "cuarteles" de invierno y de verano, en ocasiones bastante distanciados entre sí. De 7 individuos marcados en invierno en la umbría de Arazas en el P. N. de Ordesa (2 machos jóvenes, un macho adulto y 4 hembras adultas), todos los individuos, excepto el macho adulto, migraron a un cuartel de verano situado a 7 km de distancia. Los mismos movimientos fueron observados durante tres años seguidos (García-González et al., 1992). Sin embargo hay individuos que ocupan el mismo territorio durante todo el año. A partir de seguimientos detallados de animales marcados, se ha podido conocer la proporción de animales sedentarios (filopátricos) dentro de las poblaciones. Según Crampe et al. (en prensa) esta sería de un 60% en Cauterets para las hembras. En la Reserva de Orlu, Loison et al. (1999) establecen que el 95% de las hembras y el 68% de los machos serían filopátricos, aunque los criterios de definición del sedentarismo difieren con el estudio anterior.

 

Figura 2. Distribución espacial del rebeco pirenaico en verano (S) y otoño (A) según diversas variables topográficas y fito-geomorfológicas (en % de animales observados) en la Reserva de caza de Los Valles en el Pirineo occidental. N, número total de individuos observados (según García-González y Hidalgo, 1989).

 

Las hembras realizan desplazamientos más cortos que los machos. Las diferencias de las características dispersivas entre poblaciones son atribuidas a una estrategia para evitar la endogamia (Loison et al., 1999), más que a un efecto de la densidad.

La presencia de ganado en los puertos estivales determina fuertemente la distribución de los sarrios en verano. En principio, los grupos de sarrios evitan las áreas de pastoreo de las especies domésticas, lo cual les hace situarse en las crestas altas por encima de las zonas de pastoreo del ganado (García-González et al., 1990), o bien, en la orla forestal del límite superior del bosque, especialmente en ausencia de un extenso piso alpino (Herrero et al., 1996). Sin embargo, existe una cierta tolerancia con el ganado doméstico (Pepin y N’Da, 1992), debido en parte, a la fuerte atracción que ejercen los puntos de sal sobre los sarrios (Figura 2; Berducou, 1984; García-González et al., 1985), los cuales visitan asiduamente.

 

Estatus de conservación y factores de amenaza

Categoría IUCN Mundial: LR/lc (Blanco, 2007).1

Categoría IUCN España (2006): Preocupación Menor LC (Blanco, 2007).1

El rebeco es una especie de gran interés, tanto desde el punto de vista turístico como cinegético y naturalístico. En Europa su gestión está orientada a varios objetivos (Schröeder, 1985) que son aplicables a las subespecies ibéricas: conservación, explotación cinegética, prevención de daños, control de enfermedades, expansión del área de distribución y regulación natural en las áreas protegidas.

El estado de conservación del sarrio y rebeco cantábrico puede considerarse bueno y sus factores de amenaza parecen poco importantes. El sarrio cuenta con más de 53.000 individuos y el rebeco cantábrico con unos 15.500 bien distruidos por la cordilleras pirenaica y cantábrica (ver Distribución) y en los Pirineos se ha constatado la expansión de muchas de sus poblaciones (Ruiz-Olmo y Aguilar, 1995; Herrero et al., en prensa). A escala internacional (UICN) la subespecie pirenaica esta considerada como con "bajo riesgo" (lower risk, Shackelton, 1997) y es la única especie de caza mayor pirenaica que la Unión Europea incluye en el Anejo V de la Directiva de Hábitats de 1992. En este anejo figuran las especies de interés comunitario cuyo aprovechamiento puede ser objeto de medidas de gestión. Es decir, el sarrio y rebeco se pueden cazar, pero siguiendo las condiciones del Articulo 14 de la Directiva. Entre ellas destaca la necesidad de hacer una evaluación de los efectos de dichas medidas de gestión.

El área de distribución del rebeco pirenaico se extiende por tres estados y varias regiones y comunidades autónomas, por lo que su estatuto legal es a su vez variado. Así por ejemplo en Navarra está catalogada como Vulnerable debido a la escasez de sus efectivos y por el momento no está permitida la caza. En Aragón es especie cazable y comercializable, con la obligación de elaborar un Plan Técnico de Caza. En Andorra es especie cinegética a pesar de tener el estatuto de En peligro. En Cataluña es especie de caza con obligación de elaborar un "Pla Tècnic de Gestió Cinegètica". En Francia se extiende por seis Departamentos que incluyen 51 "Unités de Gestion". La caza es una actividad sin ánimo de lucro regulada por la Administración. Cada Departamento puede elaborar su propio plan de aprovechamiento a partir de una complicada red normativa (Berducou et al. en prensa).

En España la caza del rebeco es siempre a rececho y con acompañamiento de un guarda de caza en las Reservas gestionadas por las Administraciones autonómicas. En los tres Parques Nacionales pirenaicos, en el Parque de Los Picos de Europa y en la Reserva Natural de Larra-Belagoa su caza no está permitida. Las bajas tasas de reclutamiento de esta especie (ver Demografía) implica que los cupos de caza deban ser conservativos. Dichos cupos oscilan entre el 5% en Aragón (Escudero et al. en prensa) y el 10-15% en Cataluña (Clavería et al. en prensa). La ausencia de grandes depredadores en los Pirineos hace que la regulación de las poblaciones dependa de la actividad cinegética y los únicos factores de amenaza pueden proceder de la sobreexplotación de esta actividad o de la extensión de pandemias (queratoconjuntivitis, sarna). En la cordillera cantábrica, donde grandes depredadores aun están presentes (lobo, oso), la depredación natural no parece ser un riesgo inminente para la especie.

Aunque todavía existen secuelas de furtivismo en las áreas rebequeras, este no supone una seria amenaza para la especie, aunque puede suponer un riesgo considerable en algunas áreas periféricas donde las densidades poblacionales son muy bajas.

 

Epizootia de sarna sarcóptica en la cordillera cantábrica

En mayo de 1993 se detectó un brote de sarna sarcóptica en las proximidades del Pico Torres (entre los concejos de Aller y Caso, Asturias, se cree que transmitido por cabras domésticas), y un año después un segundo brote surgió en los municipios de Ponga-Piloña a 20 Km del primer brote. La epidemia de sarna se extendió también a la Reserva Regional de Caza de Mampodre (León), donde el primer rebeco afectado se encontró el 21 de marzo de 1994 en los alrededores del Puerto de San Isidro, a pocos kilómetros del primer brote detectado en Asturias un año antes (Juan Carlos Peral, comunicación personal). Los dos focos asturianos se fueron extendiendo en superficie, hasta que en 1998 se solaparon y continuaron su avance en dirección oeste-este, hacia la zona más occidental del Parque Nacional de los Picos de Europa (Municipio de Sajambre, León), donde se localizó el primer ejemplar presuntamente afectado de sarna en diciembre de 1999.

En la Reserva Regional de Caza de Mampodre durante los años siguientes a la detección de la epizootia se produjo un aumento del número de rebecos infectados así como de la superficie afectada. Desde los años 2001-2002 se viene registrando una ligera recuperación de las poblaciones de rebecos de esta Reserva, sobre todo de las poblaciones de las zonas afectadas durante los primeros años (Juan Carlos Peral, comunicación personal). En cuanto a la Reserva Regional de Caza de Riaño, el primer rebeco afectado por sarna se observó el día 6 de Junio de 1999. Desde entonces ha aumentado tanto el número de rebecos afectados como la superficie. En esta Reserva el brote de sarna esta en pleno apogeo (Juan Carlos Peral, comunicación personal).

A principios del año 2000 se confirma la existencia de la enfermedad en el interior del Parque Nacional de los Picos de Europa, concretamente en el municipio leonés de Sajambre. En enero de 2002 la epidemia llega al desfiladero de los Beyos (Río Sella) y en abril de este mismo año se localizan ejemplares afectados en el macizo del Precornión. El proceso continúa su expansión y en enero de 2004 la enfermedad llegaba al macizo occidental, en la zona conocida como Carombo (Borja Palacios, comunicación personal). La superficie afectada por la enfermedad en el interior del Parque Nacional de los Picos de Europa ocupaba en el año 1999 aproximadamente 160 hectáreas; en el año 2000, 540 hectáreas, en el año 2001, 1450 hectáreas, 5320 ha en el año 2002, 6075 ha. en 2003, siendo 8.500 ha la superficie afectada a finales de febrero de 2004 (Borja Palacios, comunicación personal). Desde que se observó el primer rebeco afectado de sarna sarcóptica en territorio del Parque Nacional y hasta el 29 de febrero de 2004, se localizaron un total de 62 rebecos con presencia segura de la enfermedad (8 en el 2000, 16 en el 2001, 16 en el 2002, 12 en el 2003 y 10 ejemplares a lo largo del año 2004) (Borja Palacios, comunicación personal).

A lo largo de estos años los servicios de fauna silvestre de las comunidades de Asturias y Castilla y León han tomado diversas medidas de control para frenar la progresión de la enfermedad, pero han resultado infructuosas. Los programas de seguimiento de la enfermedad han permitido registrar su extensión y virulencia. Desde la aparición de la enfermedad los efectivos de las poblaciones afectadas se han visto sustancialmente mermados (ver Distribución).

 

Situación sanitaria en los Pirineos

La queratoconjuntivitis ha sido la epizootia más extendida en las poblaciones de rebecos en los últimos años. Causa purulencias en torno a los ojos y llega a producir la ceguera total. Se extendió con virulencia a las poblaciones del Pirineo Central y occidental en la década de los 80 (Müller et GM PNP, 1984). Durante la década de los 90 apareció algún brote aislado de escasa importancia y se considera que la enfermedad sigue latente. A pesar de que la contagiosidad es muy elevada, muestra una patogeneicidad reducida. Las poblaciones se recuperan adecuadamente después del brote epidémico, por lo que cualquier medida preventiva o profiláctica frente a la queratoconjuntivitis se ha demostrado inútil (Loison et al. 1996).

Por otra parte, las neumonías causadas por Pasteurella multocida están consideradas como una patología importante de las gamuzas. Causa mortalidad, a veces elevada, en crías y jóvenes durante el verano y el otoño, principalmente.

Recientemente ha aparecido en el Pirineo catalán un nuevo agente patógeno, conocido como Pestivirus, que puede causar una alta mortalidad. Fue detectado por primera vez en 2001-2002 en la Reserva de caza del Alt Pallars (Marco y Lavín, en prensa). En determinados valles de esta reserva se advirtió una reducción del censo del 40%, aunque no pudo ser atribuido completamente a esta causa. Los síntomas son: debilidad y dificultad de movimiento, alopecia progresiva, hiperpigmentación de la piel, presencia de garrapatas, etc. Desde finales de los 90, en el Pirineo español se realizan controles sanitarios rutinarios de una proporción variable de los animales cazados y encontrados muertos.

 

Referencias

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Francisco Javier Pérez-Barbería
The Macaulay Institute, Craigiebuckler, Aberdeen AB15 8QH, Scotland, United Kingdom
                j.Perez-Barberia@macaulay.ac.uk

Ricardo García-González
Instituto Pirenaico de Ecología, CSIC, Apdo. Correos 64, 22700 Jaca, España
rgarciag@ipe.csic.es

 Fecha de publicación: 16-06-2004

Otras contribuciones: 1. Alfredo Salvador. 24-07-2008

Pérez-Barbería, F. J., García-González, R. (2004). Rebeco – Rupicapra pyrenaica. En: Enciclopedia Virtual de los Vertebrados Españoles. Carrascal, L. M., Salvador, A. (Eds.). Museo Nacional de Ciencias Naturales, Madrid. http://www.vertebradosibericos.org/

 

Sociedad de Amigos del MNCN - Museo Nacional de Ciencias Naturales - CSIC  

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