Liebre ibérica - Lepus granatensis Rosenhauer, 1856

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Portada

 

Identificación

 

Estatus de conservación

 

Distribución

 

Hábitat

 

Ecología trófica

 

Biología de la reproducción

 

Interacciones entre especies

 

Comportamiento

 

Bibliografía

 

 

Key words: Iberian hare, habitat, abundance, status, threats.

 

Hábitat

Descripción de hábitats

La liebre ibérica ocupa distintos tipos de hábitats en la Península Ibérica. En el occidente de Asturias y Galicia húmeda vive en zonas con precipitaciones anuales entre 1.500 y 2.000 mm, a altitudes ente el nivel del mar y 1.200 m, con prados, campos de cultivo y bosques de Betula celtiberica, Alnus glutinosa, Quercus robur, Q. pyrenaica, Castanea sativa y Fagus sylvatica. También está presente en páramos con vegetación de Erica umbellata, E. ciliaris, E. cinerea, E. australis, Daboecia cantabrica, Halimium alyssoides, Ulex gallii, Pteridium aquilinum y Quercus pyrenaica. En la Galicia mediterránea se encuentra en zonas de montaña, en brezales, escobales, sotos de castaño, jarales y zonas de cultivo (Palacios y Meijide, 1979).  

En los páramos subcantábricos del norte de León, Palencia y Burgos vive entre 900 y 1.500 m,  en zonas con bosquetes de Q. pyrenaica, Q. faginea, Q. ilex y matorrales de E. cinerea, Calluna vulgaris, Adenocarpus intermedius, Chamaespartium tridentatum y Genista scorpios (Palacios y Meijide, 1979). 

En el valle del Ebro y zonas litorales mediterráneas ocupa terrenos agrícolas y zonas con vegetación de Q. coccifera, Q. ilex y matorral de Rosmarinus officinalis, G. scorpios, Thymus sp. y Stipa tenacissima (Palacios y Meijide, 1979). 

En las regiones continentales, vive en zonas agrícolas y en retamares, espartales, encinares, rebollares y quejigares. En las partes altas del Sistema Central alcanza los piornales por encima de 1.800 m. También se encuentra en los sabinares de Soria, Burgos, Guadalajara y Segovia. En Extremadura y oeste de Castilla La Mancha se encuentra en encinares y alcornocales, pastizales y cultivos de secano.  En la Mancha vive en zonas agrícolas, encinares y sabinares. En las sierras Béticas se encuentra desde las zonas cultivadas del fondo de los valles a los pinares de montaña (Palacios y Meijide, 1979). 

En el valle del Guadalquivir ocupa terrenos agrícolas, marismas, matorrales y dunas (Palacios y Meijide, 1979). En Mallorca se encuentra en cultivos de secano y matorrales de garriga (Palacios y Meijide, 1979). 

En el sur de Navarra, ocupa sobre todo zonas agrícolas cerealistas, almendrales, olivares, viñedos y regadíos. Alcanza las mayores abundancias en regadíos al sur del Ebro. Las liebres están presentes sobre todo en campos de cereal (65%), zonas de barbecho y matorral (24%), en menor medida en frutales (6%) y viñedos (5%) (Carro et al., 2010).

En la cuenca del río Segura utiliza el cauce seco de los ríos, especialmente en primavera (Sánchez-Montoya et al., 2016)1.

Selección de hábitat

Durante las estaciones seca y húmeda, las liebres seleccionan los pastos, junqueras y matorrales del borde de la marisma de Doñana y evitan las zonas densas de helechos y Scirpus maritimus (Carro et al., 2011)1.

En Doñana, alcanza las densidades más elevadas en zonas de Vera y las más bajas en zonas de marisma. No se han observado liebres en zonas de eucaliptos. Los machos utilizan más en toda época la pradera de Vera, seguida del juncal y el matorral. Las zonas de matorral son más utilizadas por los machos en la época húmeda. Las hembras seleccionan en toda época la pradera de Vera, seguido del juncal y la pradera seca. Ambos sexos seleccionan positivamente zonas de junquera y evitan zonas de helechal y de castañuela. Las liebres se desplazan en periodo seco hacia las zonas que en periodo húmedo estaban inundadas (Carro et al., 2010). La abundancia de liebres disminuye en años de fuertes inundaciones estacionales. Las liebres se refugian en la Vera desde donde pueden recolonizar la marisma en periodos favorables. También pueden refugiarse en zonas más elevadas de la marisma que permanecen secas (vetas) donde quedan aisladas y sufren elevada mortalidad por depredación (Carro et al., 1999, 2001). 

En la Baixa Limia (Galicia), la presencia de liebre ibérica se relaciona positivamente con la altitud media y con el área de matorrales, y negativamente con la pendiente media y la longitud del borde entre matorral y bosque (Tapia et al., 2010).

En zonas agrícolas de León, el uso de hábitats está relacionado con los ciclos agrícolas. En invierno, las siembras de cereal son los medios más utilizados. En primavera y verano utilizan más los pastizales naturales, eriales y barbechos (De la Calzada y Martínez, 1994).

Muestra preferencia en Valladolid por campos no cultivados (Sánchez-García et al., 2012)1.

En la Sierra de Mariola (Alicante-Valencia), es más abundante en cultivos de secano y cultivos de regadío y es escasa en zonas de vegetación natural y en cultivos abandonados (Belda et al., 2013)1.

En el sur peninsular los requerimientos de hábitat de la liebre han cambiado desde los años 60, en los que estaba asociada con hábitats naturales, a los años 90, en los que pasó a estar asociada con campos de cultivo, beneficiándose de fuentes de alimento y cobertura durante todo el año (Farfán et al., 2012) 1.

En olivares de Andalucía, selecciona aquellas zonas que tiene una cobertura de herbáceas del 25% (Muñoz-Cobo y Moreno Montesino, 2004). 

En la Reserva de Villafáfila (Zamora), se ha estudiado la selección de hábitat con los datos de seguimiento de 47 liebres radiomarcadas (Rodríguez et al., 1997). El hábitat más seleccionado como lugar de descanso diurno durante la primavera es el pastizal; la selección de este terreno no es constante, sino que es más alta en marzo y va disminuyendo progresivamente hasta junio. Por el contrario la selección de las siembras de cereal tiene un valor negativoen marzo y va aumentando hasta alcanzar el valor máximo en junio. Rastrojo, labrados y alfalfas son seleccionados en esta estación negativamente.  Durante la primavera de 1992 los resultados obtenidos fueron muy diferentes, encontrando selección negativa de los pastizales y positiva para las siembras. Esto podría ser debido a la prolongada sequía y consiguiente escaso crecimiento vegetativo, a lo que ha y que sumar el efecto negativo del pisoteo y consumo por el ganado sobre las zonas de pasto.

El pastizal es el único terreno seleccionado positivamente durante el invierno. Las siembras presentan altos valores de uso después de la germinación del cereal, en noviembre y diciembre, para ser seleccionadas negativamente en enero, cuando superficie es máxima. Alfalfas y rastrojos son seleccionados negativamente a lo largo de todo el periodo.

En los cotos de La Mancha, las densidades más bajas de liebre aparecen en las localidades con predominio de monte cerrado dedicado a la caza mayor (Sevilleja de la Jara, Peñas Negrillas), mientras que las dedicadas básicamente a la agricultura (Tembleque, Santa Cruz de Mudela, Corral de Almaguer, Villatobas) tienden a mostrar densidades nítidamente superiores (Herranz, 2000).

Encames

Las liebres encaman en sitios de elevada cobertura vegetal, en parches de vegetación que superan el 60% de cobertura, según observaciones realizadas en Doñana. Se ha observado preferencia por situar el encame hacia orientaciones al este. La cama se localiza en sitios despejados frontalmente y con ocultación aérea, lateral y posterior, lo que maximiza la estrategia de ocultación y escape frente a depredadores (Carro et al., 2010).

 

Abundancia

En Navarra se ha estimado una abundancia de 5,8 liebres/km2  (Carro et al., 2010). En zonas agrícolas de León, su abundancia oscila entre 0 y 13 liebres/km2 (De la Calzada y Martínez, 1994) o bien  22,1 liebres/km2 (López et al., 1996). En la Sierra de Baza (Granada), se ha estimado su abundancia en 32 liebres/km2  (Palomares y Ruiz-Martínez, 1994). En Doñana sus densidades varían entre 1,1 y 31 liebres/km2, oscilando en la Vera entre 32,2 y 196 liebres/km2 (Carro, 2005; Carro et al., 2010).

En la zona de caza turística de Évora (Batista y Cruz de Carvalho, 1996) el número de liebres/km2 ha oscilado entre 13,7 en junio de 1992, a 17,3 en septiembre de 1993 y 37,4 en octubre de 1994. El paisaje de esta localidad, dedicada al pastoreo de vacas y caballos, es de pastos y forrajes de secano, con sectores de plantas herbáceas en vaguadas que se mantienen verdes todo el año.

En Zamora (Rodríguez et al., 1997), la zona noroeste de la provincia, con paisaje de pastizales y bosque, presenta densidades medias de 2 liebres cada 100 ha, y de 5 a 10 liebres en el resto de la provincia, con paisaje agrícola de secano abierto. En zonas poco aptas para la especie como los regadíos, la densidad media se encuentra próxima a 0. Estos autores señalan que el medio más óptimo en nuestro país para la liebre ibérica se da en las tierras de cultivo de secano con zonas de protección intercaladas (bosquetes, matorral, girasol, maíz y viñas).

En Valladolid, la abundancia se estimó en 15,3 liebres/100 ha en 1997, que disminuyó hasta 11 liebres/100 ha en el cuarto año de estudio (Sánchez-García et al., 2012) 1.

En Castilla-La Mancha (Herranz, 2000), en un conjunto de 8 cotos, la densidad (individuos/10 ha) en marzo osciló entre  un mínimo de 0 en Sevilleja de la Jara y un máximo de 1,07 en Tembleque en el mes de marzo; en el muestreo de mayo volvió a darse el censo nulo en Sevilleja de la Jara y el máximo de 1,07 en Corral de Almaguer y en Santa Cruz de Mudela; y, en el muestreo de julio, repitiéndose el nulo de Sevilleja de la Jara, el máximo de abundancia (2,68) lo tuvo Santa Cruz de Mudela.

La abundancia de liebres en el borde la marisma de Doñana registró fluctuaciones entre los años 1995 y 2012, disminuyendo un 88% a partir de 2003, sugiriendo un declive moderado relacionado con cambios en la cobertura de la vegetación y en las inundaciones. La abundancia de liebres en las marismas aumenta cuando se incrementa la superficie inundada en octubre. Por el contrario, cuando la vegetación de herbáceas de la marisma es alta y espesa, la abundancia de liebres disminuye (Carro y Soriguer, 2017) 1.

Las estacas de madera actúan como centro de atracción de las liebres y se ha propuesto utilizarlas para estimar su abundancia (Lazo et al., 1992).

 

Estatus de conservación

Categoría global IUCN (2008): Preocupación Menor LC (Smith y Johnston, 2010).

Categoría España IUCN (2007): Preocupación Menor LC (Blanco, 2007).

La liebre ibérica ha disminuido en Asturias (Ballesteros et al., 1996) mientras que Gortázar et al. (2007) han señalado que la especie está aumentando en Aragón. Ha habido un gran bajón de su abundancia en Tierra de Campos como consecuencia del espolvoreo de gránulos de clorofacinona para luchar contra las plagas de topillo campesino (Microtus arvalis) en este sector agrícola de Castilla y León (Olea et al., 2009).

 

Factores de amenaza

-Pérdida de hábitat por la desaparición de cultivos tradicionales y el desarrollo de cultivos agrícolas intensivos (Palacios y Ramos, 1979; Carro y Soriguer, 2007). La transformación de los paisajes mediterráneos, con el abandono de las prácticas agrícolas tradicionales y la regeneración de matorrales y bosques ha incrementado la abundancia de especies de caza mayor y han disminuido especies como la liebre ibérica en zonas de montaña de Andalucía entre los años 1960 y la actualidad. En zonas agrícolas, los cultivos intensivos han disminuido la abundancia  de liebres en Andalucía entre los años 1960 y la actualidad (Delibes-Mateos et al., 2009).

-Gestión cinegética inadecuada (Palacios y Ramos, 1979; Carro y Soriguer, 2007).

-Uso abusivo e indiscriminado de productos fitosanitarios (Rodríguez et al., 1997; Carro y Soriguer, 2007).

-Uso de rodenticidas en zonas agrícolas (Olea et al., 2009).

-La caza furtiva (Palacios y Ramos, 1979; Carro y Soriguer, 2007).

-Muerte por atropello (Palacios y Ramos, 1979; Carro y Soriguer, 2007; Duarte et al., 2007). En lo que se refiere a mortalidad por atropello en carreteras de España, se han registrado 394 liebres entre un total de 14.644 mamíferos. No se distinguió entre especies de liebres pero por su distribución, la mayoría de los datos (91,4%) corresponden a L. granatensis (PMVC, 2003) 1.

-Aumento de depredadores oportunistas (Herranz, 2000; Carro y Soriguer, 2007; Ballesteros, F., 2008).

-Enfermedades. Ver apartado de Parásitos y patógenos.

 

Medidas de conservación

Se ha propuesto:

-Prohibición de la caza en áreas seleccionadas (Palacios y Ramos, 1979).

-Creación de reservas (Palacios y Ramos, 1979).

-Estudios de impacto de herbicidas e insecticidas con el fin de dictar normas de uso y control (Palacios y Ramos, 1979).

Rodríguez et al. (1007) proponen una panoplia de soluciones para una buena gestión de la liebre ibérica. Entre las actuaciones en el medio sugieren el aumento de la heterogeneidad agrícola, mediante la siembra de diferentes cultivos, siendo esta práctica de capital importancia en zonas de montaña donde el abandono del campo se ha convertido en una constante. También es interesante el cultivo en las llanuras cerealistas de girasol, maíz y viñedo en pequeñas parcelas. Respecto al manejo agrícola aconsejan los productos fitosanitarios de categoría A, de baja toxicidad para el hombre y la fauna salvaje y la erradicación de las quemas de rastrojos y que no actúen las cosechadoras durante la noche. El levantamiento de los rastrojos debe realizarse, a ser posible, fuera de la primavera para no coincidir con los momentos de máxima densidad de lebratos en el campo. El control de los perros de los pastores, entre los que hay algunos especialistas en capturar liebres jóvenes, es otra medida interesante.

Estos investigadores también argumentan actuaciones sobre las poblaciones de liebres: 1) En aquellas zonas donde no aparece una cantidad apreciable de vegetación leñosa y existe tradición de caza con galgo, la liebre debería quedar exclusivamente reservada para esta modalidad cinegética. 2) Limitación del número de piezas por cazador y día. 3) Fijación de lugares de concentración de vehículos en aparcamientos obligatorios accesibles por caminos prefijados. 4) Limitación de los horarios de caza, con restricción a primeras y últimas horas del día. 5) Limitación en el número de cazadores en función de la posibilidad de caza que permiten las poblaciones. 6) No apertura de la media veda. 7) Control selectivo de predadores, siempre que sea necesario, exclusivamente sobre el zorro, perros errantes y córvidos. 8) Repoblaciones con ejemplares procedentes de áreas cercanas, criados en absoluta libertad y analizados convenientemente para garantizar su buen estado sanitario.

En España se han designado Zonas Importantes para los Mamíferos (ZIM) relacionadas entre otras especies con L. granatensis (Lozano et al., 2016) 1.

 

Referencias

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Francisco J. Purroy
Departamento de Biovidersidad y Gestión ambiental
Facultad de Biología, Universidad de León

Fecha de publicación: 8-07-2011

Otras contribuciones. 1. Alfredo Salvador.  10-03-2017

Purroy, F. J. (2017). Liebre ibérica – Lepus granatensis. En: Enciclopedia Virtual de los Vertebrados Españoles. Salvador, A., Barja, I. (Eds.). Museo Nacional de Ciencias Naturales, Madrid. http://www.vertebradosibericos.org/