ENCICLOPEDIA VIRTUAL DE LOS VERTEBRADOS ESPAÑOLES
Key words: Roe deer,
habitat, abundance, conservation status.
Hábitat y abundancia
Usualmente ha sido descrito y asociado el corzo con bosques frondosos de hojas tiernas, en los que los herbazales prodigaban, los frutos eran variados en un apretado dosel arbustivo y el agua corría abundante por los numerosos arroyos. Cierto es que ocupa estos lugares, pero además las diferentes poblaciones peninsulares se han adaptado a bosques de condiciones más duras: encinares y alcornocales en los que el agua es escasa y donde deben soportar los rigores extremos de la época estival, con un matorral estilignoso y herbazales escasos (Mateos-Quesada, 2000). En el área de distribución peninsular ocupan por tanto, bosques de hayas y de coníferas, robledales, encinares, sabinares o formaciones mixtas: cualquier agrupación boscosa se ha revelado adecuada para la especie (Delibes, 1996).
En lo que se refiere a la selección de hábitat, en un estudio realizado en el Sistema Central se observó preferencia por parches con Rubus sp. y Rosa sp., parches con mayor cobertura de pastos y matorrales de Erica sp. y Calluna sp., indicando asociación de los corzos con los parches más húmedos y productivos. Los corzos seleccionan parches con matorrales de leguminosas (Sarothamnus, Retama) y evitan los ocupados por Cistus ladanifer y Cistus laurifolius (Virgós y Tellería, 1998). Otro estudio realizado en Cádiz mostró que seleccionan zonas de mayor cobertura y mayor diversidad de plantas. También se observó que ocupan altitudes menores en primavera y verano (San José et al., 1997).
Cierto es que conforme cambian las condiciones en cada una de las
formaciones anteriormente mencionadas, cambia la densidad: cuanta mayor
abundancia de recursos tróficos, mayor densidad y viceversa. Los datos
ofrecidos por los diferentes autores apoyan este argumento: en
A pesar de ello, quien condiciona en último extremo la densidad del corzo, es su propia dinámica poblacional. En lugares donde la comida abunda a lo largo de todo el año y las densidades podrían doblarse en función a esta disponibilidad, no existen tales cifras debido a aspectos territorialidad que se tratarán más adelante y que reducen la cifra de individuos residentes.
Dispersión
Las características medioambientales restringen la abundancia y el proceso de dispersión de los corzos. El proceso de dispersión ha sido afectado por las precipitaciones y la estructura del paisaje en el Sistema Ibérico. Durante el proceso de expansión los corzos han colonizado zonas con precipitaciones elevadas y constantes y el paisaje se caracteriza por mosaicos de tierras agrícolas con una elevada proporción de bosques. En la fase final de la dispersión se ha asentado en zonas donde es escaso y que probablemente sirven de corredores de dispersión (Acevedo et al., 2005).1
Siendo el corzo un animal territorial, la amplitud de sus territorios parece
depender de las condiciones de cada uno de los hábitats
que ocupa (comida, refugio, otras especies competidoras, furtivismo) pero
también y en buena medida, de la propia cantidad de tros
corzos en la zona. Esto quiere decir que en áreas de reciente aparición del
corzo, podemos encontrar una rápida colonización de la especie en superficie,
que nos puede llevar a la equivocada idea de que también es abundante en número
de individuos. La realidad de estas expansiones son las de una distribución
"esponjosa" que no es sino la instalación de individuos con grandes
territorios y que posibilitan densidades menores a 1 individuo cada
De esta manera están siendo colonizadas grandes extensiones de llanos adehesados e incluso de zonas de labor por individuos que completan sus ciclos en estos lugares. Esta nueva colonización pone de manifiesto la capacidad de adaptación de la especie y la hipotética ocupación en otros tiempos de la práctica totalidad de los ambientes peninsulares.
¿Cuándo esta densidad puede llegar a crecer en estas áreas de colonización? Si la población llega a un extremo en el que la colonización resulta dificultosa (pastizales, retamales) o existen barreras geográficas (grandes pantanos, autovías), comienza una mayor apetencia por los terrenos colonizados hasta este momento, a pesar de estar ocupados por machos territoriales. Es entonces cuando existe una mayor presión sobre los territorios por falta de espacio y habrá que definir un nuevo equilibrio entre la disponibilidad de terreno, la densidad en el número de machos y la propia oferta alimento-refugio del terreno. Este nuevo orden pasará por el establecimiento de una superficie media en los territorios menor, y por tanto de un aumento en la densidad poblacional. ¿Hasta cuando este aumento en la densidad?, hasta que la merma en la superficie de los territorios lo permita: llevados a un mínimo territorial, los machos no cederán un espacio mínimo vital para sus actividades y entonces la presión podrá traducirse en un aumento de la mortalidad, el escape forzado a áreas no adecuadas a priori por el corzo o quizá a un nuevo comportamiento en la especie que podría ser difícil de prever y que pasaría por el aumento del gregarismo y la disminución en su conducta territorial.
Los aspectos relativos a la expansión de la especie, las variaciones relativas a la densidad y sus condicionantes, los estímulos y los frenos a la distribución de la especie se estudian actualmente en las poblaciones de Extremadura. Respecto a este trabajo, podemos adelantar que son varios los factores que parecen poner coto a estas oleadas desde puntos con densidades altas: los cercados cinegéticos, el furtivismo, las extensiones de eucalipto y las grandes masas de agua. Están sirviendo de corredores naturales de una manera importante, los cursos fluviales sin embalsar de caudal medio o bajo y la propia capacidad del corzo a vivir en ambientes humanizados y en superficies muy pequeñas durante largos periodos (Mateos-Quesada, datos no publicados).
Estatus de conservación
Categoría
Mundial IUCN (1996): LR/lc (Deer Specialist Group,
1996).2
Categoría España IUCN (2006): Preocupación menor LC (Blanco, 2007).2
Amenazas
Se le atribuye una competencia con el ciervo e incluso con el jabalí, que podría mermar su capacidad de alimentación e incluso malograr buena parte de sus camadas. Nada de esto, a pesar de circunstancias puntuales, ha podido ser verificado y requiere de una mayor esfuerzo en el campo de la investigación. De todas formas y suponiendo una competencia obvia por solapamiento de parte de su nichos ecológicos (Clutton-Brock y Albon, 1989), podemos afirmar que en densidades normales con estas especies e incluso con otras foráneas (muflones, gamos) no parecen existir problemas para la colonización de nuevas áreas o el mantenimiento en aquellas otras que ya ocupa. Sí es evidente a este respecto y una vez trazadas las líneas básicas de ocupación, descanso, crianza, alimentación etc., de la existencia de nichos bien dispares a pesar de la solapación puntual entre ellos; Es evidente que los ungulados de la península ibérica han convivido de manera secular en las mismas manchas, tal y como se traduce de la lectura de los numerosos tratados y narracionses de caza que tuvieron sus escenarios en bosques y manchas peninsulares (Mateos, 1634 p. e.).
También es cierta la enorme competencia ejercida por el ganado doméstico, así como las costumbres de pastoreo asociado al ganado ovino y sobre todo caprino. Más aún, si tenemos en cuenta la presión instintiva ejercida por perros o la facilidad de su caza, en unos individuos de hábitos extremadamente rutinarios, por aquellos que acompañaban a este ganado y cuyos métodos de captura no solían ser selectivos.
En este orden de cosas no debemos olvidar que las crías en los primeros momentos de su nacimiento, son extremadamente frágiles y vulnerables ante cualquier perturbación, y la incidencia sobre ellas puede llevar al crecimiento cero de una población. Por otra parte el hombre y la caza no reglada pueden dañar de manera seria sus poblaciones, lo que unido a lo anterior, puede llegar a diezmar sus poblaciones como ya de hecho ha sucedido e incluso narrado en nuestros montes (Covarsí, 1898).
Con toda seguridad, la mayor amenaza que se cierne actualmente sobre el corzo peninsular es la importación de individuos procedentes de Centroeuropa para repoblar áreas de interés y vocación cinegética. Es evidente la existencia de unas poblaciones, las nuestras, adaptadas a unas sierras que no se encuentran por climatología y flora, en ningún otro lugar del continente europeo (Carranza, datos no publicados). Este hecho contribuye a la adaptación de nuestros corzos a unas particularidades geográficas que, no sabemos hasta que punto, pueden estar reflejadas en el conjunto genético de las poblaciones. La aportación de corzos de otros lugares pondría en peligro la conservación de este acervo genético y sería difícil, de seguir con las repoblaciones foráneas, poder diferenciar un día nuestro corzo del centroeuropeo, tal y como sucede con el ciervo en numerosas sierras del solar ibérico.
Referencias
Acevedo, P., Delibes-Mateos, M.,
Escudero, M. A., Vicente, J., Marco, J., Gortázar, C.
(2005). Environmental
constraints in the colonization sequence of roe deer (Capreolus capreolus Linnaeus, 1758) across the
Aragón, S. (1993). El Corzo (Capreolus capreolus) en Cádiz. Caracterización y encuadre de sus poblaciones en el conjunto de la especie. Tesis Doctoral. Universidad de Sevilla.
Blanco, J. C. (2007). Estado de
conservación de los mamíferos de España. Pp. 66-70. En: Palomo, L. J., Gisbert, J., Blanco, J. C. (Eds.). Atlas y libro rojo de
los mamíferos de España. Dirección General para
Castién, E., Leranoz, I.
(1991). Verbreitung und Dichte des Rehwilds (Capreolus capreolus)
im Norden der Iberischen Halbinsel. Zeitschrift fur Jagdwissenschaft, 37 (2): 99-106.
Clutton-Brock, T. H., Albon,
S. D. (1989). RedDeer in the
Costa, L. (1992). Ecología del corzo en las montañas cantábricas. Modelo de gestión. Tesis doctoral. Universidad de León.
Covarsí, A. (1898). Narraciones de un montero. Ed. El Progreso, Badajoz.
Delibes, J. R. (1996). Ecología y comportamiento del corzo (Capreolus capreolus L. 1758) en la sierra de Grazalema (Cádiz). Tesis Doctoral. Universidad Complutense, Madrid.
Mateos, J. (1634). Origen y dignidad de la caza. Inst. Pedro de Valencia, Badajoz.
Mateos-Quesada, P. (1998). Parámetros poblacionales y sistema de apareamiento del corzo en las Villuercas. Tesis Doctoral. Universidad de Extremadura. Cáceres.
Mateos-Quesada, P. (2000). El corzo ibérico. Fundamentos para una particularidad biológica. Trofeo, 376: 124-128.
Mateos-Quesada, P. (2005). Densidad poblacional y uso del espacio del corzo en el centro de
San José, C., Braza, F., Aragón, S., Delibes, J.
R. (1997). Habitat
use by roe and
Virgós, E., Tellería,
J. L. (1998). Roe deer habitat selection in
Patricio Mateos-Quesada
Gabinete de Estudio y Gestión Ambiental
C/ Francisco Pizarro, 25
10200 Trujillo (Cáceres)
pmquesada@terra.es
Fecha de
publicación: 4-04-2005
Otras
contribuciones. 1. Alfredo Salvador. 3-04-2007; 2. Alfredo Salvador. 8-08-2008
Mateos-Quesada, P. (2005). Corzo - Capreolus capreolus. En: Enciclopedia Virtual de los Vertebrados Españoles. Carrascal, L. M., Salvador, A. (Eds.). Museo Nacional de Ciencias Naturales, Madrid. http://www.vertebradosibericos.org/
Sociedad de Amigos del MNCN - Museo Nacional de Ciencias Naturales - CSIC