ENCICLOPEDIA VIRTUAL DE LOS VERTEBRADOS ESPAÑOLES

Rebeco - Rupicapra pyrenaica

 

Distribución y tamaño de las poblaciones ibéricas

Parece que el rebeco ya ocupaba la Península Ibérica desde el período interglacial Riss-Würm hace unos 127.000 - 115.000 años (Altuna, 1992). Su presencia en los yacimientos paleontológicos del País Vasco es continua hasta el Holoceno, hace unos 10.000 años (Baldeón, 1993), ocupando zonas bajas especialmente en los períodos más fríos del final del Pleistoceno. Por el sur parece que descendió por lo menos hasta la Sierra de Segura (Jaén), en donde se han encontrado restos fósiles datados de 9.000 - 5.000 años (Alférez et al., 1981). Durante el Holoceno, cuando el clima se hizo más benigno, su presencia se hace más escasa en los yacimientos de baja altitud y comienzan a abundar las especies más forestales como el jabalí y el ciervo (Altuna, 1990). Durante los últimos 10.000 años el rebeco, posiblemente impulsado por la presión de caza, el calentamiento del clima y las adaptaciones particulares para la alta montaña (Couturier, 1958), ascendió o se acantonó, en las zonas más abruptas de los macizos montañosos, en donde los encontramos en la actualidad.

 

Cordillera Cantábrica

El rebeco cantábrico ocupa los sectores central y occidental de la Cordillera Cantábrica, situada al norte de la Península Ibérica, e incluye las regiones de Cantabria, Asturias, Lugo, norte de León y Palencia. La zona se caracteriza por cumbres de hasta 2.648 m con una alineación este-oeste paralela al mar Cantábrico. Los cursos de agua transcurren en dirección sur-norte, con desniveles de hasta 2.000 m en unas pocas decenas de kilómetros. Los vientos dominantes de origen oceánico chocan con la cordillera, ascienden y se condensan por el efecto del enfriamiento, generando abundantes precipitaciones en la vertiente norte cantábrica (hasta 2.000 mm anuales). Cuando los vientos descienden hacia la vertiente meridional están ya secos, originando un clima más seco.

La Cordillera Cantábrica está dominada por bosques planocaducifolios constituidos principalmente por Fagus sylvatica, Quercus robur, Quercus petrea y Quercus pyrenaica. También destaca la casi total ausencia de bosques de coníferas, tanto en el piso montano como subalpino, lo que contrasta con el hábitat pirenaico. Las altitudes superiores a los 1.800 m se caracterizan por matorrales rastreros (Juniperus communis ssp. alpina, Vaccinium myrtillus, V. gaultherioides y Arctostaphylos uva-ursi) además de roquedos, gleras (pedrizas) y céspedes psicroxerófilos (Fernández, Fernández y Palomero, 1990 inédito).

Ángel Cabrera en 1914 daba la siguiente distribución geográfica para el rebeco cantábrico: "Parte central de la cordillera Cantábrica: Picos de Europa, extendiéndose hasta el extremo norte de las provincias de Palencia (partidos de Cervera y Saldaña) y León", y comentaba que alrededor de 1860-1870 el rebeco cantábrico existía en todas las montañas de Asturias, hasta la parte oriental de Galicia.

Es difícil estimar el tamaño poblacional de la población cantábrica ya que no existen censos simultáneos en todas las áreas rebequeras, pero podemos suponer que en el año 2003 la población podría ser de aproximadamente 15.500-16.000 ejemplares (Tabla 1).

 

Tabla 1. Censos disponibles de rebeco cantábrico en su área de distribución. Fuentes: 1. José María Fernández, Alberto Fernández y Guillermo Palomero. 1990. Informe inédito; 2. Juan Carlos Peral (Junta de Castilla y León), comunicación personal; 3. Félix Paredes Abarquero (Junta de Castilla y León), comunicación personal; 4. Luis Llaneza (A.RE.NA., s.l.) y Javier Ruiz de Almirón, comunicación personal (Reserva de Ancares Gallegos); 5. Principado de Asturias, Consejería de Medio Ambiente, informes inéditos; 6. Luis Robles González (1999, informe inédito). Los años con censos no disponibles se indican con un guión. Esta tabla es un intento de presentar información homogénea de censos completos realizados en el área ocupada por el rebeco cantábrico, sin embargo la interpretación de los resultados ha de realizarse con precaución debido a la variedad de técnicas y esfuerzo de muestreo aplicados en las distintas áreas y a lo largo de los años. La población rebequera asturiana está dividida en los sectores occidental y oriental, con la divisoria en el puerto de Pajares (Figura 8). † La Reserva Nacional de Picos pasa a formar parte del Parque Nacional de los Picos de Europa en Mayo de 1995. †† Desde 1995 los censos del Parque Nacional de los Picos de Europa incluyen zonas de los tres macizos. (central, oriental y occidental), es por esto por lo que se observa un gran incremento en el número de animales censados en relación al censo de 1993. ††† El número de animales se estimó sumando los censos de 1997 y 1998, ya que la totalidad de la zona se tuvo que censar en dos años. ** Este año los censos sólo incluyen la zona de Valdeón (León).

  

Región

Area

1986

1987

1988

1989

1990

1991

1993

1994

1995

1996

1997

1998

1999

2000

2001

2003

Asturias

Occidente

-

-

6384

(1)

-

-

5411

(5)

5826

(5)

-

6266

(5)

5329

(5)

4471

(5)

4089

(5)

3298

(5)

2790

(5)

2249

(5)

2228

(5)

Oriente

-

-

455

(1)

-

536

(5)

-

721

(5)

-

912

(5)

-

1357

(5)

-

1680

(5)

-

1800

(5)

2997

(5)

Parque Nacional de Covadonga

-

-

3000

(1)

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

 

 

-

León

Reserva Regional de Caza de Riaño

1204

(2)

-

1458

(1)

-

-

-

-

-

-

4124

(2)

-

-

-

4373

(2)

-

 

 

4107

(2)

Reserva Regional de Caza de Mampodre

693

(2)

-

838

(1)

-

-

-

-

-

-

1630

(2)

-

-

-

-

-

 

 

 

678

(2)

Reserva Regional de Caza de Los Ancares Leoneses

-

-

9

(1)

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

 

 

 

412

(2)

Palencia

Reserva Regional de Fuentes Carrionas, Palencia

-

-

85

(1)

-

-

-

-

103

(3)

131

(3)

-

-

205

(3)

201

(3)

343

(3)

312

(3)

 

 

-

Cantabria

Reserva Regional de Saja

-

-

441

(1)

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

 

 

-

Reserva Nacional de Picos †

3523

(6)

-

2085

(1)

-

2832

(6)

2922

(6)

2911

(6)

-

5318

††

(6)

-

5653

††

†††

5653

††

†††

-

-

1265

**

-

Galicia

Ancares, Lugo

 

 

 

-

-

0

(1)

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

150-180

(4)

Evolución histórica de las poblaciones ibéricas

Cordillera Cantábrica

El rebeco cantábrico fue cazado intensamente probablemente desde primeros del siglo pasado y esto produjo la fragmentación de la población original en dos grandes núcleos, oriental y occidental, y la desaparición de los grupos poblacionales marginales (Nores y Vázquez, 1987). Ambos núcleos quedaron separados por una franja de terreno de unos 15 km por donde actualmente discurre una carretera nacional, una autopista, una línea de ferrocarril y una estación de esquí (Pérez-Barbería 1994a; Pérez-Barbería et al., 1996). El área de distribución estimada para el rebeco cantábrico, en torno a los años 1845-1850, era de aproximadamente de 11.000 km2 (Figura 1), los límites oriental y occidental coincidían aproximadamente con los actuales (núcleo oriental, aprox. 216.000 ha, se extiende hasta las Sierras de Hijar y el Cordel en Cantabria; núcleo occidental, 56.000 ha, tiene su límite en la Sierra de Los Ancares en Lugo). El límite sur de la distribución, entre 1845-1850, era también similar al presente aunque no tan fragmentado (Piedrahita de Cebrero, Puerto de la Magdalena, Villamanín, Velilla, Cervera de Pisuerga), sin embargo el límite norte, que históricamente casi llegaba hasta el mar (Sierra del Cuera, Infiesto, Sierra del Courio, Sierra de Muniellos) se redujo y fragmentó considerablemente hasta lo observado en la actualidad (Figura 1 y Tabla 1).

Figura 1. Distribución histórica y reciente del rebeco cantábrico (Modificado de Fernández, Fernández y Palomero, 1990 informe inédito). La flecha indica los límites de separación de la población occidental y oriental.

 

En cuanto al número poblacional parece ser que es a partir de 1950 cuando la especie comienza a recuperarse gracias al desarrollo de las Reservas Nacionales de Caza (Ortuño y de la Peña, 1977) aunque no existe información histórica que permita seguir la evolución poblacional del rebeco. Cabrera (1914) comenta que en 1905 se prohibió su caza en la parte central de Picos de Europa con objeto de limitar la caza a la que estaba siendo sometida la especie por los habitantes de la región, sólo el Rey tenía el privilegio de su caza en esta zona. De estos comentarios se puede deducir que ya desde primeros de siglo sus poblaciones estaban siendo mermadas. La más drástica reducción de su área de distribución y muy probablemente su número parece haber ser sido en Galicia, donde Madoz (1845) lo citaba en las provincias de Lugo (Concejo de Cervantes) y Orense (Concejo de Orense y Villarino) de donde prácticamente desapareció a lo largo del siglo XX y sólo en la actualidad parece recuperarse después de reintroduciones y animales llegados de la provincia limítrofe de León (Luis Llaneza, comunicación personal, ver Reintroducciones).

 

Pirineos

La distribución y abundancia de esta especie en el pasado reciente es difícil de precisar, por la confusión que produce el uso de diferentes nombres vernáculos, su probable escasez y la frecuente confusión en las encuestas con la cabra montés (Capra pyrenaica). En un estudio realizado por Gortázar et al. (2000), recopilan la información derivada de la encuesta de Madoz (1985) durante la Desamortización de mediados del siglo XIX. La presencia del sarrio en Aragón en 1848 en comparación con la actual se representa en la Figura 2. Como puede observarse el área de ocupación del sarrio en Aragón hace 150 años era de apenas un 15% de la actual, encontrándose sobre todo en la parte noroccidental.

El rebeco pirenaico se halla hoy en día extendido por casi toda la Cordillera, ocupando la práctica totalidad del hábitat favorable. El límite oriental se encuentra en el Valle del Tech en Francia y el occidental en Larra (Navarra). Las últimas estimaciones (2003) darían un censo no inferior a los 53.300 individuos en los Pirineos (Herrero et al., en prensa), distribuidos según se expresa en la Tabla 2.

 

 

Figura 2. Distribución del sarrio en Aragón a mediados del siglo XIX (izquierda) y en la actualidad (derecha) (según Gortázar et al., 2000).

 

Tabla 2. Efectivos de sarrios y densidades medias en los Pirineos en 2000. * Sólo en Reservas y Parques Nacionales. (Fuente: Garin y Herrero, 1997; Herrero et al., 2000; Herrero et al., en prensa).

Territorio

NΊ individuos

Superficie (km2)

Densidad (indiv/km2)

Francia

25400

5900

4,3

Cataluña

13000

1920*

5,2*

Andorra

600

75*

5*

Aragón

14000

1478*

8,1*

Navarra

200

50

4

 

El auge actual de las poblaciones pirenaicas se debe, en gran medida, a su protección por medio de Reservas de caza implantadas a finales de los años 60. Antes de la creación de dichas Reservas quedaban en Cataluña unos 200 sarrios (Ruiz-Olmo y Aguilar, 1995). En 1974 se estiman los efectivos en unos 4.000 individuos en Aragón (Escudero, com. oral). En Francia la expansión de las poblaciones se produce a partir de 1980, produciéndose el punto de inflexión del crecimiento poblacional hacia 1988-1990. En 1986 se contabilizaban 13.600 individuos en el Pirineo francés (Novoa et al., en prensa).

Las medias de densidad, considerando territorios amplios, no son excesivamente elevadas (Tabla 2). Sin embargo, en algunas áreas protegidas de la caza, las densidades pueden llegar a ser altas, alcanzando los 25-35 individuos/km2: Circo d’Osseau, Cañón de Ordesa, Macizo d’Orlu. La densidad en grandes áreas es un parámetro poco útil como indicador del estado de las poblaciones. Su relatividad está ligada a la imprecisión del área efectivamente utilizada por la población (Figura 3). Como información ecológica y herramienta de gestión, resulta más útil el estudio de la heterogeneidad de la distribución de la densidad y los factores relacionados con ella.

 

 

Figura 3. Representación de los censos realizados en los Pirineos franceses en 1996 en cuadrículas de 1x1 km (Modificado de Parc National des Pyrénées, 2000).

 

La queratoconjuntivitis ha sido la única epizootia importante, en los últimos 40 años, que ha tenido una incidencia notable en los efectivos del rebeco pirenaico. Durante los años 80 afectó a gran parte de las poblaciones pirenaicas, causando grandes mortalidades (Müller, 1984). En la figura 4 se ha representado la evolución del censo oficial de sarrios en dos Reservas de Caza aragonesas, desde el año 1974 a 1998. Aunque los censos están con toda probabilidad subestimados, las oscilaciones indican claramente la incidencia que tuvo la epidemia de queratoconjuntivitis en la dos Reservas en los años 1980 a 1982. En la Reserva de Viñamala la epidemia se mantuvo en estado latente y volvió a afectar con virulencia de 1986 a 1988, cosa que no ocurrió en la de Benasque.

 

Figura 4. Evolución del censo de sarrios en las Reservas de Benasque (línea a trazos) y de Viñamala (línea continua) según datos de la Guardería y comparación con los censos simultáneos de 1997 y 1998 (círculos negros). Los valores mínimos de 1982 y 1988 se corresponden con la epidemia de queratoconjuntivitis (ver texto).

 

En la Reserva de Benasque, donde se produjo un único ataque virulento de queratoconjuntivitis, los parámetros poblacionales y biométricos (tasa de crecimiento y puntuación de los cuernos) se recuperaron en 4-5 años y el tamaño de la población en aproximadamente 10 años. El proceso parece casi idéntico al descrito por Loison et al. (1996) sobre la epidemia detectada y estudiada en Les Bauges (Alpes) en 1977. Dichos autores aseguran que la población recupera por sí sola los parámetros demográficos (tasa de crecimiento, índice de fertilidad) y biométricos (peso corporal, longitud del cuerno) anteriores a la epidemia, en unos 5 años y que alcanza el tamaño poblacional previo a la epidemia en un período de 10 años. Además, sugieren que la recuperación del tamaño poblacional habría sido más rápida si no se hubiera producido un fuerte descenso poblacional con la eliminación de individuos para combatir la enfermedad.

 

Reintroducciones en la cordillera cantábrica

En los últimos años la mayor parte de las especies de ungulados ibéricos (corzo, ciervo, gamo, cabra montés) han sufrido numerosas translocaciones, introducciones y reintroducciones; la mayor parte de ellas no están documentadas y actualmente se teme por la pureza genética de las poblaciones existentes. Afortunadamente, el rebeco y sarrio no se encuentran entre ellas. La población cantábrica de rebecos ocupa su área natural de distribución y no se conoce ninguna introducción en el área de ejemplares no cantábricos.

Ha habido dos intentos documentados de reintroducción de rebecos cantábricos en áreas ocupadas en tiempos históricos recientes, en los Ancares leoneses y gallegos. Se cree que los primeros ejemplares reintroducidos en Galicia lo fueron entre los años setenta y ochenta, con animales procedentes de la zona de Valdeón (León). Se calcula que en un periodo de 12-15 años se capturaron unos 300 animales con redes, la mayoría cabritos, la mayor parte murió en el transporte y pocos llegaron a ser introducidos en tierras gallegas. Se desconoce la efectividad que tuvo la reintroducción (Palacios 1986, informe inédito) (Figura 5).

También fueron reintroducidos rebecos en la Sierra de los Ancares leoneses entre 1981 y 1986 (otras fuentes citan que las introducciones ocurrieron entre 1983 y 1986). En la Reserva de Ancares Leoneses los rebecos desaparecieron probablemente entre los años 50 a 60, aunque el último rebeco cazado en la zona del que se tienen registros fue en 1968, en el término municipal de Peranzanes (Juan Carlos Peral, comunicación personal). Los animales reintroducidos en 1983 procedían de la Reserva de Riaño (Figura 5). El número inicial se cree que fue de unos 15 rebecos (Juan Carlos Peral, comunicación personal), aunque otras fuentes citan que repoblaciones en los Ancares leoneses tuvieron lugar en 1986 con un total de 60 rebecos. Los primeros desplazamientos de los animales reintroducidos en León hacia la zona de los Ancares lucenses se registran en 1988, con un total de 9 animales pasando ocasionalmente a la provincia limítrofe de Lugo (Fernández, Fernández y Palomero, 1990). La primera rebeca parida en Lugo se observó en la zona de Tres Obispos en 1992 (Luis Llaneza, comunicación personal). En el año 2003 se estimaba una población entre 150-180 rebecos en Lugo, entre el Puerto del Portelo hasta la zona del Miravalles y límite con Asturias (Tabla 1), siendo este el límite más occidental de la distribución reciente de la especie.

En 1992 se translocaron 3 machos y 3 hembras preñadas capturados entre los Concejos de Caso y de Aller (Asturias) a la finca de la Xunta de Galicia del Invernadeiro (Verín, Orense). Los animales escaparon de un cercado de 200 ha y se desconoce si se reprodujeron en los alrededores (Figura 5).

 

Figura 5. Reintroducciones conocidas de rebeco cantábrico. Línea discontinua: unos 300 animales, se desconoce si se llegaron a reintroducir en Galicia, se cree que la mayoría murió durante las capturas y el transporte; línea continua: reintroduciones durante los años 80, la mejor documentada tuvo lugar en 1983; linea doble: intentos de introdución a la finca del Invernadeiro (Verín, Orense). Para más información leer el texto. Cada círculo indica el lugar de captura, las flechas el lugar de destino y las fechas aproximadas de la reintroducción se indican sobre las líneas.

 

Estudios genéticos recientes han demostrado claramente diferencias genéticas entre las poblaciones cantábricas oriental y occidental debido a la fragmentación poblacional existente alrededor del puerto de Pajares (ver Distribución y tamaño de las poblaciones ibéricas). Desde aquí recomendamos a los gestores del medio ambiente que cualquier tipo de translocación de especies animales se realice previa consulta a personal especializado, se estudie la distribución histórica de la especie y que en todo momento primen las justificaciones ecológicas sobre los planteamientos económicos. Este es un tema de máxima importancia para mantener la pureza existente de las poblaciones ibéricas de rebeco.

 

Reintroducciones en Pirineos

En la vertiente española de los Pirineos no se conocen reintroducciones de sarrios, al menos oficialmente. Contrariamente, en la vertiente francesa se han traslocado unos 600 individuos desde 1982 a 2000 (Novoa, en prensa), justificados como reforzamientos de núcleos poblacionales en donde la densidad era baja. Algunas de estas reintroducciones han sido objeto de un seguimiento poblacional detallado en cuanto a efectivos y uso del espacio de los animales liberados (Levet et al., 1995). La ausencia de caza en los parques nacionales propicia aumentos locales de la densidad. Con el fin de mantener a las poblaciones en densidades medias y reforzar núcleos de baja densidad, el Parc Nacional des Pyrénées ha sido la fuente de sarrios desde los años 80. En la Figura 6 se expone un esquema de las reintroducciones llevadas a cabo por dicho Parque hasta la actualidad (PNP, 2000)

 

Figura 6. Origen y destino de los sarrios traslocados por el Parc Nacional des Pyrénées (adaptado a partir de PNP, 2000).

 

Agradecimientos

Gonzalo Mutuberría (Tapín), Arantza Aldezabal, Sergio Couto, Natalia Gañán, Alicia García-Serrano, Inazio Garin, Yolanda Hernández, Juan Herrero, Borja Palacios (Parque Nacional de los Picos de Europa), Carlos Nores, Luis Llaneza (A.RE.NA. s.l.), Alfonso Balmori (Junta de Castilla y León), Juan Carlos Peral (Director de las Reservas de Ancares, Riaño y Mampodre, Junta de Castilla y León), Felix Paredes (Director de la Reserva de Fuentes Carrionas, Junta de Castilla y León), Javier Ruiz de Almirón (Director de la Reserva de Ancares Gallegos), José María Fernández-López (Universidad de Cantabria) colaboraron en la recogida y elaboración de datos o aportaron información sobre los tamaños poblacionales del rebeco. Nuestro reconocimiento a la Consejería de Asturias y al Servicio del Medio Natural del Gobierno de Aragón y a sus Guarderías por la obtención y facilitación de los datos demográficos. A Pat Carnegie por su ayuda con los gráficos y mapas.

 

Referencias

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Francisco Javier Pérez-Barbería
The Macaulay Institute, Craigiebuckler, Aberdeen AB15 8QH, Scotland, United Kingdom
j.Perez-Barberia@macaulay.ac.uk

Ricardo García-González
Instituto Pirenaico de Ecología, CSIC, Apdo. Correos 64, 22700 Jaca, España
rgarciag@ipe.csic.es

 Fecha de publicación: 16-06-2004

Pérez-Barbería, F. J., García-González, R. (2004). Rebeco – Rupicapra pyrenaica. En: Enciclopedia Virtual de los Vertebrados Españoles. Carrascal, L. M., Salvador, A. (Eds.). Museo Nacional de Ciencias Naturales, Madrid. http://www.vertebradosibericos.org/

 

Sociedad de Amigos del MNCN - Museo Nacional de Ciencias Naturales - CSIC  

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