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Gato montés - Felis silvestris Schreber, 1775 |
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Key
words: Wildcat, activity, home range, behaviour. Actividad Con
la técnica del radio-seguimiento se ha podido constatar que el gato montés
es una especie generalmente crepuscular y nocturna (Sunquist y Sunquist, 2002;
Urra, 2003), con un máximo de actividad a primeras horas de la noche, aunque
tampoco es raro que se mueva de día en cualquier época del año (Artois,
1985; Liberek, 1999; Urra, 2003). De hecho, en invierno y con mal tiempo puede
aprovechar las horas de luz para cazar, aunque si las condiciones son
especialmente adversas los gatos monteses reducen mucho sus movimientos
(Liberek, 1999), o permanecen completamente inactivos más de 24 horas
(Corbett, 1979). En caso de fuertes nevadas, por ejemplo, pueden también
refugiarse más en el interior de los bosques, donde la cubierta de nieve es
menor que en campo abierto, o incluso migrar en áreas montañosas a zonas de
menor altitud (Mermod y Liberek, 2002). Con
independencia de las condiciones atmosféricas, en Suiza la actividad diurna
del gato montés aumentó también durante la primavera, y un ejemplar que
habitaba una zona agrícola a baja altitud fue normalmente más diurno que los
gatos que vivían en la montaña (Liberek, 1999). No obstante, es muy posible
también que el comportamiento nocturno que se aprecia actualmente en general
en el gato montés sea una consecuencia de la persecución y presión humana
(Kitchener, 1995; Nowell y Jackson, 1996), de forma que en tiempos y lugares más
tranquilos puede que fuera más diurno de lo que se muestra hoy. Dominio
vital Existen
pocos trabajos que estudien a fondo y con tamaño de muestra suficiente (pues
la mayoría de los estudios se han realizado solamente con unos pocos
individuos) el uso del espacio del gato montés, arrojando en general
resultados muy variados. En Escocia el área residencial de los gatos adultos,
machos y hembras, osciló alrededor de Pero
existen registros más elevados aún, como en Alemania, donde se obtuvo un
valor medio de En
En De
los resultados de los trabajos citados se desprende que el tamaño del área
residencial del gato montés varía mucho de un individuo a otro, influyendo
la edad y el sexo, varía también con las estaciones del año, y de una región
a otra, dependiendo del hábitat y muy probablemente de la disponibilidad de
presas (Kitchener, 1995). Sí parece que las áreas más utilizadas por los
gatos monteses, esto es, las zonas de caza donde se encuentran las presas y
los lugares de descanso, solapan muy poco entre individuos del mismo sexo y
son defendidos activamente, especialmente en el caso de las hembras (Corbett,
1979; Liberek, 1999; Biró et al.,
2004). Más allá de estas “áreas corazón” el solapamiento intrasexual
de las áreas residenciales en el espacio puede ser mayor, solapando más en
general las de los machos que las de las hembras, de tal manera que algunas
zonas pueden ser utilizadas por varios ejemplares, pero siempre en momentos
diferentes, sin que exista realmente un solapamiento temporal (Biró et
al., 2004). Patrón
social y comportamiento Se
ha pensado que la disponibilidad de presas podría condicionar la organización
social de los gatos monteses. Corbett (1979) comprobó en el este de Escocia,
donde la presa principal y abundante era el conejo, que los sexos mantenían
territorios separados, sin solapamiento intersexual. Sin embargo, Stahl et
al. (1988) en Francia, Liberek (1999) en Suiza, y Urra (2003) en Navarra,
encontraron que el área residencial de los machos solapaba con el de varias
hembras, en zonas donde la alimentación se basaba en roedores. Que el conejo,
u otro tipo de presas, condicione la organización social de la especie es
realmente una hipótesis interesante, pero con los datos disponibles hasta el
momento no puede contrastarse. Es más, en un estudio realizado en el año
2000 en las estribaciones del Sistema Central, se encontró que un macho
compartía el área de descanso con una hembra en un encinar montano con
presencia de conejo (Lozano et al., datos no publicados), lo cual no parece apoyar la hipótesis.
En general, parece que las hembras se distribuyen en el espacio tratando de
asegurarse de forma exclusiva el acceso al alimento, mientras que los machos
tratan de asegurarse el acceso a varias hembras regentando un territorio que
solape con las áreas de aquellas (Urra, 2003). El
gato montés es solitario la mayor parte del año, fuera de la época de celo,
y se trata de una especie territorial que marca su territorio con señales
olorosas y visuales (Stahl y Leger, 1992; Sunquist y Sunquist, 2002).
Particularmente interesante es el hecho de que una de las formas más
habituales de señalización, además de dejar marcas con las uñas y rociar
con orina arbustos y otros elementos del medio, consiste en depositar
excrementos a lo largo de caminos y senderos, sin enterrar y claramente
expuestos, dentro de las zonas más utilizadas e importantes del territorio en
vez de en las fronteras del mismo (Corbett, 1979; Barja y Bárcena, 2002b).
Cuando un individuo residente percibe la existencia de intrusos en su
territorio incrementa la vigilancia y el número de excrementos dejados como
marcaje (Corbett, 1979). Este
comportamiento de marcaje del gato montés a través de la deposición de
excrementos permite detectar la presencia de la especie, y concretamente de
individuos residentes (adultos) en una zona determinada, evitando además la
posible confusión con el gato doméstico, ya que éste tiende a enterrar sus
propias heces y a no defecar en los caminos (Corbett, 1979; Schauenberg, 1981;
Lozano y Urra, en prensa). Así, y especialmente en áreas de simpatría con
gato montés, parece que sólo excepcionalmente puede llegar un gato doméstico
a dejar excrementos sin enterrar y en un camino (Corbett, 1979), lo cual
seguramente delataría su presencia y le resultaría peligroso. El
gato montés patrulla su territorio recorriendo entre 4 y Si
la presa escapa en unos pocos metros se habrá salvado, pues el gato montés
no la perseguirá largas distancias (Sunquist y Sunquist, 2002). Se ha
calculado para presas de pequeño tamaño que los gatos monteses fallan, de
media a lo largo del año, el 50% de los intentos de captura (Stahl y Leger,
1992). Si atrapa la presa, el gato montés le dará muerte normalmente con un
mordisco en la nuca, y la devorará en el sitio si es pequeña o la llevará a
un lugar tranquilo y resguardado si es relativamente grande (del tamaño de un
conejo, por ejemplo). Si no consumen entera la presa, los gatos monteses
pueden esconderla bajo la hojarasca, echando vegetación y tierra sobre ella,
para volver más tarde a terminarla (Kitchener, 1995).
Referencias Artois,
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Jorge
Lozano Dpto.
Matemáticas, Física Aplicada y Ciencias de Universidad
Rey Juan Carlos. C/ Tulipán s/n. 28933 Móstoles, Madrid
Fecha de publicación: 10-07-2007
Otras contribuciones: 1. Alfredo Salvador. 29-05-2008
Lozano, J. (2007). Gato montés – Felis silvestris. En: Enciclopedia Virtual de los Vertebrados Españoles. Carrascal, L. M., Salvador, A. (Eds.). Museo Nacional de Ciencias Naturales, Madrid. http://www.vertebradosibericos.org/
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