ENCICLOPEDIA VIRTUAL DE LOS VERTEBRADOS ESPAÑOLES
Mirlo Común – Turdus
merula, Linnaeus, 1758
Key
words: Blackbird, diet.
Ecología trófica
La dieta es muy variada,
prácticamente omnívora. En relación a la fracción animal se han citado, incluso,
peces y sapos (Valverde, 1967), aunque consume fundamentalmente insectos y
oligoquetos (especialmente Lumbricus
terrestris, su presa característica). De finales de verano a finales de
invierno también muchos frutos. Su alimentación se ha estudiado, sobre todo, en
medios antropógenos. Es probable que sea menor la importancia de las lombrices
en la alimentación de los mirlos de hábitats más naturales. La cantidad de
alimento vegetal suele superar a los aportes de origen animal, por lo que
podría definirse como una especie frugívora que consume, además, lombrices e
insectos (Guitián et al., 2000). Sin
embargo, no prefieren los frutos a la dieta animal, necesitando el aporte
diario de un mínimo de tres gramos de insectos y otros animales para cubrir las
carencias proteicas que les ocasiona dicha dieta (Berthold, 1976. Véase, no
obstante, Guitián et al., 2000). Por
lo tanto, el consumo de frutos es claramente oportunista y solo será importante
cuando éstos presenten gran disponibilidad y facilidad de obtención, los
recursos animales sean escasos y las demandas nutricionales sean elevadas.
Al igual que otros zorzales (Turdus) y las currucas (Sylvia), el mirlo es un frugívoro
legítimo (Guitián et al., 2000;
Herrera, 2004); es decir, ingiere el fruto completo, digiere la pulpa y más
tarde defeca o regurgita la semilla a cierta distancia de la planta madre en
condiciones adecuadas para su germinación. En definitiva, mantiene una relación
mutualista con las plantas y constituye un agente dispersante de sus semillas.
Como frugívoro legítimo también presenta una serie de adaptaciones
comportamentales, entre las que destaca la capacidad de rastrear en el tiempo y
en el espacio las abundancias cambiantes de frutos. Asimismo presenta
adaptaciones morfológicas (picos más anchos que otras especies no frugívoras) e
histológicas (breve tránsito intestinal del alimento en comparación con las
aves no frugívoras) y una elevada tolerancia a metabolitos secundarios
potencialmente tóxicos; por ejemplo, la tolerancia del mirlo al alcaloide
atropina (presente en los frutos de Atropa)
es mil veces superior a la humana (Herrera, 2004).
En los naranjales valencianos las
presas básicas de los pollos son las lombrices (L. terrestris), los caracoles (Helix)
y las polillas Peridroma saucia,
consumidas como orugas, crisálidas e imagos (Iglesias et al., 1993, n = 258). Dermápteros, ortópteros, coleópteros,
hemípteros, formícidos, miriápodos, araneidos y fragmentos de naranja
constituyen elementos secundarios en la dieta. La porción vegetal apenas
representa el 2%. La dieta es más diversa en abril (primeras puestas) que en
mayo y junio, en relación a la capturabilidad de los diferentes estadios de las
polillas. La dieta de los pollos mayores también es más diversa que la de los menores,
debido a una disminución en la proporción de lombrices. La longitud media de
las orugas consumidas es de
En aves del norte de España (Noval,
1975) sobresalen los frutos entre los aportes vegetales: cerezas (con las que
ceba a muchos pollos), saúcos, tejos, rosales y espinos. Entre la dieta animal
cabe destacar las lombrices de tierra, pero también come muchos pequeños
moluscos (Helix, Zonites y babosas), arañas, ciempiés, pequeñas ranas, etc. Entre
los insectos sobre todo coleópteros (Aphodius,
Agriotes, Carabus), dípteros (sobre todo larvas de tipúlidos), lepidópteros
(noctuidos, Bombyx), himenópteros (Bombus, hormigas, icneumónidos) y
tricópteros.
Durante el paso postnupcial por
Sierra Morena, en el sur de España (Jordano, 1981a) consume una gran cantidad
de frutos (especialmente Rubus, pero
también Ficus, Rosa, Celtis, Alnus, etc.), en conjunto más del 88%
del volumen de la dieta, además de muchos invertebrados, especialmente
coleópteros y hormigas, y, en menor medida, dípteros. El tamaño medio de estas
presas es de 7,4; 5,7 y
Del análisis de cien contenidos
estomacales durante el invierno en Andalucía (Soler et al., 1991), se obtiene un 83% de volumen vegetal, sobre todo frutos
de majuelo (Crataegus monogyna) y
aceitunas, mientras que el aporte animal se compone básicamente de coleópteros.
En Galicia el mirlo es una de las
seis especies de pájaros que acuden en invierno a la hiedra (Hedera helix), consumen sus frutos y movilizan
sus semillas (Guitián, 1987). Es la especie que más la visita (92 visitas en 28
horas). Y además ésta forma parte sustancial de su dieta, porque en el 85% de
sus muestras fecales se hallaron restos de sus frutos.
En
En el noroeste de España (Fuentes,
1990) consume y dispersa la mayoría de los frutos de Crataegus monogyna (64%), y en un porcentaje menor otros frutos
como Lonicera etrusca, Rubus ulmifolius y Cornus sanguinea. Asimismo es la única especie que parece consumir
los frutos de Rosa micrantha.
En las sierras cercanas al Estrecho
de Gibraltar el mirlo consume el 99% de los frutos del laurel silvestre (Laurus nobilis), erigiéndose en su único
agente dispersante. Este caso y otros similares demuestran que bastantes
plantas ibéricas dispersadas por pájaros son reliquias botánicas y que estos
sistemas mutualistas no necesitan de la coevolución previa de las especies
participantes (Herrera, 2004).
En Canarias
consume insectos, lombrices y gran variedad de frutos, tanto de la laurisilva
como cultivados (Martín y Lorenzo, 2001).
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Rafael
J. Aparicio Santos
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Fecha de publicación: 15-01-2008
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