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Curruca mosquitera - Sylvia borin (Boddaert, 1783) |
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Key words: Garden Warbler,
diet. Ecología trófica En condiciones controladas de
laboratorio esta especie presenta ritmos endógenos estacionales de
preferencia alimenticia (Berthold, 1976), siendo básicamente insectívora
durante la cría y frugívora el resto del año. El cambio de dieta de
insectívora a frugívora se halla asociado, en primer lugar, a un incremento
en la deposición grasa y, en segundo lugar, a un incremento tanto en la
eficiencia de la asimilación del alimento consumido durante el engorde
premigratorio como a la cantidad diaria de alimento ingerida (Bairlein, 1987;
Shirihai et al., 2001). No obstante, si a las aves se les suministra
exclusivamente alimento vegetal pierden peso y pueden llegar a morir, pero si
se les suministra una dieta solo a base de alimento animal o mixta animal y
vegetal, muestran el ciclo de engorde natural. Parece ser que necesitan el
aporte diario de un mínimo de tres gramos de insectos y otros animales para
cubrir las carencias proteicas que les ocasiona la dieta frugívora. Por lo
tanto, el consumo de frutos es claramente oportunista y solo será importante
cuando éstos presenten gran disponibilidad y facilidad de obtención, los
recursos animales sean escasos y las demandas nutricionales sean elevadas
(Berthold, 1976). Dicho de otra manera, la fracción frugívora en la dieta
presenta una correlación inversamente proporcional con el consumo de
insectos, lo que sugiere que los frutos y los insectos son usados como
recursos alimenticios alternativos para obtener nutrientes básicos (Jordano,
1987). No obstante lo anterior,
estudios posteriores a los de Berthold (Bairlein, 1987; Jordano, 1988)
mostraron que la curruca mosquitera requiere muchas menos proteínas que lo
anteriormente supuesto y que necesita muchas menos proteínas que lípidos en
su dieta, así que el consumo de bayas y otros frutos suculentos se halla más
limitado por el contenido en lípidos (grasa) de estos frutos que por su
contenido en proteína (muy bajo también, por otra parte) o en carbohidratos
(relativamente elevado en todos ellos). Al ser esta especie un frugívoro
legítimo (Herrera, 2004), también presenta una serie de adaptaciones
comportamentales, entre las que destaca la capacidad de rastrear en el tiempo
y en el espacio las abundancias cambiantes de frutos. Asimismo presenta
adaptaciones morfológicas (picos más anchos que otras especies no
frugívoras) e histológicas (breve tránsito intestinal del alimento en
comparación con las aves no frugívoras) y una elevada tolerancia a
metabolitos secundarios potencialmente tóxicos. La curruca mosquitera incluye
más de un 80% de frutos carnosos en su dieta postnupcial (Herrera, 2001). En
ocasiones ese porcentaje llega al 94,7% de frutos carnosos, como se ha medido
en Sierra Morena (Jordano, 1981), aunque el promedio es del 90,3% (Tabla 1,
Herrera, 1995). Tabla 1. Contribución de frutas carnosas a la dieta de la
curruca mosquitera. Elaborado con información procedente de Herrera (1995) y
trabajos allí citados. 1: Meses del año (1 – enero, 12 – diciembre). 2:
Las currucas en paso primaveral no se consideran en esta tabla. 3: Estudio
citado en Herrera (1995).
En general selecciona frutos energéticos durante sus migraciones, pero
dentro de esta condición, según su disponibilidad: saúcos Sambucus nigra y arraclanes Frangula
alnus en el norte y centro ibéricos (Noval, 1975; Hernández, 1993;
Calleja y Ponce, 2005); higueras Ficus
carica, zarzamoras Rubus spp.,
lentiscos Pistacia lentiscus,
labiérnagos Phillyrea angustifolia
y espinos Rhamnus lycioides en el
centro y el sur (Thomas, 1979; Jordano, 1981, 1987). Sin embargo también
busca activamente frutos escasos pero que presentan una mayor proporción de
vitaminas y de sales minerales que los frutos más abundantes (Osyris
alba, Smilax aspera y Tamus
communis, por ejemplo). Estos frutos escasos los consume juntos y en
pequeñas cantidades acompañando a una o dos especies de frutos energéticos
más abundantes (Jordano, 1988). La importancia de los frutos en la dieta
queda patente al considerar que el 85% de las muestras obtenidas en una zona
eurosiberiana como Ginebra, Suiza (Turrian y Jenni, 1991) presentaron restos
vegetales. En este estudio, los frutos más consumidos fueron los más
abundantes, Rubus spp. y Cornus
sanguinea, pero también Sambucus
nigra (13% de presencia), al parecer buscado activamente puesto que no se
hallaba en las inmediaciones de la zona de estudio. En Córdoba se ha
observado que el 65,9% de los excrementos analizados de curruca mosquitera
contenían restos de Rubus ulmifolius
(Jordano, 1982). Las semillas de la zarzamora Rubus
ulmifolius son dispersadas por numerosas especies de aves. Jordano (1984)
estudió las diferencias de tamaño en las semillas de Rubus
ulmifolius dispersadas por las
cuatro especies de aves principales dispersantes de esas semillas en una zona
del sur de España (Sylvia atricapilla,
Sylvia borin, Erithacus rubecula y Turdus
merula). Este investigador observó diferencias en el tamaño medio de las
semillas dispersadas por las especies de aves, encontrándose las de mayor
tamaño en los excrementos de la curruca mosquitera. En un matorral mediterráneo
del área de Doñana, se constató el consumo de frutos carnosos de más de
diez especies vegetales en dos años de estudio (Jordano, 1988). Los cambios
en la dieta entre años reflejaron la disponibilidad interanual de los frutos,
es decir, los más consumidos (>10%) también fueron los más abundantes,
pero asimismo los más energéticos, mientras que los de menor consumo
(<10%) fueron aquellos que ostentaron un valor calórico neto inferior,
verbigracia, menos lípidos y carbohidratos solubles que los más consumidos,
aunque también un mayor contenido en sales minerales, alcaloides y otros
compuestos como terpenos y taninos. Para ilustrar la relación
mutualista que se establece entre la curruca mosquitera y los frutos que
consume en verano-otoño, sirva el ejemplo del arraclán en Sin embargo en otros
ambientes el ajuste no es siempre tan perfecto entre la época de
fructificación de las plantas y el paso de las mosquiteras. Así, en el valle
del río Guadarrama (Madrid) la migración postnupcial coincide con el inicio
de la maduración de las drupas del saúco, pero cuando el paso declina en la
2ª quincena de septiembre aún quedan muchos frutos por consumir, en este
caso aprovechados por la curruca capirotada (Calleja y Ponce, 2005). En definitiva, la maduración
de una abundante cosecha de frutos de algunas especies como las zarzamoras,
los arraclanes, los saúcos y los higos crea una situación de alta
disponibilidad de alimento alternativo a los insectos, fácilmente accesible
para los pájaros en migración. Asimismo, los frutos no solo pueden suplir
las demandas energéticas de algunas especies, sino que también son una
fuente importante de agua en los secos y calurosos veranos mediterráneos
(Jordano, 1981), máxime si se tiene en cuenta que los largos vuelos
migratorios entrañan graves riesgos de deshidratación (Bairlein, 1987). En relación a la dieta de
origen animal también muestra una gran plasticidad, consumiendo las presas
conforme a su disponibilidad, siempre que sean insectos poco móviles,
típicos de follaje. Así en Ginebra (Turrian y Jenni, 1991) capturan
tricópteros a principios de septiembre, que es cuando éstos son más
abundantes, mientras que en agosto y a finales de septiembre se centran en
homópteros e himenópteros, cuyo pico de actividad se produce,
respectivamente, en ese momento. El tamaño medio de presa
varía según el tipo de presa. En Sierra Morena (Jordano, 1981) el tamaño
medio obtenido fue de Tabla 2. Dieta postnupcial de la curruca mosquitera en Sierra
Morena, según Jordano (1981). Frecuencia: frecuencia de aparición respecto
al total de muestras. Biomasa: porcentaje del volumen animal o vegetal.
Porcentaje: porcentaje numérico respecto al total de presas.
Aparentemente,
una pequeña proporción de insectos en la dieta provoca importantes
incrementos de proteínas en la ingesta (Jordano, 1988). Primavera La
dieta en primavera se halla constituida fundamentalmente por insectos y sus
larvas (Noval, 1975). Lepidópteros, coleópteros, hemípteros, dípteros
(tipúlidos especialmente) y ocasionalmente pequeñas lombrices de tierra. Los
pollos son alimentados en el nido con orugas, dípteros y arañas. A partir
del verano come toda clase de frutos silvestres y cultivados, y cuando realiza
una segunda puesta, los pollos de ella son cebados con trozos de cerezas y
otros frutos silvestres. Estudios
más detallados se han llevado a cabo en Inglaterra (Cramp, 1992). Consume
fundamentalmente insectos, incorporando frutos desde julio. Entre las presas
animales destacan colémbolos, efímeras, libélulas, moscas de las piedras
(plecópteros), saltamontes, trips (tisanópteros), hemípteros y
neurópteros, en general insectos de follaje o vuelo débil. La
alimentación de los pollos se centra sobre todo en insectos, incluyendo
frutos carnosos en las últimas polladas. En Inglaterra se ha estudiado
mediante dos técnicas (Cramp, 1992): muestras fecales (n=202) y collares
esofágicos (n=80). Las heces muestran predominancia de los coleópteros
(mariquitas, 35,1%), orugas de lepidópteros (34,2%) y tipúlidos (dípteros,
27,2%), mientras que los collares invierten los porcentajes: tipúlidos (50%),
orugas (18,8%) y coleópteros (16,3%). Asimismo se constató la presencia de
pequeños caracoles ( Invernada Durante
su invernada consume principalmente isópteros (termitas) y frutos carnosos,
entre ellos Rubus, Lantana, Securinea, Phyllantus
y un largo etc. (Cramp, 1992). Referencias Bairlein,
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J. Aparicio Santos C/Juglares, 2C, 2ºA. 28032. Madrid pascapa@ono.com Fecha de publicación: 27-10-2009
Aparicio,
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Madrid. http://www.vertebradosibericos.org
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