Avutarda - Otis tarda Linnaeus, 1758

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Key words: Great Bustard, movements, migration.

 

Migración

En la Península Ibérica , la Avutarda es migradora parcial (en las diferentes poblaciones estudiadas existen individuos migradores y otros sedentarios) y diferencial según el sexo (patrón de migración distinto en machos y hembras) (Alonso et al., 1995, 2000, 2001, 2009; Morales, 2000; Morales et al., 2000; Palacín, 2007; Palacín et al., 2009). Existe una notable constancia interanual en el comportamiento de cada individuo –siempre migrador o siempre sedentario-, así como en las zonas utilizadas durante sus desplazamientos.

En Villafáfila se comprobó que sólo el 31% de 26 machos adultos marcados con radio-emisores permanecía en las áreas de reproducción tras las cópulas, realizando el resto movimientos estacionales a áreas alejadas hasta 22 km (Morales et al., 2000). En la población de Madrid, todos los machos marcados de una muestra inicial (n= 22) migraron tras la reproducción a zonas estivales alejadas hasta 167 km , y 9 de ellos utilizaron posteriormente una zona de invernada antes de regresar a sus leks (Alonso et al., 2001).

Este patrón migratorio de los machos se corroboró posteriormente para el conjunto de las poblaciones peninsulares (142 individuos marcados en 6 Comunidades Autónomas, Palacín, 2007). El 30% fueron sedentarios y el 70% realizó algún tipo de movimiento estacional. Los machos mostraron una fidelidad casi completa al patrón migratorio y a las áreas de agregación posreproductivas. El 90% de los machos migradores estivales abandonó el área de reproducción a finales de mayo o principios de junio, una vez finalizados los apareamientos, y entre 2 ó 3 semanas antes de la eclosión. La migración prenupcial ocurrió entre septiembre y marzo. La distancia media de migración fue de 55 km y la máxima de 261 km . La dirección preferente de migración fue N-NE. Las áreas estivales de los machos migradores se encontraron a mayor altitud que las de reproducción y cuanto mayor fue la distancia entre el área de reproducción y el área estival, mayor fue la diferencia de altitud entre ambas. Las diferencias en latitud y altitud entre las áreas de reproducción y las áreas estivales estuvieron relacionadas con la búsqueda de ambientes menos calurosos durante el verano. Los machos migradores con áreas de reproducción situadas en los pisos bioclimáticos termo y mesomediterráneo manifestaron un verdadero comportamiento migratorio, a diferencia de los septentrionales (con áreas de reproducción en el piso supramediterráneo). Estas diferencias tienen un sentido biogeográfico: los machos manifestaron un comportamiento migratorio estival diferente ante escenarios ambientales distintos. Los machos migradores meridionales seleccionaron áreas estivales situadas a mayor altitud, con menor temperatura y con menor superficie de cultivos de secano que las áreas de reproducción, aspectos relacionados con la termorregulación. Las áreas estivales presentaron menor densidad humana, lo cual estaría relacionado con la selección de lugares sin molestias. El análisis de hábitat indicó que los machos migradores seleccionaron en las áreas estivales cultivos de girasol y parcelas arboladas. Esta migración estival de los machos, ausente en las hembras, se interpreta como un comportamiento que ha evolucionado para obtener una adecuada termorregulación en un ave de gran tamaño en zonas en las que la temperatura estival es excesiva  (Alonso et al., 2009).

En cuanto a las hembras, en Villafáfila fueron migradoras el 36% de 25 adultas marcadas (Alonso et al., 2000), y en el centro peninsular lo fueron el 51% de  68 hembras (Palacín, 2007). La migración posnupcial sucedió entre octubre y diciembre. Los desplazamientos invernales tuvieron 50 km de media, con dirección SE: La migración prenupcial ocurrió entre febrero y abril. El cambio del patrón migratorio (un 25% de las hembras lo hizo) estuvo asociado al éxito de cría: más del 70% de las hembras migradoras que criaron con éxito cambiaron su patrón migratorio y se hicieron sedentarias. Las hembras invernaron en las mismas zonas en el 88% de las ocasiones, mostrando una elevada fidelidad. Las diferencias intersexuales observadas indicaron un claro modelo de migración diferencial sexual en las avutardas del centro peninsular que puede ser explicado por la hipótesis de la sensibilidad climática (los machos son menos tolerantes al calor que las hembras y se ven obligados a realizar una migración estival) y por la hipótesis de la especialización (la asincronía intersexual del inicio de la migración pos-nupcial está relacionada con el papel desempeñado por cada sexo en el cuidado parental ya que las hembras son las únicas que cuidan a los pollos) (Palacín et al., 2009).

 

Dispersión

Alonso y Alonso (1992) y Alonso et al. (1998) estudiaron la dispersión de avutardas jóvenes marcadas en Villafáfila. Ambos estudios documentaron la dispersión diferencial entre machos y hembras. La dispersión juvenil de los machos sucedió a los 6-11 meses de edad y la de las hembras a los 8-15 meses. Los machos jóvenes se dispersaron significativamente antes y más lejos que las hembras jóvenes y los machos se establecieron como reproductores a 5- 65 km de su localidad natal y las hembras a 0,5- 5 km de su lugar de nacimiento. El área de campeo de los machos jóvenes fue significativamente mayor que el de las hembras jóvenes. Las hembras se establecieron en grupos de reproducción más próximos a la su zona natal que los machos. Los resultados sugieren que la dispersión diferencial entre sexos está determinada por el distinto grado de filopatría de los sexos. Las diferencias en la dispersión entre machos y hembras contribuyen al mantenimiento de la diversidad genética entre subpoblaciones.

Martín et al. (2008) investigaron las causas de la dispersión natal de 392 jóvenes procedentes de 35 grupos reproductores. Los jóvenes fueron controlados mediante radio-seguimiento por tierra y por avión para evitar posibles sesgos derivados de la falta de detección de dispersión de larga distancia. La dispersión natal se produjo en el 47,8% de las aves y la distancia media de dispersión natal fue de 18,1 km (rango 4,9- 178,4 km ). El sexo determinó en gran medida la probabilidad de dispersión, el 75,6% de los machos jóvenes se dispersaron mientras que el 80,0% de las hembras jóvenes fueron filopátricas. Tanto la frecuencia de dispersión como la distancia de dispersión natal se vieron afectadas por la distribución espacial de los grupos de reproducción. Los grupos aislados mostraron una mayor proporción de individuos filopátricos, siendo el efecto más evidente en machos que en hembras. Esto implica una reducción del flujo genético entre poblaciones, ya que la mayoría del intercambio genético se logra a través de la dispersión de los machos jóvenes. Además, los individuos procedentes de grupos más aislados tuvieron distancias de dispersión más elevadas, lo que aumenta los riesgos de mortalidad. La decisión sobre la dispersión estuvo influenciada por el número de congéneres del grupo natal al que pertenecía el joven, de forma que la probabilidad de dispersión natal se relaciona inversamente con el tamaño del grupo natal, lo cual apoya la hipótesis de atracción co-específica. Los resultados obtenidos indican que la dispersión es un rasgo evolutivo complejo que viene condicionado por la interacción del individuo con las causas sociales y ambientales, las cuales varían entre individuos y poblaciones.

 

Referencias

Alonso, J. C.,  Alonso, J. A. (1992). Male-biased dispersal in the Great Bustard Otis tarda. Ornis Scand., 23: 81-88.

Alonso, J. C., Alonso, J. A., Martín, E., Morales, M. B. (1995). Range and patterns of great bustard movements at Villafafila, NW Spain. Ardeola, 42 (1): 69-76.

Alonso J. C., Martín, E., Alonso, J. A., Morales, M. B. (1998). Proximate and ultimate causes of natal dispersal in the great bustard, Otis tarda. Behav. Ecol., 9:243-252.

Alonso, J. A., Martín, C. A., Alonso, J. C., Morales, M. B., Lane, S. J. (2001). Seasonal movements of male Great Bustards in central Spain . J. Field Ornithol., 72: 504-508.

Alonso, J. C., Morales, M. B., Alonso, J. A. (2000). Partial migration, and lek and nesting area fidelity in female great bustards. Condor, 102: 127-136.

Alonso, J. C., Palacín, C., Alonso, J. A., Martín, C. A. (2009). Post-breeding migration in male great bustards: low tolerance of the heaviest Palaearctic bird to summer heat. Behavioral Ecology and Sociobiology, DOI 10.1007/s00265-009-0783-9

Martín, C. A., Alonso, J. C., Alonso, J. A., Palacín, C., Magaña, M., Martín, B. (2008). Natal dispersal in great bustards: the effect of sex, local population size and spatial isolation. J. Anim. Ecol., 77: 326-334.

Morales, M. B. (2000). Ecología reproductiva y movimientos estacionales en la avutarda (Otis tarda). Tesis doctoral. Universidad Complutense, Madrid.

Morales, M. B., Alonso, J. C. Alonso, J. A., Martín, E. (2000). Migration patterns in male Great Bustards (Otis tarda). Auk, 117: 493-498.

Palacín, C. (2007). Comportamiento migratorio de la Avutarda Común en la Península Ibérica. Tesis Doctoral. Universidad Complutense, Madrid.

Palacín, C., Alonso, J. C., Alonso,  J. A.,  Martín, C. A., Magaña, M., Martín, B. (2009). Differential Migration by Sex in the Great Bustard: Possible Consequences of an Extreme Sexual Size Dimorphism. Ethology, 115: 1-10.

 

 

 

Juan Carlos Alonso y Carlos Palacín

Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC)

jcalonso@mncn.csic.es


Fecha de publicación: 17-06-2009

Alonso, J. C., Palacín, C. (2009). Avutarda – Otis tarda. En: Enciclopedia Virtual de los Vertebrados Españoles. Salvador, A., Bautista, L. M. (Eds.). Museo Nacional de Ciencias Naturales, Madrid. http://www.vertebradosibericos.org/