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Curruca mosquitera - Sylvia borin (Boddaert, 1783) |
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Key words: Garden Warbler, description, measurements,
body mass, sexual dimorphism, moult, variation, subspecies. Nombres vernáculos Español:
Curruca mosquitera. Alemán: Gartengransmücke. Catalán: Tallarol gros. Francés:
Fauvette des jardins. Gallego:
Papuxa picafollas. Inglés: Garden warbler.
Italiano: Beccafico. Portugués:
Felosa-das-figueiras. Vasco: Baso-txinboa (Peterson et al., 1982; Clavell et al., 2005). Sistemática La curruca mosquitera está
estrechamente emparentada con la curruca capirotada, si bien cada una de ellas
representa la pervivencia de un antiguo linaje del género Sylvia
(Shirihai et al., 2001). El parentesco con todas las demás currucas es mucho
más lejano. Identificación Aparte de su plumaje
uniforme, la curruca mosquitera es una especie inconfundible (Shiriai et al.,
2001). Entre las Sylvia, una de las
especies más parecida es la curruca gavilana Sylvia
nisoria, sobre todo los jóvenes de 1er invierno, si bien esta
curruca es de mayor tamaño que la mosquitera y tiene las terciarias y las
cobertoras alares con márgenes pálidos y las infracobertoras caudales
barradas. Igualmente la curruca capirotada Sylvia
atricapilla es similar en aspecto y estructura a la mosquitera, pero su
capirote es distintivo. También se asemejan a la mosquitera los carriceros de
plumaje uniforme (por ejemplo el común Acrocephalus
scirpaceus) y los zarceros de tamaño medio (por ejemplo el común Hippolais
polyglotta y especialmente el pálido Hippolais
opaca, cuyo plumaje es muy apagado). Sin embargo, en relación a
carriceros y zarceros son característicos de Sylvia
borin su pico grisáceo, corto y robusto, su cola corta y cuadrada sin
nada de blanco y su mayor tamaño. Además, y a diferencia de algunos zarceros
como el icterino Hippolais icterina,
también carece de paneles alares pálidos (Shiriai et al., 2001; Svensson et
al., 2001). Más detalles sobre la
identificación de la curruca mosquitera pueden consultarse
aquí (SEO/BirdLife,
2009a). Descripción Curruca de tamaño medio y de
constitución fuerte y rolliza. Es una de las pocas currucas de Europa que no
ostenta dimorfismo sexual en el plumaje (Shirihai et al., 2001). Su aspecto es
uniforme, gris pardo oliváceo y bastante rechoncho, sin rasgos distintivos.
Pico bastante grueso y corto, ocre gris azulado con la punta algo más oscura.
Patas grisáceas claras, bastante fuertes. Anillo ocular difuso y más pálido
en torno al ojo, que es oscuro. Ceja pálida, corta y poco destacada. A menudo
un indicio de tono gris más puro en el lado del pecho. Sexos y edades
similares, pero los de primer otoño con las alas más nuevas y con puntas más
pálidas en terciarias y rémiges (Svensson et al., 2001). En mano aparece
distintivamente uniforme, pardo grisácea en las partes superiores y blancuzca
en las inferiores, con una lista superciliar blancuzca poco definida, ojo
oscuro y patas grisáceas (Shirihai et al., 2001). Cola de punta cuadrada y
sin nada de blanco. Zona interna de la mandíbula superior gris claro, boca
rosada. Una colección de imágenes útiles para identificar
a corta distancia a la curruca mosquitera se halla disponible aquí
(Blasco-Zumeta, 2009) y aquí
(diversos autores y años). En la red telemática hay disponibles
varios vídeos filmados en España que permiten la identificación de la
curruca mosquitera en movimiento. Por ejemplo, dos currucas alimentándose en
una higuera en Barcelona pueden observarse aquí
(Sugranyes, 2007). Fuera de España hay otras imágenes y vídeos de
curruca mosquitera. Por ejemplo, un ejemplar macho filmado en Francia,
cantando y atusándose el plumaje puede observarse aquí
(Rochefort, 2007). Más fotografías de esta
especie en Francia aquí
(Collin, 2002). Estructura Alas largas y puntiagudas. 10
primarias. Proyección primaria entre ¾ y la longitud total de las
terciarias. Cola relativamente corta para ser una curruca y de extremo
cuadrado, representando entre el 68% y el 75% de la longitud alar en aves de
museo (Williamson, 1976) y entre el 76% y el 79% en aves capturadas para
anillamiento (Shirihai et al., 2001). Pico bastante robusto y corto. Patas
relativamente cortas (Cramp, 1992). Fórmula alar, criterio ascendente de las
primarias (Williamson, 1976): 3ª emarginada, ocasionalmente la 4ª. 1ª
diminuta, ½ de su cobertora. La
punta del ala es la 3ª, siendo la 2ª 0,5- Plumaje Aspecto general: Plumaje poco destacado
(Noval, 1975). Sus partes superiores con inclusión de la cabeza son pardo
claro uniforme con un ligero tinte oliváceo que falta en algunas; las partes
inferiores son blancas y el pecho y los flancos están teñidos de beige u ocráceo
claro. Las alas y la cola son más oscuras que el cuerpo y los tarsos y los
pies pardo-grisáceos. Del mismo color es el iris de los ojos. El pico es
pardo oscuro, pero en la base de la mandíbula inferior hay una zona pardo
amarillenta. Sobre los ojos se aprecia ligeramente una línea más clara. No
hay posibilidad de diferencia de los sexos por el color del plumaje. Los jóvenes
también son difíciles de diferenciar de los adultos. En mano: Partes superiores pardo
uniforme teñidas de oliva (Williamson, 1976). Lorales e inconspicuas líneas
sobre las supraoculares gris ante pálidas, auriculares pardo pálido (figura
1). Partes inferiores blancuzcas manchadas de pardo claro, más evidente en el
pecho superior y flancos. Supracobertoras caudales pardo pálido con amplias
puntas blancas; axilares e infracobertoras alares también pardo pálido. Alas
pardo oscuro, plumas con franjas oliváceas; terciarias y cobertoras pardo
oliváceo con bordes pálidos en las banderolas externas. Pico pardo oscuro, base de la
mandíbula inferior teñida de pardo amarillento. Patas pardo grisáceo. Iris
pardo oscuro. Sexo: Sin dimorfismo sexual, es decir, machos y hembras son
iguales en plumaje y tamaño. La determinación del sexo durante la época de
cría se puede realizar de acuerdo con la placa incubatriz: las aves con placa
desarrollada son las hembras. No obstante, algunos machos presentan una pequeña
placa (Svensson, 1996). Edad: El mejor método para diferenciar edades en época
postnupcial es la osificación craneal (Jenni y Winkler, 1994). Conforme al
plumaje (Svensson, 1996), los adultos presentan las plumas de las alas y las
rectrices y, especialmente, las puntas y bordes de las terciarias, ligeramente
desgastados y blanquecinos, las de los flancos con tinte oliva-grisáceo. Por el contrario, las aves de
primer año presentan todo el plumaje nuevo. Bordes y puntas de las terciarias
nuevos y redondeados, de color oliva-grisáceo pálido. Lados y flancos con un
tinte oliva claro. En primavera no es posible
determinar edades con garantía porque todas las aves efectúan una muda
completa en los cuarteles invernales.
Figura 1. Ave de edad desconocida en mayo, 4 EURING. Centro de
España. Los detalles sobre el código EURING pueden consultarse en Clarabuch
(2000). © P. Pascual. Osteología Tanto a nivel postcraneal
como craneal, la separación específica e incluso genérica de los sílvidos
es muy difícil (Moreno, 1987). Todas las especies presentan el brachium processi maxillopalatini no visible en norma dorsal a través
de las narinas y al menos un orificio en su punto de unión con el maxilar.
Además, las currucas Sylvia spp.
tienen el foramen orbitonasale
simple y de forma más o menos alargada y el processus
zygomaticus está siempre bien desarrollado. No obstante, la curruca
mosquitera se aparta del patrón general en un par de caracteres (Moreno,
1987). En primer lugar, el corpus
proccesi maxillopalatini es en ella plano y de forma cuadrangular,
mientras que es hueco, alargado y abierto ventrolateralmente en las otras
currucas. Y en segundo lugar, el foramen
venae occipitalis externae se sitúa dorsal al foramen
magnum, pero en las otras especies lo hace en su borde posterior. Por otra parte, se ha
investigado la posible existencia de patrones ecomorfológicos en el esqueleto
de las extremidades anterior y posterior en siete especies de currucas Sylvia
spp. en relación a su conducta migratoria (Calmaestra y Moreno, 1998).
Las especies migradoras (entre ellas la mosquitera) muestran un mayor tamaño
del esternón, así como patas más cortas, que las sedentarias. Además, el
tamaño del esternón se correlaciona positivamente con las diferentes
distancias de migración. Los migrantes de larga distancia poseen el esternón
más grande que los que migran distancias menores. Las mayores dimensiones del
esternón de estas especies se interpreta como una adaptación que favorece la
capacidad para volar en especies migrantes: un mayor esternón proporciona una
mayor superficie para el origen de los principales músculos de vuelo (pectoralis
y supracoracoideus). Biometría No hay datos biométricos de
poblaciones reproductoras de Tabla 1. Ala plegada, cola, longitud del pico hasta el cráneo y
tarso obtenidos de aves de museo, según Williamson (1976). Se indica el número
de ejemplares de cada categoría, la media, el rango teórico y la desviación
típica. Todas las medidas en mm.
Tabla 2. Ala plegada, cola, longitud del pico hasta el cráneo y
tarso obtenidos de aves capturadas para anillamiento fundamentalmente en España,
según Shirihai et al. (2001). Época de captura sin detallar, aunque
presumiblemente en migración. Se indica el número de ejemplares de cada
categoría, la media, el rango y la desviación típica. Todas las medidas en
mm.
La mayoría de los datos ibéricos
se refieren a aves en migración postnupcial, por lo que presumiblemente serán
mosquiteras de allende nuestras fronteras. En la Tabla 3 se presentan los
datos obtenidos de aves capturadas para anillamiento en Doñana (Herrera,
1974). Tabla 3. Ala plegada, cola, longitud del pico hasta el cráneo y
tarso obtenidos de aves en migración capturadas para anillamiento en Doñana,
según Herrera (1974). Se indica el número de ejemplares de cada categoría,
la media, el rango y la desviación típica. Todas las medidas en mm.
En Tabla 4. Ala plegada, cola, longitud del pico hasta el cráneo y tarso
obtenidos de aves capturadas para anillamiento durante la migración
en el centro de España. Datos propios. Se indica el número de
ejemplares de cada categoría, la media, el rango y la desviación típica.
Todas las medidas en mm. Medidas conforme a Svensson (1996), es decir, el ala
plegada mediante la cuerda máxima, la cola por el método de la regla
inferior a las rectrices, C(R), la longitud del pico hasta el cráneo y la
longitud del tarso mediante la técnica de los dedos doblados.
La longitud alar no presentó
variaciones significativas en el transcurso de la migración postnupcial por
el centro de España (Aparicio et al., 1991), aunque en el norte de España
las aves de la etapa inicial presentaron alas más cortas (74,2 mm) que las
del resto del periodo migratorio (74,8 y 74,6 mm, Grandío, 1997). Asimismo,
los datos obtenidos en migración prenupcial (Barriocanal y Robson, 2007)
muestran que la longitud alar es menor al inicio de la misma. También se
obtuvieron diferencias significativas entre las dos localidades de
anillamiento de este último estudio, siendo mayores las aves del Ampurdán
(79,01 mm) que las de las Baleares (78,42 mm). Según los datos expuestos,
parecer ser que las aves que migran por España en época prenupcial son
mayores que las que lo hacen en postnupcial y quizás también lo sean las que
atraviesan las Baleares y la mitad oriental peninsular con respecto a las que
lo hacen por los 2/3 occidentales. Por otra parte, la variación
en la morfología externa, especialmente el peso, la forma del pico y las
extremidades posteriores se halla íntimamente asociada con la variación en
el frugivorismo de las currucas (Jordano, 1987). Las especies mayores (peso
superior a Peso No hay datos sobre peso de
poblaciones reproductoras de En Doñana (Herrera, 1974) se
hallaron diferencias entre edades en el peso, siendo los adultos más pesados
que los jóvenes ( La ganancia de peso de los
migrantes sedimentados se ha estimado en 0,55 g/día en el centro de España
(Aparicio et al., 1991), si bien este incremento es menor al inicio de la
migración (0,29 g/día) que al final (0,76 g/día). En el extremo occidental
del Pirineo (Grandío, 1997) se obtuvo un incremento medio de solo 0,22 g/día,
menos de la mitad del registrado en el centro de España, lo que concuerda con
el peso medio registrado en esta localidad del norte de España ( Por otra parte, se ha
comprobado (Jordano, 1988) que los individuos con dietas “insectívoras” ( En migración prenupcial el
peso medio registrado fue de En época postnupcial se
observa un incremento significativo de peso al disminuir la latitud en el
trayecto comprendido entre el Norte de Europa y el borde septentrional del
Sahara (véase Aparicio et al., 1991 y las referencias allí contenidas),
siendo los pesos medios observados en Tabla 5. Pesos medios (gr) de la curruca mosquitera en migración
postnupcial conforme al gradiente latitudinal en el Sistema Migratorio Paleártico-africano.
Se indica la localidad, la latitud, la media y el número de ejemplares. Según
Aparicio et al. (1991).
Estado
graso Durante la migración
postnupcial esta especie presenta correlación entre el estado graso y el
peso. En Doñana (Herrera, 1974) se obtuvieron dos grupos de acumulación
grasa. Las aves con más de Variación geográfica Especie politípica. Se
reconocen dos subespecies, la nominal, Sylvia
borin borin (Boddaert, 1783),
que ocupa Europa occidental y es más oscura y pequeña que la oriental, Sylvia
borin woodwardi (Sharpe, 1877, incluye como sinónimo pallida Johansen, 1907), más clara y mayor, y con área de cría
desde el Báltico y Polonia hasta Siberia occidental (Mayaud, 1961; Cramp,
1992). La variación geográfica es
sutil y clinal, por lo que las dos razas se hallan poco definidas; difieren en
la coloración general del plumaje y en su grado de saturación, tamaño y
sobre todo longitud alar, ya que las poblaciones nominales no suelen superar
los Muda No se han efectuado estudios
de muda en España. Información gráfica referente a la muda y a las
diferencias entre edades puede consultarse aquí
(Blasco-Zumeta, 2009) En comparación con las
especies sedentarias o migradoras de corto alcance, las especies
transaharianas como la curruca mosquitera inician antes la muda postjuvenil y
ésta es de menor extensión y duración, es menos variable en el tiempo e
incluye un mayor crecimiento simultáneo de plumas (Jenni y Winkler, 1994).
Asimismo, el tiempo, extensión y duración de la muda postjuvenil difiere
entre poblaciones, comenzando antes y siendo más breve en las septentrionales
que en las meridionales. La curruca mosquitera se
adscribe al ciclo de muda de tipo cuatro, caracterizado porque todas las aves
realizan una muda completa en las áreas de invernada (Jenni y Winkler, 1994),
en general entre noviembre y marzo (Shirihai et al., 2001). Las aves de primer
año retienen gran parte de las plumas juveniles hasta la primera muda
completa que acontece en sus cuarteles invernales, aunque la mayoría efectúa
una muda postjuvenil parcial en verano-otoño de extensión variable.
Normalmente se mudan entre 1 y 4 cobertoras mayores (típicamente 2), todas
las cobertoras medianas y menores, pero nunca el álula 1, la cobertora
carpal, las terciarias, secundarias y rectrices. Por ello muestran un límite
de muda entre las cobertoras mayores mudadas y retenidas, lo que posibilita su
datación. No obstante, existen aves que no mudan pluma alguna. Los adultos
también presentan una muda parcial en verano y completa en invierno, al igual
que los jóvenes del año (Jenni y Winkler, 1994; Svensson, 1996). Más del
70% de 300 aves examinadas solo mudaron el plumaje corporal. Sin embargo,
algunos individuos pueden mudar completamente antes de la migración
postnupcial, suspender la muda o no mudar en absoluto. Por ejemplo, empiezan a
mudar algunas terciarias, secundarias y rectrices, además de las plumas de
contorno, antes de la migración otoñal, de modo que suspenden la muda
completa. Adicionalmente hay unos pocos registros de adultos en muda activa de
las primarias (Suecia, Inglaterra y España), de modo que es bastante posible
que algunos individuos acaben una muda completa antes de la migración. La
muda de alguna de las terciarias, primarias, cobertoras primarias y
secundarias es una característica de ave adulta. Para complicar aún más el
ciclo de muda de esta especie, algunas aves realizan una muda prerreproductora
(inicios de primavera) que afecta a las secundarias, aunque solo la efectuaron
el 1,5% de 700 individuos examinados (Jenni y Winkler, 1994). Referencias Aparicio,
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SEO/BirdLife. (2009a). Curruca Mosquitera (Sylvia
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Rafael
J. Aparicio Santos C/Juglares, 2C, 2ºA. 28032. Madrid pascapa@ono.com Fecha de publicación: 27-10-2009
Aparicio,
R. J. (2009). Curruca mosquitera – Sylvia
borin. En: Enciclopedia Virtual de los Vertebrados Españoles.
Salvador, A., Bautista, L. M. (Eds.). Museo Nacional de Ciencias Naturales,
Madrid. http://www.vertebradosibericos.org
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