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Keywords: Little Bustard, habitat, abundance, status, threats.
Hábitat Especie de zonas abiertas, de terreno llano u ondulado, con cobertura de herbáceas y escasos árboles y matorrales (Cramp y Simmons, 1980; Glutz von Blotzheim, 1994)1. A escala nacional, Carrascal et al. (2006) describen al Sisón común como una especie de valencia ecológica media en su distribución a gran escala, que tiene marcada preferencia por zonas de llanura, con gran cobertura de cultivos cerealistas, y una extensión muy reducida de bosques de coníferas y monte bajo. El Sisón común se adapta bien a los medios cultivados, aunque selecciona aquellos con una mayor diversidad del mosaico paisajístico (Martínez, 1994, 2005; Campos y López, 1996; Salamolard y Moreau, 1999). La estructura de la vegetación desempeña un papel importante en la selección de hábitat; especialmente la altura, que no debe superar los 30 cm (Martínez, 1994; Campos y López, 1996; Silva et al., 2004; Morales et al., 2008). Aunque necesita parcelas con cierta cobertura vegetal para esconderse de los predadores, también requiere terrenos despejados para alimentarse y desarrollar el cortejo (Schulz, 1985). De acuerdo con Kostin (1978) un pastoreo moderado puede beneficiar a la especie, al aclarar la cobertura de la vegetación herbácea y diversificar la composición florística de los terrenos pastoreados. En Cerdeña, la presencia de ganado desempeña un importante papel para mantener los pastizales y barbechos con una cobertura vegetal adecuada para los machos reproductores (Santangeli y Dolman, 2011). Hábitat durante el período de cría Durante el período reproductor los machos territoriales seleccionan áreas de gran diversidad, con fincas pequeñas (Martínez, 2005); con presencia de leguminosas y barbechos (Martínez, 1994; Campos y López, 1996), y evitan las tierras de regadío (Osborne y Suárez-Seoane, 2007; García et al., 2007). La selección de sustratos concretos está condicionada por su disponibilidad; así, en Castilla-La Mancha muestran una clara preferencia por los viñedos (Martínez, 2005), mientras que en áreas cultivadas de Francia seleccionan muy positivamente el girasol (Salamolard y Moreau, 1999). Entre las variables climáticas, la evapotranspiración parece jugar un cierto papel en su distribución, apreciándose una selección por lugares con una mayor humedad del suelo en verano (Suárez-Seoane et al., 2004). En el noroeste ibérico (A Limia, Ourense), los territorios están ligados a zonas sin cultivos de patata y con mayores superficies de cultivos semipermanentes de herbazales, prados y barbechos, lejos de carreteras y pistas agrícolas (Arcos y Salvadores, 2005)1. La variabilidad en los usos del suelo encontrada en los territorios de los machos reproductores sugiere que su selección viene determinada por los requerimientos de éstos en cuanto a alimento y lugares de exhibición y no por las necesidades de las hembras (Jiguet et al., 2000). El tamaño de la parcela y la distancia al borde de la misma parecen jugar un importante papel en la selección del lugar de exhibición (Faria y Rabaça, 2004). Los territorios se ubican en zonas con una elevada disponibilidad de recursos tróficos. En el centro de España, se han contabilizado un total de 110 especies vegetales en el interior de los territorios frente a las 67 identificadas en muestras realizadas al azar, siendo la riqueza de especies dentro de los territorios significativamente superior a la riqueza de especies en el conjunto del área (Martínez, 1998). Las familias más frecuentes fueron las gramíneas, compuestas, leguminosas y cariofiláceas, que aportaron el 66,3% de las especies. La densidad de artrópodos también fue superior en los territorios, así como el contenido energético de los mismos, habiéndose registrado una mayor abundancia de ortópteros y otros insectos voladores. Un estudio más reciente llevado a cabo en la misma zona muestra una abundancia significativamente superior dentro de los territorios de carábidos grandes y otros coleópteros de gran tamaño como tenebriónidos, cléridos, escarabeidos y elatéridos, patrón que se mantiene entre años (Traba et al., 2007). Los nidos se localizan en parcelas con una elevada biomasa de invertebrados y, en su mayoría, dentro de los territorios de los machos. Aunque éstos defienden recursos visitados y utilizados por las hembras, el atractivo de los machos no está relacionado con el nivel de recursos en sus territorios, ya que las hembras son capaces de encontrar alimento o cobertura para nidificar fuera de los territorios (Jiguet et al, 2002). Así, la localización de los leks en zonas con importantes recursos para las hembras podría ser un modo de incrementar la probabilidad de encuentro entre machos y hembras. Hábitat postnupcial Un estudio llevado a cabo en el Alentejo (Portugal) en la época postnupcial indica que los sisones eligen zonas de suelo fértil, con gran disponibilidad de alimento y con una altura de la vegetación superior a los 15 cm (Silva et al., 2007); también se señala su ausencia de las zonas pastoreadas por el ganado. Hábitat invernal De acuerdo con la modelización del hábitat desarrollada por Suárez-Seoane et al. (2008) en la provincia de Madrid, las áreas elegidas en invierno se solapan ampliamente con la distribución primaveral de la especie. Los requerimientos de hábitat en invierno varían según la región: en Portugal muestra una clara preferencia por los barbechos y evita los labrados (Silva et al., 2004); en Castilla-La Mancha la abundancia invernal de la especie está asociada a los cultivos de leguminosas (Martínez, 2005). En esta época es menos exigente con el régimen de cultivo; algunos dormideros comunales se instalan en los campos de alfalfa, especialmente en las zonas de regadío (García de la Morena et al., 2004). Abundancia relativa por hábitats El tipo de sustrato condiciona la distribución de los machos reproductores (Delgado et al., 2010). En un estudio llevado a cabo en áreas cultivadas del centro de España, la densidad de machos reproductores fue significativamente inferior en las zonas más intensificadas (Martínez y Tapia, 2002); similares resultados encuentran Delgado y Moreira (2010) en Portugal. Aunque la densidad en medios con agricultura extensiva es siempre elevada, varía según la composición del paisaje agrícola, disminuyendo en aquellas zonas en las que la estepa es dominante (Wolff et al., 2001); de hecho, la abundancia de machos reproductores aumenta en las zonas que en su proximidad albergan baldíos o pastizales cultivados (Wolff et al., 2002). En Portugal se han encontrado densidades excepcionalmente elevadas en grandes pastizales, lo que sugiere que la influencia del tamaño de parcela puede variar geográficamente (Silva et al., 2010a).
Tamaño de población Las estimas realizadas a partir del I Censo Nacional de Sisón común en España, llevado a cabo en la primavera de 2005 y el invierno de 2005/2006 (véase García de la Morena et al., 2007a), arrojan una cifra de 41.482-86.196 machos reproductores que, asumiendo una proporción de sexos de 1,4 machos por hembra, permite calcular una población total de 71.112-147.763 individuos durante el período reproductor. Destacan por su abundancia Castilla-La Mancha y Extremadura, a las que corresponden también las densidades más elevadas; otras poblaciones importantes se localizan en las provincias más occidentales de Castilla y León (León, Zamora y Salamanca), y en Aragón (Tabla 1).
Tabla 1. Abundancia de machos de Sisón común en 2005 estimada durante el período reproductor en las diferentes comunidades autónomas. Se ofrecen los valores medios y los intervalos de confianza al 95% estimados mediante bootstrapping (García de la Morena et al., 2007a).
El tamaño de la población invernal es sensiblemente inferior, estimándose un rango de 16.429 a 35.929 aves de las cuales el 90% se concentra en las provincias de Toledo, Ciudad Real, Madrid, Badajoz, Cáceres y Lleida. Por el contrario, la presencia de la especie es casi nula en Castilla y León, aun cuando alberga elevados efectivos durante el período reproductor (Tabla 2).
Tabla 2. Estimas de la población de Sisón común en el invierno 2005/2006 en las diferentes comunidades autónomas. Se ofrecen los valores medios y los intervalos de confianza al 95%, y las estimas corregidas para aquellas provincias con muestreo deficiente (García de la Morena et al., 2007a).
Galicia Su presencia durante la época reproductora es puntual y su distribución muy fragmentada; el núcleo más importante se localiza en la comarca de Terra Chá (Lugo). La prospección de las áreas de concentraciones postreproductoras en esta comarca no ha permitido, sin embargo, detectar a la especie en invierno. Castilla y León En un pasado reciente debió ocupar prácticamente toda la meseta norte, aunque en la actualidad su rango de distribución ha disminuido sensiblemente. Las densidades más altas corresponden a la provincia de Zamora, donde se ha estimado una densidad media de 1,3 machos/km2. Durante el invierno prácticamente desaparece, apenas un centenar de individuos, abandonando las áreas más septentrionales y las situadas a mayor altitud. Hay que mencionar que los bandos que se observaron en el entorno de la Reserva Natural de las Lagunas de Villafáfila (Zamora) albergaban sisones procedentes de poblaciones francesas. Navarra Su distribución se restringe a la mitad sur de la provincia, alcanzando densidades muy elevadas en la ribera del Alto Aragón, en la que se han contabilizado una media de 5,6 machos/km2. Sin embargo, la presencia de sisones durante el invierno se considera esporádica. La Rioja Se ha estimado un total de 10 machos reproductores en la Rioja Baja, lo que resulta muy esperanzador ya que la población se consideraba prácticamente extinta, con un único macho observado en la primavera de 2000. Al igual que en la vecina Navarra, el Sisón común no inverna en esta región. Aragón El grueso de la población reproductora se concentra en Zaragoza, que alberga un 63% de los efectivos censados. En el Bajo Cinca se localiza la principal zona de invernada, de la que ya se tenía conocimiento, pues se habían registrado las mayores concentraciones invernales de Sisón en Aragón. Al margen de su abundancia en zonas tradicionales hay que mencionar su presencia relativamente reciente en el entorno de Bujaraloz (Zaragoza), que está ligada a la transformación en regadío y, más concretamente, a los cultivos de alfalfa. Cataluña Las mayores densidades del valle del Ebro corresponden al sur de la provincia de Lleida, cuya densidad media se aproxima a 2 machos/km2. Los resultados del censo invernal confirman la importancia de esta provincia catalana para la invernada de la especie en la península Ibérica, especialmente el Pla d’Urgell donde se han registrado las concentraciones invernales más importantes, con un bando que superaba el millar de ejemplares. La comparación con estimas anteriores, sugiere que la población invernante catalana podría estar aumentando, lo cual parece ligado a la existencia de cultivos de alfalfa en regadío en la Plana de Lleida. Madrid Durante el período reproductor se distribuye ampliamente por el este y el sur de de la provincia, con una densidad media que oscila entre 1 y 1,5 machos/km2. Los principales núcleos de invernada se localizan en las áreas cultivadas del noroeste limítrofes con Guadalajara (ZEPA “Estepas cerealistas de los Ríos Jarama y Henares”), en los secanos del sur y en las zonas de la vega del Tajo limítrofe con Toledo. Castilla-La Mancha Esta región, con 27.667 machos estimados, alberga la mitad de la población española durante el período reproductor y, además, es la que ofrece la mayor presencia continua de la especie. Sus densidades se sitúan entre las más elevadas de España, alcanzando en las provincias de Ciudad Real y Toledo valores medios entre 3 y 3,5 machos/km2. Durante el invierno también se distribuye ampliamente y de forma continua por la mayor parte de la región, llegando a concentrarse en ella más de 14.000 individuos, lo que representa casi el 70% de la población invernante. Las principales zonas de invernada se localizan en el valle medio del Tajo a su paso por Toledo, Campo de Calatrava y Campo de Montiel. Extremadura Después de la Meseta Sur, es la región con mayores densidades medias: 1,7 machos/km2 en Badajoz y 1,4 machos/km2 en Cáceres. Su distribución es continua y se distinguen cuatro núcleos importantes en las comarcas de la Llerena, Badajoz-Mérida, Castuera-Don Benito y Trujillo. Esta región constituye uno de los principales cuarteles de invernada de Sisón común en la península Ibérica, cuyos núcleos más importantes se localizan en los Llanos de Cáceres y Trujillo, en Cáceres, y en las Vegas Altas del Guadiana y La Serena, en Badajoz. Andalucía Aunque la cobertura del censo en esta región ha sido deficiente, se puede confirmar la presencia mayoritaria de la especie en Sevilla y Córdoba, con una distribución muy dispersa y unas densidades que oscilan entre 0,5 y 1 macho/km2. Durante el invierno, se concentra en las partes centrales del valle de Guadalquivir, en las campiñas de Córdoba y Sevilla, y en la comarca de Antequera, en Málaga. Murcia La distribución del Sisón en esta provincia es fragmentada y se caracteriza por la existencia de pequeños núcleos en el sector más nororiental de la provincia, en conexión con las poblaciones de Albacete, y el valle del Guadalentín. Los escasos sisones invernantes registrados se han localizado al noroeste de la provincia, no habiéndose observado ninguno en los Saladares del Guadalentín, otra zona de invernada habitual.
Tendencias poblacionales Los resultados del I Censo Nacional (García de la Morena et al., 2007a) permiten confirmar la regresión de la población española en las últimas décadas, apuntada en el Libro Rojo de las Aves de España (García de la Morena et al., 2004). En los últimos diez años se ha contabilizado una disminución de al menos el 30% de sus efectivos poblacionales, llegando al 75% en Extremadura (de Juana, 2009). Aunque no se dispone de información sobre la evolución de la población en Portugal, los datos referidos a las poblaciones francesas indican que desde 1980 se ha producido un descenso del 92% en el número de machos reproductores en las zonas agrícolas (Inchausti y Bretagnolle, 2005). Según un estudio realizado en dos áreas de la provincia de Madrid, la fluctuación numérica de sus poblaciones está ligada a la precipitación en el otoño e invierno anterior, lo que sugiere que la especie puede ser sensible a las futuras tendencias climáticas en Europa (Delgado et al. 2009).
Estatus de conservación Categoría mundial IUCN (2008): Casi Amenazada; criterios A2c,d y A3c,d (BirdLife International, 2010)1. Categoría España IUCN (2002): Vulnerable; criterios A2c, A3c y A4c (García de la Morena et al., 2004)1. Europa: SPEC 1, Vulnerable; criterios A2b Aunque en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas está considerada como especie de Interés Especial, los resultados del I Censo Nacional llevado a cabo en España en 2005 (García de la Morena et al., 2007a) respaldan su cambio a la categoría de Vulnerable atendiendo a los criterios de UICN.
Amenazas La principal amenaza para la especie deriva de la transformación del hábitat como consecuencia, fundamentalmente, de la intensificación agrícola. El impacto más destacado es la desaparición de las estepas de vegetación natural como consecuencia de la roturación y puesta en cultivo de amplias superficies en las zonas de páramo. Por otra parte, las variaciones temporales y espaciales en la abundancia de machos reproductores en zonas concretas (Martínez, 2005; Morales et al., 2005) sugieren que cualquier estrategia de conservación debe contemplar, no sólo aspectos relativos al hábitat, sino también otros relacionados con la dinámica social de la especie, y las molestias derivadas de la actividad humana. Así, Casas et al. (2009) señalan los cambios en el comportamiento y el desplazamiento de los individuos de las zonas cinegéticas a las reservas durante los días de caza. Intensificación de la agricultura Hay que señalar el impacto de la sinergia que se produce entre los diversos factores que conforman un proceso tan complejo como éste. La concentración parcelaria constituye un aspecto muy negativo al simplificar drásticamente la fisionomía paisajística, lo que provoca la disminución de los recursos tróficos asociados a los linderos, vaguadas y otros microhábitats no cultivados que se eliminan, y un incremento en la depredación. Paralelamente al incremento en la superficie de las parcelas, se produce una modificación en los cultivos, con predominio del cereal y la desaparición de cultivos minoritarios como las leguminosas, que constituyen un recurso muy apreciado por los sisones. También se produce una regresión importante en la superficie ocupada por el barbecho tradicional, especialmente el de larga duración, fuente de una amplia variedad de recursos animales y vegetales a lo largo del ciclo anual. El incremento del regadío es un factor muy negativo para el Sisón común por diversos motivos: uno de los más relevantes es la sustitución de los cereales de ciclo largo y las leguminosas, por cultivos menos adecuados como el maíz, remolacha, cereales de ciclo corto, etc; además, el cambio de cultivos lleva aparejado un incremento en la dosis de pesticidas y fertilizantes inorgánicos; un aumento en las labores agrícolas y en la infraestructura necesaria, con las consiguientes molestias, y un incremento muy notable en la red de tendidos eléctricos. La reforestación de tierras agrícolas, mediante la plantación indiscriminada de almendros, olivos, frutales, pinos, etc., en sustitución de los cultivos cerealistas, provoca una drástica transformación del hábitat estepario, disminuyendo la disponibilidad de recursos tróficos e incrementando el riesgo de depredación. Gestión ganadera El sobrepastoreo, como el que tiene lugar en los pastizales de La Serena y el valle de Alcudia (García de la Morena et al., 2004; obs. pers.), entraña riesgos evidentes: por un lado incrementa la mortalidad, como consecuencia de la destrucción de nidos o muerte de pollos por el pisoteo del ganado; y por otro, reduce la cobertura vegetal para nidificar y la disponibilidad de recursos tróficos (Kostin,1978; Schulz, 1985). Esto ha llevado a Beaufoy (1998) a afirmar que el declive reciente de la especie podría estar asociado al incremento de la cabaña ovina que tuvo lugar entre finales de la década de los 80 y principios de los 90. Desarrollo urbanístico y de infraestructuras La proliferación de infraestructuras y el desarrollo urbano le afecta negativamente: en el departamento francés de Deux-Sèvres, la construcción de una autovía ha provocado la desaparición de más de las tres cuartas partes de los machos territoriales en un área de 2.500 ha (Boutin & Metais, 1995); en el sur de Portugal, Silva et al. (2004) confirman su rechazo hacia edificaciones y carreteras. Sin embargo, Martínez (1994) señala una mayor tolerancia a las molestias derivadas de la actividad humana que la Avutarda común. Colisiones contra tendidos Por otra parte, los tendidos eléctricos también constituyen un amenaza por su elevado número de colisiones (Alonso et al., 1994; Janss, 2000; Pelayo y Sampietro, 2000; García de la Morena et al., 2004). El Sisón común (junto a las avutardas) es una de las especies que sufren en mayor grado las colisiones contra tendidos, como ilustra que el 17% de 150 aves encontradas muertas por choques contra tendidos fueran sisones (Janss y Ferrer, 1998). Además la distancia a éstos parece un factor determinante en la densidad de machos reproductores en áreas con hábitat adecuado (Silva et al., 2010b).
Medidas de conservación Entre las medidas necesarias cabe mencionar la siguientes: -Convertir en ZEPA todas las IBAs con poblaciones numerosas y vigilar el cumplimiento de la normativa legal de protección. -Crear zonas protegidas bajo la legislación nacional en las áreas más importantes. -Limitar las actuaciones que destruyan, deterioren o fragmenten su hábitat. -Incentivar el cultivo extensivo de cereal y evitar planes de concentración parcelaria, reforestación o regadío. -Promover el cultivo de leguminosas de secano y mantener barbechos de media y larga duración. -Limitar la utilización de herbicidas e insecticidas y conservar los linderos entre fincas para asegurar la disponibilidad de alimento. -Ajustar las fechas de las labores agrícolas a la fenología de reproducción de la especie (fecha límite del 30 de abril para el labrado de barbechos y rastrojos). -Control de la carga ganadera.
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Carmen Martínez
Otras contribuciones: 1. Alfredo Salvador. 23-03-2011
Versión 25-03-2011
Martínez, C. (2008). Sisón común – Tetrax tetrax. En: Enciclopedia Virtual de los Vertebrados Españoles. Carrascal, L. M., Salvador, A. (Eds.). Museo Nacional de Ciencias Naturales, Madrid. http://www.vertebradosibericos.org/ |
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