ENCICLOPEDIA VIRTUAL DE LOS VERTEBRADOS ESPAÑOLES

Sisón común – Tetrax tetrax (Linnaeus, 1758)

 

Key words: Little bustard, habitat,territory, status, threats.

 

Hábitat

El Sisón común se adapta bien a los medios cultivados, aunque selecciona aquellos con una mayor diversidad del mosaico paisajístico (Martínez, 1994, 2005; Campos y López, 1996; Salamolard & Moreau, 1999). En un estudio llevado a cabo en áreas cultivadas del centro de España, la densidad de machos reproductores fue significativamente inferior en las zonas más intensificadas (Martínez & Tapia, 2002). Aunque la densidad en medios con agricultura extensiva es siempre elevada, varía según la composición del paisaje agrícola, disminuyendo en aquellas zonas en las que la estepa es dominante (Wolff et al., 2001); de hecho, la abundancia de machos reproductores aumenta en las zonas que en su proximidad albergan baldíos o pastizales cultivados (Wolff et al., 2002).

La estructura de la vegetación desempeña un papel importante en la selección de hábitat; especialmente la altura, que no debe superar los 20 cm (Martínez, 1994; Campos y López, 1996; Silva et al., 2004). Aunque necesita parcelas con cierta cobertura vegetal para esconderse de los predadores, también requiere terrenos despejados para alimentarse y desarrollar el cortejo (Schulz, 1985). De acuerdo con Kostin (1978) un pastoreo moderado puede beneficiar a la especie, al aclarar la cobertura de la vegetación herbácea y diversificar la composición florística de los terrenos pastoreados.

Durante el período reproductor los machos territoriales seleccionan áreas de gran diversidad,  con fincas pequeñas (Martínez, 2005); con presencia de leguminosas y barbechos (Martínez, 1994; Campos y López, 1996), y evitan las tierras de regadío (Osborne y Súarez-Seoane, 2007; García et al., 2007). La selección de sustratos concretos está condicionada por su disponibilidad; así, en Castilla-La Mancha muestran una clara preferencia por los viñedos (Martínez, 2005), mientras que en áreas cultivadas de Francia seleccionan muy positivamente el girasol (Salamolard y Moreau, 1999). Entre las variables climáticas, la evapotranspiración parece jugar un cierto papel en su distribución, apreciándose una selección por lugares con una mayor humedad del suelo en verano (Suárez-Seoane et al., 2004).

Un estudio llevado a cabo en el Alentejo (Portugal) en la época postnupcial indica que los sisones eligen zonas de suelo fértil, con gran disponibilidad de alimento y con una altura de la vegetación superior a los 15 cm (Silva et al., 2007); también se señala su ausencia de las zonas pastoreadas por el ganado.

Los requerimientos de hábitat en invierno varían según la región: en Portugal muestra una clara preferencia por los barbechos y evita los labrados (Silva et al., 2004); en Castilla-La Mancha la abundancia invernal de la especie está asociada a los cultivos de leguminosas (Martínez, 2005). En esta época es menos exigente con el régimen de cultivo; algunos dormideros comunales se instalan en los campos de alfalfa, especialmente en las zonas de regadío (García de la Morena et al., 2004).

Aunque Suárez-Seoane et al., (2002) indican que el rango preferente de altitud en la España peninsular oscila entre 300 y 700 m, los datos disponibles para Castilla-La Mancha, donde se concentra aproximadamente el 50% del la población reproductora y el 70% de los efectivos invernales, muestran que la altitud media se sitúa en 737 m en primavera y 682 m en invierno (Martínez, 2005); además, en invierno la altitud es significativamente inferior en las zonas donde está presente.

 

Territorios

La variabilidad en los usos del suelo encontrada en los territorios de los machos reproductores sugiere que su selección viene determinada por los requerimientos de éstos en cuanto a alimento y lugares de exhibición y no por las necesidades de las hembras (Jiguet et al., 2002). El tamaño de la parcela y la distancia al borde de la misma parecen jugar un importante papel en la selección del lugar de exhibición (Faria y Rabaça, 2004). Los nidos se localizan en parcelas con una elevada biomasa de invertebrados y, en su mayoría, dentro de los territorios de los machos. Aunque éstos defienden recursos visitados y utilizados por las hembras, el atractivo de los machos no está relacionado con el nivel de recursos en sus territorios, ya que las hembras son capaces de encontrar alimento o cobertura para nidificar fuera de los territorios (Jiguet et al, 2002). Así, la localización de los leks en zonas con importantes recursos para las hembras podría ser un modo de incrementar la probabilidad de encuentro entre machos y hembras.

Los territorios se ubican en zonas con una elevada disponibilidad de recursos tróficos. En el centro de España, se han contabilizado un total de 110 especies vegetales en el interior de los territorios frente a las 67 identificadas en muestras realizadas al azar, siendo la riqueza de especies dentro de los territorios significativamente superior a la riqueza de especies en el conjunto del área (Martínez, 1998). Las familias más frecuentes fueron las gramíneas, compuestas, leguminosas y cariofiláceas, que aportaron el 66,3% de las especies. La densidad de artrópodos también fue superior en los territorios, así como el contenido energético de los mismos, habiéndose registrado una mayor abundancia de ortópteros y otros insectos voladores. Un estudio más reciente llevado a cabo en la misma zona muestra una abundancia significativamente superior dentro de los territorios de carábidos grandes y otros coleópteros de gran tamaño como tenebriónidos, cléridos, escarabeidos y elatéridos, patrón que se mantiene entre años (Traba et al., 2007).

 

Estatus de conservación

UICN: Casi Amenazada; criterios A2c,d y A3c,d

Europa: SPEC 1, Vulnerable; criterios A2b

España: Vulnerable; criterios A2c, A3c y A4c

Aunque en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas está considerada como especie de Interés Especial, los resultados del I Censo Nacional llevado a cabo en España en 2005 (García de la Morena et al., 2007a) respaldan su cambio a la categoría de Vulnerable atendiendo a los criterios de UICN.

 

Amenazas

La principal amenaza para la especie deriva de la transformación del hábitat como consecuencia, fundamentalmente, de la intensificación agrícola. El impacto más destacado es la desaparición de las estepas de vegetación natural como consecuencia de la roturación y puesta en cultivo de amplias superficies en las zonas de páramo. Por otra parte, las variaciones temporales y espaciales en la abundancia de machos reproductores en zonas concretas (Martínez, 2005; Morales et al., 2005) sugieren que cualquier estrategia de conservación debe contemplar, no sólo aspectos relativos al hábitat, sino también otros relacionados con la dinámica social de la especie, y las molestias derivadas de la actividad humana.

 

Intensificación de la agricultura

Hay que señalar el impacto de la sinergia que se produce entre los diversos factores que conforman un proceso tan complejo como éste. La concentración parcelaria constituye un aspecto muy negativo al simplificar drásticamente la fisionomía paisajística, lo que provoca la disminución de los recursos tróficos asociados a los linderos, vaguadas y otros microhábitats no cultivados que se eliminan, y un incremento en la depredación. Paralelamente al incremento en la superficie de las parcelas, se produce una modificación en los cultivos, con predominio del cereal y la desaparición de cultivos minoritarios como las leguminosas, que constituyen un recurso muy apreciado por los sisones. También se produce una regresión importante en la superficie ocupada por el barcecho tradicional, especialmente el de larga duración, fuente de una amplia variedad de recursos animales y vegetales a lo largo del ciclo anual.

El incremento del regadío es un factor muy negativo para el Sisón común por diversos motivos: uno de los más relevantes es la sustitución de los cereales de ciclo largo y las leguminosas, por cultivos menos adecuados como el maíz, remolacha, cereales de ciclo corto, etc; además, el cambio de cultivos lleva aparejado un incremento en la dosis de pesticidas y fertilizantes inorgánicos; un aumento en las labores agrícolas y en la infraestructura necesaria, con las consiguientes molestias, y un incremento muy notable en la red de tendidos eléctricos.

La reforestación de tierras agrícolas, mediante la plantación indiscriminada de almendros, olivos, frutales, pinos, etc., en sustitución de los cultivos cerealistas, provoca una drástica transformación del hábitat estepario, disminuyendo la disponibilidad de recursos tróficos e incrementando el riesgo de depredación.

 

Gestión ganadera

El sobrepastoreo, como el que tiene lugar en los pastizales de La Serena y el valle de Alcudia (García de la Morena et al., 2004; obs. pers.), entraña riesgos evidentes: por un lado incrementa la mortalidad, como consecuencia de la destrucción de nidos o muerte de pollos por el pisoteo del ganado; y por otro, reduce la cobertura vegetal para nidificar y la disponibilidad de recursos tróficos (Kostin,1978; Schulz, 1985). Esto ha llevado a Beaufoy (1998) a afirmar que el declive reciente de la especie podría estar asociado al incremento de la cabaña ovina que tuvo lugar entre finales de la década de los 80 y principios de los 90.

 

Desarrollo urbanístico y de infraestructuras

La proliferación de infraestructuras y el desarrollo urbano le afecta negativamente: en el departamento francés de Deux-Sèvres, la construcción de una autovía ha provocado la desaparición de más de las tres cuartas partes de los machos territoriales en un área de 2.500 ha (Boutin & Metais, 1995); en el sur de Portugal, Silva et al. (2004) confirman su rechazo hacia edificaciones y carreteras. Sin embargo, Martínez (1994) señala una mayor tolerancia a las molestias derivadas de la actividad humana que la Avutarda común. Por otra parte, los tendidos eléctricos también constituyen un amenaza por su elevado número de colisiones (Janss, 2000; Pelayo y Sampietro, 2000; García de la Morena et al., 2004).

 

Referencias

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Carmen Martínez
Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC)
cmartinez@mncn.csic.es
Fecha de publicación: 15-01-2008

 

Martínez, C. (2008). Sisón común – Tetrax tetrax. En: Enciclopedia Virtual de los Vertebrados Españoles. Carrascal, L. M., Salvador, A. (Eds.). Museo Nacional de Ciencias Naturales, Madrid. http://www.vertebradosibericos.org/

 

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