ENCICLOPEDIA VIRTUAL DE LOS VERTEBRADOS ESPAÑOLES

Estornino Negro - Sturnus unicolor Temminck, 1820

Estatus de conservación

Su estatus de conservación está considerado como Seguro (European Threat Status). Igualmente, está incluido en la categoría 4 SPEC, que incluye especies cuyas poblaciones están concentradas en Europa y que tienen aquí un estatus favorable de conservación (Tucker y Heath 1994).

La población española está actualmente en expansión en parte de su área de distribución. Localmente, no obstante, la paulatina desaparición de edificaciones antiguas y de árboles añosos, donde se sitúan buena parte de sus nidos, puede mermar el número de parejas reproductoras.

 

Preferencias de hábitat y abundancia

El estornino negro exhibe en España un acusado carácter antropófilo. Una alta proporción de la población es urbana, al menos en la época de reproducción (Bernis 1989), lo que sin duda está condicionado por la escasez de lugares favorables para emplazar los nidos en los hábitats naturales donde esta especie está presente. Es notable la predilección que muestran los estorninos por iglesias, conventos y otros edificios antiguos como sitios de nidificación. Fuera de los núcleos urbanos, una proporción importante de la población ocupa caseríos, palomares, torretas, transformadores, ermitas, puentes, castillos y otras edificaciones que presenten grietas y orificios del tamaño suficiente para construir el nido. La proporción de nidos bajo tejas es muy alta en todas las regiones españolas. Según Bernis (1989), un 81% de las observaciones de individuos en edificios lo fueron en tejados de teja, y en la ciudad de Madrid las aves ligadas a tejados de teja se estimaron en un 41% de las posadas en edificios. En la provincia de salamanca el 86% de los nidos están bajo tejas (Peris 1979). Una elevada proporción de los nidos se sitúa en los agujeros de las fachadas de construcciones de diferente índole. No es raro que en edificios modernos se establezca en los orificios de respiración, agujeros de medianerías, canalones o conducciones de expulsión de humos, cajas de persianas, etc.

Dentro de las mismas ciudades, no es raro que los estorninos emplacen sus nidos en huecos de árboles corpulentos de parques y jardines. Las hiedras maduras que frecuentemente trepan por árboles y muros crean cavidades que permiten, con la incorporación del conveniente material, la nidificación. También los sotos y arboledas de buen porte que jalonan los cursos de agua y algunas carreteras reúnen una buena proporción de los estorninos que nidifican fuera de los núcleos urbanos. Otra vez la presencia humana se erige en determinante de la densidad de este pájaro, y más estorninos nidifican en los sotos próximos a núcleos urbanos y vegas de regadío que en aquellos más alejados (Bernis 1989).

Es abundante en zonas ganaderas con encinares adehesados en los que existan pastos o zonas cultivadas. Suele ocupar aquí oquedades en encinas u otro arbolado acompañante de buen porte como son los pinos piñoneros o los fresnos. No suele entrar en bosques cerrados caducifolios, aunque puede nidificar en sus bordes, sobre todo en zonas de contacto con pastizales. En robledales maduros de Quercus pyrenaica del Centro de España puede criar en nidos antiguos de Picus viridis y Dendrocopos major, aunque no alcanza elevadas densidades (<1 pareja / 10 ha; Luis M. Carrascal, obs. Pers.).

El estornino negro prefiere para alimentarse los campos abiertos, sobre todo pastos y prados, a menudo cerca del ganado. No obstante, y especialmente durante la reproducción pueden entrar en claros del bosque para explotar insectos temporalmente superabundantes. Según Bernis buscan comida regularmente en todo tipo de hábitats agrícolas y ganaderos. Peris (1981) señala su preferencia, en la provincia de Salamanca, por navas y pastizal de dehesa, aunque también se alimenta allí en rastrojos y cultivos diversos. Utilizan frecuentemente y de forma estacional árboles con frutos de un cierto tamaño. Durante la primavera y el verano explotan habitualmente las moreras, cerezos, uvas, higos etc., mientras que en invierno es proverbial su predilección por las olivas en amplias regiones del Centro y sur de España.

Después de finalizada la temporada de reproducción y hasta finales del invierno los estorninos se congregan en dormideros colectivos que reúnen a un número muy variable de aves. En zonas urbanas, los dormideros son de reducido tamaño, reuniendo unas decenas o centenas de aves, mientras que los dormideros campestres pueden llegar a albergar hasta cientos de miles de individuos (Bernis 1989). En las zonas urbanas los sitios preferidos para dormir son fachadas con relieves de grandes edificios, torres de iglesia, tejados de teja suelta, palomares, etc. También los grupos de árboles altos son muy frecuentados (Bernis 1989).

La densidad de nidificantes es muy variable y varía en función de la estructura de la vegetación y la altitud sobre el nivel del mar. La densidad media ecológica observada en la Península Ibérica, obtenida como promedio de las cinco localidades donde la especie fue más densa, fue de 8,4 aves / 10 ha. La Figura 1 ilustra la variación de la densidad ecológica máxima (media de las 3 máximas observadas) a lo largo de un gradiente de complejidad estructural y volumen de la vegetación. La especie alcanza su máximo ecológico en las formaciones arboladas abiertas (índice de complejidad 4 en la Figura 1). También es abundante en formaciones de porte arbustivo con arbolado muy escaso (en estas áreas no suele nidificar pero son utilizadas como áreas de alimentación). En formaciones boscosas la especie es muy escasa. La variación de su abundancia en altitud sigue el patrón definido en la Figura 2: las máximas densidades ecológicas se observaron en altitudes comprendidas entre los 500-1000 m de altitud, siendo muy escaso por encima de los 1250 m. Los medios en los que se midieron las máximas densidades fueron los siguientes: campiñas arboladas, encinares, dehesas de roble (Quercus pyrenaica), dehesas de encina, dehesas de fresno y pueblos (> 3 aves / 10 ha). Prefiere el arbolado caducifolio sobre el esclerófilo, siendo muy escaso en arbolado de coníferas (síntesis efectuada a partir de 243 censos inéditos y extraidos de la literatura; L.M. Carrascal, inédito; Martí y Del Moral 2003; ver también Carmp y Perrins 1994 para densidades en algunas formaciones vegetales de España). La densidad de nidos en localidades concretas puede llegar a ser muy alta, aunque este fenómeno no informa de la densidad ecológica de la especie ya que para subsistir explota el territorio circundante alrededor de estos. En Marbella se han contabilizado 27 nidos en 1,5 km2 (Feare 1986). En el centro de España, hasta 23 nidos en 625 m2 de tejados y 45 nidos por hectárea en encinares abiertos de Quercus ilex (S. Peris en Cramp y Perrins 1994). En el nordeste de España, en pequeños pueblos agrícolas, 3,5 nidos por casa (Motis 1986).

 

Figura 1: Variación de la densidad ecológica máxima del Estornino Negro a lo largo de un gradiente de complejidad estructural y volumen de la vegetación en la Península Ibérica. La densidad mide la media de las tres máximas observadas dentro de cada tipo estructural. Los valores en el eje de ordenadas representan los siguientes grandes tipos de formaciones vegetales: 1: formaciones con muy poca vegetación (roquedos, eriales y estepas con una cobertura de herbáceas < 25%; 2: formaciones herbáceas (pastizales, cultivos no leñosos); 3: formaciones arbustivas (cobertura de matorral o plantas leñosas no arbóreas > 25%); 4: formaciones arboladas abiertas (olivares, dehesas); 5: bosques densos con altura media del arbolado < 12 m: 6: bosques maduros (arbolado de más de 12 m de altura; síntesis efectuada a partir de 243 censos inéditos y extraidos de la literatura; L.M. Carrascal, inédito).

 

Figura 2: Variación de la densidad ecológica máxima del Estornino Negro a lo largo de un gradiente altitudinal en la Península Ibérica. La densidad mide la media de las tres máximas observadas dentro de cada tipo estructural (síntesis efectuada a partir de 243 censos inéditos y extraidos de la literatura; L.M. Carrascal, inédito).

 

La densidad invernal de la especie varía geográficamente, siendo globalmente más abundante en el centro de la Península Ibérica, menos en el sur y muy escasa en el norte. En en el Centro de España (Sánchez 1991, Carrascal et al. 2002 y L.M. Carrascal, D. Palomino, C.L. Alonso, y J. Seoane, inédito) alcanza sus máximos por debajo de los 1100 m de altitud en áreas urbanas pequeñas (pueblos) con cobertura de arbolado y jardines (15-50 aves / 10 ha), mosaicos de cultivos (13,7 aves / 10 ha) y pastizales (12,6 aves / 10 ha) de la submeseta Sur, estando ausente de cualquier formación forestal; también alcanza notables abundancias en campos agrícolas en barbecho (5,2 aves / 10 ha) y sotos fluviales (2,2 aves / 10 ha). En un área del Sur de España perteneciente al piso termomediterráneo (Campo de Gibraltar; Arroyo y Tellería 1984) la especie alcanza su máxima densidad invernal en pastizales (4,6 aves /10 ha), estando prácticamente ausente de alcornocales y matorrales (<0,7 aves / 10 ha). En un área del Norte de España (País Vasco) la especie es muy escasa, alcanzando sus máximas densidades (0,5 aves/ 10 ha) en praderas arboladas con setos de Alava (Tellería 1983, Tellería y Santos 1985, Carrascal 1986, Fernández y Galarza 1986, Nuevo 1992).

 

Referencias

Arroyo, B., Tellería, J. L. (1984). La invernada de las aves en el área de Gibraltar. Ardeola, 30: 23-31.

Bernis, F. (1989). Los estorninos en las mesetas españolas. Comunicaciones I.N.I.A. 54 (1989).

Carrascal, L.M. (1986). Estructura de las comunidades de aves de las repoblaciones de Pinus radiata del País Vasco. Munibe, 38: 3-8.

Carrascal, L.M., Palomino, D., Lobo, J.M. (2002). Patrones de preferencias de hábitat y de distribución y abundancia invernal de aves en el centro de España. Análisis y predicción del efecto de factores ecológicos. Animal Biodiversity and Conservation, 25: 7-40.

Cramp, S., Perrins, C. M. (1994). Handbook of the birds of Europe the Middle East and North Africa. Vol VIII. Oxford University Press, Oxford.

Feare, C. J. (1986). Gerfaut, 76: 3-11.

Fernandez, A., Galarza, A. (1986). Estructura y estacionalidad de las comunidades de Aves en distintos medios del tramo costero del Pais Vasco. Boletin de la Estacion Central de Ecologia 15: 59-66.

Martí, R., Del Moral, J.C. (Eds.) (2003). Atlas de las Aves Reproductoras de España. Dirección General de la Conservación de la Naturaleza-Sociedad

Española de Ornitología, Madrid.

Motis, A. (1986). Historia Natural dels Paisos Catalans. 12: Ocells. Fundació Enciclopedia Catalan., pp. 336-415.

Nuevo, J.A. (1991). Composición y estructura de las comunidades de aves invernantes en los medios agrícolas de la provincia de Alva. Est. Mus. Cienc. Nat. de Alava, 6: 127-134.

Peris, S. J. (1979). Biología de la reproducción y alimentación del estornino negro (Sturnus unicolor Temm.). Tesis doctoral. Universidad Complutense. Madrid

Peris, S. J. (1981). Tamaño del bando y comportamiento alimentario del estornino negro (Sturnus unicolor Temm.). Studia Oecologica, 2: 155-169.

Sánchez, A. (1991). Estructura y estacionalidad de las comunidades de aves de la Sierra de Gredos. Ardeola, 38: 207-231.

Tellería, J.L. (1983). La distribucion invernal de las Aves en el Pais Vasco Atlantico. Munibe 35: 93-100.

Tellería, J.L., Asensio, B., Díaz, M. (1999). Sturnus unicolor. Pp. 175-176 en Aves Ibéricas. II. Paseriformes. J.M. Reyero Editor, Madrid.

Tellería, J.L., Santos, T. (1985). Avifauna invernante en los medios agricolas del Norte de Espana. 1. Caracterizacion biogeografica. Ardeola 32: 203-225.

Tucker, G.M., Heath, M.F. (1994). Birds In Europe: Their Conservation Status. BirdLife International, Cambridge, UK.

  

 

Luis M. Carrascal y José Pablo Veiga
Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC)

Fecha de publicación: 20-6-2003

Veiga, J. P., Polo, V. (2003). Estornino Negro – Sturnus unicolor. En: Enciclopedia Virtual de los Vertebrados Españoles. Carrascal, L. M., Salvador, A. (Eds.). Museo Nacional de Ciencias Naturales, Madrid. http://www.vertebradosibericos.org/

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