ENCICLOPEDIA VIRTUAL DE LOS VERTEBRADOS
ESPAÑOLES
Key words: Jay, habitat preferences, abundance, density, winter and
spring distribution, status, threats.
Hábitat
El Arrendajo es una especie
eminentemente forestal (Rufino, 1989; Vázquez, 1997; Díaz et al., 1998),
generalista en cuanto a su selección, ocupando todo tipo de hábitat (Tellería
et al., 1999; Vázquez, 2003). Los únicos requerimientos para el asentamiento de
la especie son cierta madurez y extensión de los bosques. Así, es poco
abundante en zonas en las que el bosque aparece en forma de pequeños fragmentos
(Díaz et al., 1998, Brotons y Herrando, 2001; Santos et al., 2002). La
ocupación de los fragmentos durante la época reproductora se relaciona con la
superficie del bosquete y su distancia a masas boscosas extensas o a
formaciones vegetales que pueden ser utilizadas como corredores por la especie
(e.d., sotos fluviales). El área mínima de los fragmentos para el asentamiento
del Arrendajo aumenta hacia las zonas más meridionales de la península (Santos
et al., 2002). También es más escaso en los bosques más termófilos de la costa
mediterránea donde busca orientaciones norte en las laderas de las montañas (Muntaner
et al., 1983; Plegezuelos, 1992). En cuanto al uso del hábitat explota con
frecuencia los ecotonos forestales (Ceballos y Purroy, 1981; Tellería et al.,
1999).
Durante la época de reproducción
tampoco presenta una marcada preferencia por un determinado tipo de formación
vegetal. Algunas obras generales muestran discrepancias al respecto, la
selección de bosques de frondosas frente a coníferas (Rufino, 1989; Tellería et
al., 1999), parece coincidir con el área de distribución de la subespecie G.g. glandarius, con preferencia por
robledales frente a otros bosques en Álava (Fernández, 2003), en Navarra
(Elosegui, 1985) y en el Norte de Portugal (Moreira et al., 2001), pero también
existe una preferencia por quejigares y robledales en Sierra Nevada (Zamora y
Camacho, 1984a y b; Pleguezuelos, 1992). Mientras que la preferencia por los
bosques de coníferas frente a frondosas (Vázquez, 2003) se da en zonas por la
que se distribuye la subespecie G.g. fasciatus, en las sierras del
centro peninsular (Guadarrama, Díaz et al.,1994; Gredos, Sánchez, 1991 y Montes
de Toledo, Álvarez y Santos, 1992) y en Cádiz (Finlayson, 1992), pero también
en Andorra, área ocupada por la subespecie nominal (Anónimo, 2002).
Posiblemente las selecciones locales de los distintos tipos de bosque se deban
más a determinados atributos ambientales de las formaciones que a una selección
diferencial de las dos subespecies. Lo que si parece claro es que durante esta
época parece preferir zonas del bosque con escaso o nulo desarrollo del
sotobosque (Anónimo, 2002; Brotons y Herrando, 2001; Herrando et al., 2003;
véase, sin embargo, Álvarez y Santos, 1992)
Por otro lado, el Arrendajo parece
presentar un uso estacional de los distintos hábitats, refugiándose en bosques
de frondosas, especialmente fagáceas, durante el invierno en busca de mejores
condiciones térmicas, al encontrarse estos bosques a menor altitud (véase el
apartado de Movimientos) y utilizar el recurso alimenticio de las bellotas
abundantes durante esta época en esas formaciones (Sánchez, 1991; Elias et al.,
1998; Bonal, 2002, véase, sin embargo, Díaz et al., 1994; Fernández, 2003). Similar
patrón de uso estacional del hábitat se ha obtenido en Italia (Patterson et
al.,1991).
La abundancia de la especie se
relaciona con la complejidad estructural y madurez de los bosques (Herrando et
al., 2003), aunque a partir de un determinado umbral los valores ya son
elevados (Vázquez, 2003). En áreas con fragmentos forestales dispersos de
distinta extensión la densidad regional que alcanzan sus poblaciones son bajas
(Díaz et al., 1998; Brotons y Herrando, 2001; Santos et al., 2002).
A pesar de que la especie es más
abundante en el norte de la Península Ibérica, las densidades ecológicas
máximas datas durante la época de cría se dan en muestreos realizados en medios
forestales de la mitad meridional de la Península (Tabla 1). La densidad máxima
se ha datado en un robledal de Quercus pyrenaica, seguida de un encinar
de Q. rotundifolia; ambos situados entre los 1500 y los 1800 m de
altitud en Sierra Nevada (Zamora y Camacho, 1984a y b). Las siguientes
densidades corresponden a pinares de Pinus pinaster en los Montes de
Toledo, situados a una altitud de entre 800 y 1300 metros (Álvarez y Santos, 1992), con lo que tampoco
existe una clara diferencia entre coníferas y frondosas en cuanto a las
abundancias de Arrendajo que presentan.
Tabla 1. Listado de
las 15 densidades máximas datadas en aproximadamente 250 censos realizados por
toda la Península Ibérica. Aparece la formación vegetal a la que corresponden y
la localidad.
|
Formación vegetal |
aves/10 ha |
Localidad |
Autores |
|
Robledal |
9,20 |
Sierra
Nevada |
Zamora y
Camacho, 1984b |
|
Encinar |
8,40 |
Sierra
Nevada |
Zamora y
Camacho, 1984a |
|
Pinar (P. pinaster) |
8,10 |
Toledo |
Álvarez y
Santos, 1992 |
|
Pinar (P. pinaster) |
4,24 |
Toledo |
Álvarez y
Santos, 1992 |
|
Robledal |
3,26 |
Álava |
Fernández,
2003 |
|
Pinar (P. pinaster) |
2,80 |
Galicia |
Bongiorno
1982 |
|
Robledal |
2,70 |
Galicia |
Bongiorno
1982 |
|
Pinar (P. pinaster) |
2,60 |
Sierra de
Gredos |
Sánchez, 1991
|
|
Pinar (P.
radiata) |
2,55 |
Álava |
Fernández,
2003 |
|
Pinar (P. pinaster) |
2,49 |
Toledo |
Álvarez y
Santos, 1992 |
|
Pinar (P. pinaster) |
2,10 |
Sierra de
Gredos |
Sánchez,
1991 |
|
Melojar-Castañar |
2,10 |
Salamanca |
Tellería
et al., 1997 |
|
Hayedo |
2,00 |
Cantábrica |
Costa,
1993 |
|
Matorral |
2,00 |
Toledo |
Álvarez y
Santos, 1992 |
|
Pinar (P. pinaster) |
1,66 |
Toledo |
Álvarez y
Santos, 1992 |
Estatus de conservación y factores de amenaza
El Arrendajo no esta amenazado a
nivel mundial, según los criterios de la Unión Internacional para la
Conservación de la Naturaleza (IUCN, 2004). Sin embargo, se piensa que existe
una tendencia descendiente de sus poblaciones, a pesar de que sus efectivos no
están bien cuantificados, que se aproxima al umbral de la IUCN para calificar a
la especie como en declive. Por ello, el grado de amenaza de la especie aumenta
un nivel pasando del mínimo “Riesgo bajo/Preocupación menor”, con la que fue
calificada en las tres anteriores listas rojas (IUCN, 1988, 1994, 2000), a ser
de “Preocupación menor”.
En cuanto a las
poblaciones europeas, sus efectivos parecen ser estables desde los años sesenta
hasta la actualidad (Vorisek, 2003), no presenta un apreciable grado de amenaza
y su estado de conservación es favorable, por todo ello obtiene la categoría de
no amenazada (Non-SPEC) en la valoración realizada por BirdLife para las aves
de la Unión Europea (BirdLife International, 2004). Por otra parte, el Arrendajo
aparece en el apartado dos del anexo II de la Directiva 79/409/CEE Relativa a
la Conservación de las Aves Silvestres. Esto significa que la inclusión como
especie cinegética dependerá del criterio de cada Estado miembro. En la
actualidad la especie se puede cazar en Portugal (Decreto-Lei n.º 49/2005, de
24 de Fevereiro), en España las competencias en esta materia están transferidas
a las comunidades autónomas y aunque en general ahora su caza no está
permitida, lo estuvo hasta hace bien poco, o cabe la posibilidad de expedir
autorizaciones especiales en alguna de ellas al considerarse especie
“perjudicial” (Resolución MAB/2170/2002). En este sentido, actualmente sus
efectivos están regulados en la Comunidad Valenciana donde se incluye al
Arrendajo entre las ‘Especies Tuteladas’ de su catálogo de especies amenazadas,
categoría en la que se incluyen las especies no amenazadas ni sujetas a
aprovechamientos cinegéticos que puedan necesitar controles para evitar daños
(Decreto 265, 1994).
En España la especie no está
amenazada (Madroño et al., 2004), ni aparece en ninguno de los distintos grados
de amenaza de los catálogos autonómicos de aves amenazadas, a excepción de las
comunidades de Castilla-La Mancha y Extremadura donde la especie es declarada
de ‘interés especial’, lo que quiere decir, que sin presentar un claro grado de
amenaza es merecedora de una atención particular en función de su valor
científico, ecológico, cultural o por su singularidad (Decreto 33, 1998;
Decreto 37, 2001).
El número de parejas reproductoras
estimado para España es de 540.000 - 1.100.000 y la tendencia poblacional
muestra un ligero incremento en el último decenio (SEO/BirdLife 2004). En
Portugal el número oscila entre 10.000 y 100.000 parejas con unos efectivos
estables en los últimos 40 años, mientras que el contingente reproductor en
Andorra es de 300 – 400 parejas tendiendo a aumentar (Purroy, 1997; BirdLife
International, 2004).
En la actualidad no existen
factores concretos de amenaza para la especie, únicamente acontecimientos
locales como la reducción, fragmentación o desaparición de los bosques la
afectarían de forma negativa (Vázquez, 2003). Una causa de mortandad no natural
para la especie son los atropellos en las carreteras, más frecuentes en los
meses de verano (Junio – Septiembre) coincidiendo con los primeros movimientos
de los jóvenes, pero sus valores no son excesivamente preocupantes (PMVC, 2003,
Blanco et al., 2004).
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César Luis Alonso Nuevo
Facultad de Ciencias del Medio Ambiente
Universidad de Castilla-La Mancha
luis.arrendajo@yahoo.es
Fecha de publicación: 3-04-2006
Sociedad de Amigos del MNCN - Museo Nacional de Ciencias Naturales - CSIC