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Águila perdicera - Aquila fasciata Vieillot, 1822 |
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Key
words: Bonelli’s Eagle,
distribution, abundance,
Distribución
de la población nidificante El
área de distribución de la especie se extiende por el sur de Europa, norte
de África, Próximo y Medio Oriente, India, sur de China e islas de El
área de distribución actual de la especie en España se extiende por casi la
totalidad del territorio, salvo parte del cuadrante noroccidental (Real,
2003). No obstante, la distribución es irregular, estando claramente sesgada
hacia el sur y el este peninsular, donde se alojan las poblaciones más
importantes y mejor conservadas de Águila Perdicera. Las mayores densidades
de parejas reproductoras se sitúan en La distribución de A. fasciata en España se predice por el clima, la vegetación y las relaciones interespecíficas. La proporción de días soleados por año es el factor ambiental más importante que explica la distribución y abundancia del águila perdicera. Las formaciones de matorral ralo tienen un efecto positivo, mientras que la altitud, cultivos agrícolas y bosques de hoja caduca tienen un efecto negativo. La abundancia relativa de una de sus presas más importantes, la perdiz roja, favorece la probabilidad de presencia del águila perdicera, pero solamente en las áreas menos soleadas del norte de España. La abundancia relativa del águila real, (Aquila chrysaetos), se correlaciona positivamente con la distribución y abundancia del águila perdicera, probablemente debido a tener preferencias de hábitat similares (Carrascal y Seoane, 2009a).1 Abundancia Los
primeros datos sobre la población española datan del siglo XIX (Saunders,
1871; De Habsburgo, 1889) aunque son muy contradictorios. En las estimaciones
posteriores, más fiables, se cifró la población española de Águila
Perdicera entorno a 500 parejas a comienzos de la década de 1970 (Garzón,
1975), realizándose en 1986 la primera estima en base a censos de campo que
arrojó una población de 600-700 parejas (Real, 2003). En el censo nacional
de 1990 se detectaron 755 parejas, con 679 seguras y 76 probables (Arroyo et
al., 1990). En el año 2000, y en base a los datos aportados por las
Comunidades Autónomas al Ministerio de Medio Ambiente, el censo alcanzó
valores similares, con 658-721 parejas (Real, 2003). El
total de parejas censado en 2006 ascendería a un promedio de 776 en todo el
territorio nacional (Tabla 1), con el 44,7 % de esta población ubicada en
Andalucía. Sin embargo, la aparente progresión en el número de parejas no
responde en todos los casos a un aumento real de la población, sino a un
mayor conocimiento de la misma, pues conforme ha mejorado la prospección en
algunas provincias ha aumentado el número de territorios detectados (por
ejemplo, Dobado-Berrios et al., 1998; Bautista et al., 2003). Muy al
contrario, la tendencia general de la población española parece
ser regresiva, con la contracción del área de distribución de la especie en
las áreas del centro y norte peninsular y el mantenimiento de las poblaciones
en el sur (Arroyo et al., 1995; Arroyo et al., 1998). En el conjunto del país
se ha confirmado la desaparición de 116 parejas en la década de
los 80 (Arroyo et al., 1995) con pérdidas anuales de población durante el
período 1980-1994 de un 7,3 % en Murcia, 5,7 % en Navarra, 4,1 % en Castellón,
3,9 % en Burgos y 2,7 % en Cataluña (Real & Mañosa, 1997). Tabla 1. Abundancia del Águila Perdicera en distintas Comunidades españolas, indicando el promedio entre la población mínima y máxima estimada. Fuente: Grupo de Trabajo del Águila Perdicera, 2004 (Ministerio de Medio Ambiente y Comunidades Autónomas), salvo para Murcia (Carrete et al., 2006) y Andalucía (CMA, 2006).
La
densidad de parejas reproductoras varía según las distintas zonas, desde las
poblaciones más saturadas de las Cordilleras Penibéticas con Distribución
y abundancia de los jóvenes Durante
la fase de dispersión juvenil, los individuos no adultos se concentran en áreas
de dispersión en las que permanecen algún tiempo hasta ocupar un territorio
propio. Se han localizado zonas de dispersión en Andalucía, Murcia,
Extremadura, Castilla-La Mancha y Cataluña (Mañosa et al., 1998; Balbontín,
2004; Bautista et al., 2003). La adecuada gestión de estas zonas es muy
importante para asegurar una población de juveniles adecuada que contrarreste
la mortalidad de los adultos. En
Cataluña, Mañosa et al. (1998), han encontrado las zonas dispersión
localizadas en zonas de cultivos de secano próximas al Pirineo, montañas
litorales, y campos de regadío de la parte central de la comunidad, todas
ellas caracterizadas por la inexistencia de roquedos de nidificación
adecuados y la ausencia de masas forestales. En este trabajo, se localizaron
un mayor número de machos (63 %) y una abundancia total de 2,7 individuos/100
km, con máximos de abundancia a finales de septiembre (5,2 indv/100 km) y un
declive de la población de dispersantes a partir de esta fecha hasta los mínimos
encontrados entre enero-marzo (1,5 indv/100 km). Los individuos presentes en
estas zonas de dispersión catalanas eran juveniles en un 73 % de los casos,
inmaduros (7 %), subadultos (7 %) y adultos (3 %). Referencias ADENEX (2000). Registros ornitológicos informe 1999-2000. Informe inédito. Arroyo, B., Ferreiro, E., Garza, V. (1990). Inventario de la población española de Águila Perdicera Hieraaetus fasciatus y sus áreas de cría. ICONA. Madrid. Arroyo,
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