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Grulla común - grus grus (Linnaeus, 1758) |
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Key words:
Common Crane, activity, home range, behaviour.
Patrón social y
comportamiento Muy gregaria durante la
migración y mientras está en Algunas familias (2%) son
territoriales durante la invernada, mientras que el resto de parejas e
inmaduros se reúnen en bandos. Las parejas territoriales defienden el mismo
territorio año tras año en caso de tener descendencia; si no tienen éxito
reproductivo, son gregarias. El éxito reproductivo a lo largo de varios años
es mayor en parejas territoriales. Durante la invernada, los territorios son
pequeños (0,7 km2 de media) pero incluyen una mayor diversidad de hábitats
que las áreas visitadas por aves gregarias (11,7 km2). Los adultos
de las familias territoriales muestran períodos de vigilancia más largos y
menores tasas de ingestión de alimento que los adultos de bandos, pero lo
compensan dedicando más tiempo al día a alimentarse (Alonso et al., 2004).1 La disolución de las familias
se produce en Gallocanta al finalizar el invierno,
coincidiendo con el regreso de los adultos a las zonas de cría en el norte de
Europa (Alonso et al.,
1984b). Durante esta separación no se producen en apariencia agresiones de
los adultos hacia los jóvenes. Comportamiento en el dormidero. Los dormideros están casi
siempre en las proximidades de charcas someras o de lagunas localizadas en
zonas abiertas, aunque excepcionalmente las grullas pueden pernoctar en zonas
no encharcadas. Los dormideros en España se suelen encontrar en charcas estacionales,
balsas de riego, márgenes de ríos, orillas de embalse, lagunas y marismas
(Alonso y Alonso, 1990; Sánchez et
al., 1993). Las deserciones de los dormideros son provocadas por la
desecación, la actividad de predadores oportunistas (zorros, perros
asilvestrados, etc.) y las molestias humanas. Algunas de las grullas que
salen del dormidero recogen las patas una vez que se encuentran en el aire.
Con este comportamiento se dificulta que el agua de las patas mojadas se
congele cuando la temperatura es inferior a los cero grados centígrados. Se
puede comprobar que existe una relación entre la temperatura y el número de
grullas que abandonan el dormidero con las patas recogidas, dependiendo también
de la fuerza y dirección del aire respecto a la dirección de vuelo de las
grullas (Alonso y Alonso, 1985). Las direcciones de salida
desde el dormidero indican donde se encuentran las zonas de alimentación
durante la mañana. Esta información es utilizada en Gallocanta
por las grullas que por diversas razones han decidido no volver a visitar la
zona de alimentación del día anterior (Alonso et al., 1997). Las grullas de mayor rango jerárquico, por lo
general en mejor estado físico que el resto (Bautista et
al., 1995), retrasan la salida del dormidero, para a continuación
seguir la dirección de la mayoría de las grullas. Las grullas subordinadas
abandonan el dormidero antes que las dominantes cuando han decidido no repetir
la misma zona de alimentación de los días anteriores (Alonso et
al., 1997). La entrada al dormidero se
retrasa cuando la búsqueda de alimento durante el día ha sido insuficiente,
o cuando las condiciones de luz permiten alargar el período vespertino de
alimentación. Las variaciones en la hora de entrada al dormidero también se
explican por otros factores, como la hora del ocaso y el ciclo lunar (Alonso
et al., 1985). Las grullas
llegan al dormidero unos minutos después de la hora de ocaso, retrasándose
si hay buenas condiciones de luz (día despejado, luna llena, etc.) y
necesitan incrementar la ingestión de alimento (bajas temperaturas, días
breves de invierno, etc.), o adelantándose en los casos contrarios
(primavera, altas temperaturas, abundancia de alimento, ciclo lunar contrario,
etc.). La variación en la hora y en la forma de acudir al dormidero en pocos
o muchos bandos, altura y velocidad de vuelo, etc. es elevada, y los
anteriores factores describen una porción menor de dicha variación (Alonso
et al., 1985), por lo que
aún sería posible realizar nuevos estudios para explicar los patrones de
entrada a los dormideros. Por ejemplo, la duración y quizás la intensidad de
la luz lunar explica la hora de entrada al dormidero de las últimas grullas
mejor que la hora de entrada del promedio de las grullas (Alonso et
al., 1985). No se puede descartar la existencia de un ritmo circalunar
endógeno en las grullas que se sincronice mediante la luz de la luna (Alonso
et al., 1985). Dominancia y comportamiento
jerárquico. La tasa de ingestión en las
grullas está asociada al rango jerárquico (Bautista et al., 1995). El rango jerárquico está asociado al peso
corporal de cada grulla, así como a la edad y quizás al sexo (Alonso et
al., 1997; Bautista et
al., 1995). Las grullas dominantes suelen encontrarse en las zonas de
mayor densidad de bandos y en los bandos más densos, quizás por que estos
son frecuentes en las zonas de más disponibilidad de alimento en el área de Gallocanta
(Bautista et al.,
1995). El desplazamiento del lugar de
alimentación que se produce mediante una agresión (Bautista et
al., 1998) se caracteriza por que el atacante permanece unos segundos
vigilando con la cabeza elevada, camina unos segundos a una velocidad de 16-19
pasos por minuto en una dirección determinada y ataca mediante un golpe del
pico a otra grulla que por lo general no se ha percatado de la aproximación
del agresor o que en el ultimo instante, quizás advertida por un grito de la
atacante, da un salto y una breve carrera para evitar la agresión. Todo el
proceso no dura mas que 4 segundos (Bautista et
al., 1998). En ocasiones el agredido se vuelve y presenta una oposición
fuerte con ayuda de su pareja, lo que produce que el encuentro agresivo se
mantenga en el tiempo y los gritos de las grullas se mezclen con carreras de
pocos pasos que producen los ataques no repelidos. El rechazo de los ataques
es muy infrecuente en las grullas. Los beneficios de los ataques son muy poco
duraderos, inferiores a un minuto de alimentación activa, y una vez que se
agota el acumulo de semillas que fue descubierto por la victima y aprovechado
por el agresor, las dos grullas deben buscar el próximo alimento por ellas
mismas. Las grullas dominantes
permanecen más días en una misma zona de alimentación en el área de Gallocanta
(casi un 70% de los días se alimentan en la misma zona de Gallocanta,
Alonso et al., 1997),
mientras que las grullas de menor rango jerárquico muestran mayor movilidad,
permaneciendo pocos días en cada zona y visitando mayor número de éstas. La
mayor movilidad de las grullas subordinadas entre las zonas con menos
disponibilidad de alimento y densidad de grullas produce una distribución
truncada de los fenotipos de dominancia (Alonso et al., 1997; Bautista et al., 1995), que resulta difícil de distinguir de una
distribución libre ideal de las grullas si se ignora el rango jerárquico de
las mismas (Bautista et al.,
1995). Rutinas diarias de
comportamiento en Gallocanta. Las grullas dedican más
tiempo a la vigilancia y al arreglo del plumaje a medida que transcurre el día
(Alonso y Alonso. 1992). El tamaño de los bandos aumenta durante la mañana,
especialmente en las zonas de descanso y consumo de agua (Alonso y Alonso,
1992; Alonso et al.,
1987), pero disminuye al comienzo de la tarde para incrementarse finalmente al
terminar el día antes de acudir a los dormideros. La distancia entre las aves
en los bandos responde al patrón inverso que describe la variación del tamaño
de bando. Cuando la cantidad de grullas presentes en Gallocanta
es elevada no es extraño que las grullas de un bando puedan observar en la
distancia otros bandos a su alrededor (Alonso et al., 1984a; Alonso et al., 1987), lo que permite cierto grado de coordinación en
las rutinas diarias. La mayoría del tiempo (95%) de cada día se dedica a la
alimentación, la vigilancia y el arreglo del plumaje y el descanso, si bien
existen las lógicas diferencias entre el invierno, en el que el descanso es
prácticamente inexistente, con respecto a la primavera, en el que las grullas
descansan a medio día en las zonas de aguadero y al final del día en las
zonas de pastizal que rodena Referencias Alonso, J.
A., Alonso, J. C. (1990). Distribución y demografía de Alonso, J. A., Alonso, J. C. (1993). Age-related
differences in time budgets and parental care in wintering common cranes.
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common cranes Grus grus:
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A., Muñoz, A. (1993).
Luis M.
Bautista Fecha de publicación: 30-09-2003
Otras contribuciones: 1: Alfredo Salvador. 6-03-2007
Bautista, L. M. (2.003). Grulla común – grus grus. En: Enciclopedia Virtual de los Vertebrados Españoles. Salvador, A. (Ed.). Museo Nacional de Ciencias Naturales, Madrid. http://www.vertebradosibericos.org
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