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Key
words: Pygmy
newt, identification, measurements, geographic variation. Origen
El
género Triturus podría haber aparecido durante el periodo Eoceno, donde se
encuentran restos de ejemplares con características algo diferentes a las
especies actuales (Hecht y Hoffstetter, 1962; Milner et al., 1982). Posteriormente, entre los periodos Eoceno y Oligoceno
(hace unos 40 millones de años) se pudieron diferenciar los géneros Triturus
(Neotriton) y Lissotriton (Paleotriton)
según algunos análisis morfométricos (González y Sanchiz, 1986). El
registro fósil claramente atribuible al género Triturus,
se remonta a los periodos Mioceno y Plioceno con formas similares a las
actuales (Estes, 1981). Se ha estimado que a finales el Mioceno se produjo
la divergencia de Triturus pygmaeus
(y T. marmoratus) de otros grupos
del género Triturus (Carranza y
Amat, 2005). Este
taxón ha sido tradicionalmente considerado como una subespecie de Triturus marmoratus que se distribuye por el oeste de Francia y
norte de la Península Ibérica; sin embargo,
algunos estudios morfológicos, osteológicos, inmunológicos y enzimáticos
ponían en evidencia diferencias importantes similares a las encontradas
entre otras especies del género Triturus
(Dorda y Esteban, 1986; Busack et al.,
1988), lo que sugirió que deberían ser consideradas especies diferentes
(García-Paris et al., 1993).
Posteriormente, estudios más finos basados en la caracterización molecular
de individuos pertenecientes a zonas de contacto de los dos taxones (sierras
de Guadarrama y Gata en el Sistema Central), revelaron claras diferencias
específicas (García-Paris et al.,
2001). Las diferencias morfológicas encontradas entre ambas poblaciones
coincidían con las diferencias encontradas en los patrones de corte
obtenidos en una región del citocromo b del ADN mitocondrial con la enzima
de restricción MVN-1 (García-Paris et
al., 2001). Por todo ello,
en la actualidad se consideran especies diferentes. En Portugal parece que
esta diferenciación específica no es tan clara. El
proceso de especiación que separó las especies T.
pygmaeus y T. marmoratus se produjo
hace aproximadamente 1,7 millones de años, a comienzos del Pleistoceno
(Carranza y Amat, 2005). La distribución actual de ambas especies podría
indicar que el Sistema Central, el río Tajo o ambos podrían haber actuado
como barrera geográfica interrumpiendo el contacto de ambas formas y
diferenciarse posteriormente por procesos de vicarianza (Carranza y Amat,
2005). Según estudios recientes, la especiación se produjo a partir de un ancestro del que derivó T. pygmaeus y éste, al hibridarse con dicho ancestro, pudo originar a T. marmoratus (N. Ferrand y colaboradores, datos en fase de publicación). Por tanto, la especie más reciente sería T. marmoratus que aparece como resultado de una hibridación. La distribución de T. marmoratus y T. pygmaeus en 25 sitios acuáticos de reproducción en la zona de Caldas da Rainha (centro oeste de Portugal) es parapátrica, sin poblaciones mezcladas ni híbridos interespecíficos lo que demuestra que están genéticamente aisladas y tienen estatus de especie (Themudo y Arntzen, 2007a).1
Descripción
del adulto Este
urodelo de mediano tamaño posee una cabeza algo más larga que ancha y
ligeramente aplanada dorso-ventralmente. Desde la base del tronco se va
estrechando levemente hasta la altura de los ojos, donde empieza la mandíbula
que es corta y redondeada. Los ojos son algo prominentes y tienen una pupila
circular de color negro e iridiscencias metalizadas de colores amarillos,
dorados o cobrizos con puntos y pequeñas manchas negras. Las glándulas
parotídeas y el pliegue gular son patentes. La
cabeza es algo más ancha en hembras que en machos (en individuos
pertenecientes a varias poblaciones de Sierra Morena Central: anchura de
cabeza de machos: 9,24 ± 0,45 mm (n = 35) y de hembras: 10,17 ± 0,61 mm (n
= 26) (R. Reques, datos no publicados). Las
extremidades son relativamente largas y delgadas y terminan en dedos también
largos y sin membranas interdigitales o palmeaduras. La
piel cuando están en tierra es algo áspera y rugosa pero en el agua se
vuelve brillante y algo más tersa. El color del dorso es verde con manchas
entre negras y marrones de formas y tamaños irregulares que con frecuencia
se fusionan. Presentan un fino granulado y punteado negro que puede llegar a
ser rojo oscuro, especialmente cerca de la cabeza. El color verde del dorso
con frecuencia pasa a ser pardusco al llegar a la zona de contacto con el
vientre. Una línea muy característica aparece en el centro de la zona
dorsal. En hembras e individuos jóvenes es de color naranja más o menos
intenso. Los machos presentan una línea que alterna colores oscuros y
anaranjados que, en la época de celo, despliegan formando una cresta. La
cola es aproximadamente igual de larga, o algo menor, que la longitud de la
cabeza y cuerpo juntos. Su sección en la base es ovalada y se va
comprimiendo lateralmente haciéndose más aplanada para terminar en punta.
La base de la cola está recorrida por una banda oscura seguida de otra
banda clara, de color blancuzco o casi plateado que puede tener algún
punteado negro y por encima de ésta continúa el diseño verde jaspeado de
negro del dorso. La
zona ventral es de color blanquecino, amarillento con tonos anaranjados o
grisáceos con manchas negras y blancas. Las machas oscuras ventrales son de
mayor tamaño en los machos que en las hembras, especialmente en los
flancos. Este patrón de coloración se presenta desde la cloaca hasta el
extremo del hocico, incluyendo la zona gular (Herrero et al., 2003;3
García-París et al., 2004). Se ha
citado en Jimena de Las
hembras son de mayor tamaño que los machos. La longitud total oscila entre
90 y 125 mm (García-Paris et al.,
2004) aunque pueden llegar a alcanzar los 140 mm (González de la Vega,
1988). Hay una variación de tallas entre poblaciones, siendo las de Doñana,
las de menor tamaño. La
longitud corporal media es 42,3 mm (75,6 mm de longitud total) en machos y
43,9 mm (79,0 mm de longitud total) en hembras (Díaz Paniagua, 1996). En el
apartado que trata las variaciones geográficas de esta especie se dan más
detalles sobre los tamaños encontrados en diferentes poblaciones. Durante
el periodo de reproducción se producen cambios morfológicos que son
especialmente patentes en los machos. En ambos sexos el color de la piel es
más brillante y los pliegues labiales se desarrollan más (Salvador, 1974).
Las hembras, de mayor tamaño que los machos, presentan una cloaca
anaranjada y de menor tamaño que la de los machos (Figura 1). Cuando están
en el periodo de vitelogénesis su abdomen se abulta y es fácil de observar
los ovocitos por transparencia (Reques, 2000). Los machos, más estilizados
que las hembras, desarrollan una cresta dorsal prominente y continua hasta
la cola (con una ligera inflexión marcada en la zona pélvica) en la que se
alternan en bandas estrechas de color negro y de color claro blancuzco o
amarillento (Figura 2). En los machos las manchas oscuras del vientre son de
mayor tamaño que las de las hembras. La cloaca es muy abultada y de color
oscuro, casi negro. Este color se extiende a lo largo de toda la base de la
cola que se hace más ancha. Paralela a esta franja, discurre otra de color
claro y por encima otra estrecha franja con el mismo diseño dorsal
incluyendo la cresta. En la Tabla 1 se describen algunas variables morfológicas
medidas en una población de Sierra Morena Central y su relación con el
peso de los individuos. Tabla
1. Variables morfológicas medidas en
una población de Sierra Morena Central y su relación con el peso de los
individuos. Media, desviación típica (DT), correlaciones de Spearman (rs)
y probabilidad asociada (P) en un total de 35 machos respecto al peso (Peso
x = 5.128 +_ 0.926; N=35); LC:
longitud cabeza-cloaca; CR: altura de la cresta; C: anchura de la cola; T:
anchura la cloaca); A: anchura de cráneo; LH: longitud del húmero (R.
Reques, datos no publicados).
Figura
1. Diferencias entre las cloacas de
hembras (izquierda) y machos (derecha). © Ricardo Reques.
Figura
2. Tritón pigmeo macho en celo. Pueden
observarse las crestas completamente desarrolladas, el abultamiento de la
cloaca y la anchura de la cola. Individuo de una población de la Sierra del
Aljibe, Cádiz. © Ricardo Reques.
Descripción
de huevos y larvas Los
huevos son de color blancuzco o amarillento rodeados de una capa gelatinosa
transparente. Las hembras los ponen individualmente en hojas de plantas
sumergidas envolviéndolos con ayuda de sus patas traseras. Cuando
se desprenden de la envoltura del huevo, las larvas miden entre 5 y 11 mm. En ese momento
son de color claro, blancuzco o amarillento con finos punteados negros que
generalmente conforman líneas longitudinales. Presentan unos finos
filamentos a ambos lados de la cabeza llamados balancines que sirven para
mantener el equilibrio en la natación, branquias poco desarrolladas y los
dos miembros anteriores igualmente poco desarrollados (González de la Vega, 1988;
Salvador y García-Paris, 2001; Grossenbacher, 2004;3 Díaz Paniagua et al.,
2005). A
los pocos días desaparecen los balancines y se forma una cresta
dorso-caudal que empieza detrás de la cabeza y que se ensancha hacia atrás
con unas manchas oscuras y redondeadas. Esta cresta, que es traslúcida
moteada con manchas oscuras, se prolonga hacia la cola que termina con un
filamento en el extremo. En este momento las branquias también crecen y se
hacen plumosas, así como las patas, desarrollándose primero las anteriores
y progresivamente las posteriores. Las extremidades son finas y largas y
terminan en unos característicos dedos largos. Con cierta frecuencia pueden
sufrir amputaciones de estas partes que son las más expuestas por ataques
de depredadores u otras larvas de tritón en luchas territoriales. Se
han descrito individuos con características neoténicas en una población
de Alcalá la Real (Jaén) (Fuentes-Martín, 2007). Antes
de alcanzar la metamorfosis, van adquiriendo una coloración oscura y el
jaspeado característico de su forma terrestre. Los juveniles tienen un
color brillante con un verde muy vivo y una línea naranja muy marcada en el
dorso.
Figura
3. Huevos de tritón individualizados en
hojas de plantas sumergidas. © Ricardo Reques.
Figura
4. Embrión de tritón en el envés de
una hoja con forma lanceolada. © Ricardo Reques.
Figura
5. Embrión con restos de envuelta
gelatinosa justo antes de desprenderse de ella y pasar a tener una vida
nadadora. © Ricardo Reques.
Figura
6. Detalle de larva de tritón al
desprenderse del huevo: a) balancines; b) branquias y c) miembros anteriores.
© Ricardo Reques.
Figura
7. Larva de tritón pigmeo en la que
pueden apreciarse algunos de los rasgos definitorios. © Ricardo Reques.
Figura
8. Aspecto del una larva de tritón
pigmeo en el agua, donde pueden apreciarse las branquias desarrolladas, los
largos dedos de las extremidades delanteras y la cola terminada en punta. ©
Ricardo Reques.
Figura
9. Juvenil de tritón a los pocos días
de haber pasado la metamorfosis. © Ricardo Reques. Existen
diferencias en cuanto al tamaño de individuos adultos entre poblaciones así
como en el diseño y patrones de coloración dorsal y ventral. En Doñana
tanto los machos como las hembras tienen un tamaño menor (Tabla 2).
Precisamente, en la población de Doñana se han encontrado pequeños cambios
en los pares cromosómicos 12 y 10 (García-Paris et al., 2004), siendo éstas
las únicas diferencias encontradas en los patrones de bandeado cromosómico
hasta el momento. Otros
estudios filogenéticos se han realizado en Portugal, encontrando diferencias
entre las poblaciones de Mora y Zebreira (Sequeira et
al., 2006). Tabla
2. Variación de tamaño (longitud total
media en mm.) entre localidades para machos y hembras.
También
se han descrito diferencias en el patrón de diseño dorsal en poblaciones de
Cáceres, Ciudad Real, Toledo y Madrid con pequeñas y abundantes manchas
redondas de color negro sobre fondo verde que nunca llegan a fusionarse. Además,
estas poblaciones presentan hocicos más redondos y dedos relativamente más
cortos que el resto de las poblaciones de tritón pigmeo descritas
(García-Paris, 2004). Referencias Busack,
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intron 7 in salamandrids (Amphibia: Salamandridae). Amphibia-Reptilia,
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